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David Cameron, de la suerte a la temeridad

  • Pudo ser el Tony Blair de los conservadores, un líder que lograra varias mayorías seguidas, pero fracasó
  • La jugada fallida del referéndum sobre la Unión Europea, el Brexit, es su mayor legado

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Qué rápido se queman etapas a veces. En menos de una década, de 2010 a 2016, David Cameron pasó de ser el Tony Blair de los conservadores, a un fracasado porque no logró una mayoría absoluta en 2010, a un líder con suerte, por conseguirla en 2015 cuando ningún sondeo lo pronosticaba y finalmente a un irresponsable por convocar y perder un referéndum de la trascendencia del Brexit.

El Cameron candidato

En mayo de 2010 el ciclo laborista en el gobierno británico se daba por agotado después de trece años. Tony Blair había logrado lo que ningún otro líder en su partido, ganar tres elecciones seguidas, pero la erosión del tiempo y, sobre todo, la participación, del brazo de George Bush, en la invasión de Irak más la crisis económica que estalló en 2008 fueron demasiado. En 2007 Blair le había pasado el testigo de primer ministro a Gordon Brown y a Brown le tocó la derrota. David Cameron, líder de la oposición, iba a ser el próximo primer ministro. Era joven y abanderaba un Partido Conservador más amable, más moderno, una especie de tercera vía en la derecha, a imitación de lo que Blair y Brown habían hecho con la izquierda.

Pero, oh, sorpresa, el Partido Conservador no logró la mayoría absoluta. Fracaso. Porque el sistema electoral británico está diseñado para un bipartidismo que va alternándose con mayorías absolutas, pero en 2010 al día siguiente de la votación el camión de mudanzas no fue a Downing Street, como suele ser cuando hay relevo, porque Cameron no estaba en condiciones de formar gobierno. Al final, y casi forzado por la dimisión de Gordon Brown, David Cameron se vio forzado a algo inusual en la tradición británica y contrario a sus expectativas y apetencias: formar un gobierno de coalición. Lo hizo con los Liberaldemócratas de Nick Clegg.

En las siguientes elecciones, en 2015, ocurrió lo contrario. Los sondeos daban un resultado aún más complicado para formar gobierno, pero, para sorpresa de propios y extraños, los Conservadores de Cameron lograron mayoría absoluta. Sacaron casi cien escaños más que los laboristas liderados por Jeremy Corbyn: 331 a 232. La suerte volvía a sonreír a David Cameron.

Cameron y los referéndums

El referéndum es ajeno a la tradición y filosofía políticas británicas, que consideran que va contra la Constitución porque, si la soberanía reside en el Parlamento no ha lugar tomar decisiones por consulta popular. Tan insólito es que sólo ha habido tres referendos de ámbito general en el Reino Unido, y dos los ha convocado David Cameron en apenas seis años de gobierno.

El primero fue en 2011 para reformar la ley electoral, una condición de los liberaldemócratas para entrar en la coalición. Lo ganó Cameron: la mayoría de votantes rechazaron un sistema más proporcional, más “justo” para los partidos pequeños. Cameron volvía a tener suerte.

En 2014 pactó convocar otro sólo para Escocia, nada más y nada menos que sobre la independencia. Lo que hizo el parlamento británico fue ceder temporalmente al parlamento escocés la competencia para convocar referendos. Y, aunque estuvo a punto de salirle mal, Cameron ganó la apuesta: 55,3% a 44,7%. La cuestión de la independencia de Escocia quedaba “zanjada durante una generación”.

Cameron era un tipo con suerte y cual jugador en racha se atrevió con otra apuesta: un referéndum sobre si seguir o no en la Unión Europea. Y no lo hizo porque hubiese un clamor popular pidiéndolo, sino por su interés personal de imponerse sobre el ala más dura y eurófoba de su partido, a quien nunca cayó bien, y a la competencia del UKIP del populista Nigel Farage. Ahí terminó su suerte.

El 5 de mayo de 2015 Cameron había obtenido una mayoría absoluta que le permitía llegar hasta 2020, pero el 24 de junio de 2016, al día siguiente del referéndum, dimitió derrotado por su propia jugada. Un gol en propia puerta.

Entre referéndum y referéndum David Cameron aplicó el plan de recortes, la famosa austeridad, más importante de las últimas tres décadas. Y eso, como el Brexit, también lo tienen presente muchos británicos.

¿Qué fue de David Cameron?

David Cameron pasó de poder pavonearse a desaparecer con el rabo entre las piernas, apenas ha hecho declaraciones en estos siete años y, como otros exmandatarios, se ha dedicado a ingresar dinero como lobista gracias a sus contactos. Eso le ha llevado a estar involucrado en escándalo de tráfico de influencias, el caso Greensill entre 2018 y 2020, y en los últimos meses ha vuelto a ser polémica su mediación a favor de una gran infraestructura china.

Y en estas, y sin que nadie lo viera venir, el exprimer ministro vuelve al gobierno como ministro. De Exteriores. En su primer comunicado Cameron apela a su experiencia como político y gobernante, y eso es un arma de doble filo. Experiencia, sí, indudable, pero. Como nuevo representante de la diplomacia británica no sé cómo recibirán en Bruselas, y demás capitales de la Unión Europea, al político que provocó la crisis de mayor trascendencia -hasta la invasión de Ucrania- del club.

Apuesta Cameron

Todo indica que el primer ministro Rishi Sunak ha rescatado a David Cameron de cara a las elecciones generales del año que viene. A día de hoy todos las encuestas pronostican una amplia mayoría a la oposición laborista, esta remodelación de gobierno sería para dar un giro más centrista al Partido Conservador y tener en el ejecutivo a alguien curtido en elecciones, y antiguo relaciones públicas.

Pero el nombramiento de Cameron parece una jugada tan arriesgada como los referendos del exprimer ministro. Los eurófobos, que nunca lo aceptaron con ganas, no olvidan que Cameron era partidario de seguir en UE, y los europeístas no le perdonan haberlos sacado del club en el que llevaban cuarenta años. Y, en general, se le atribuye a él el caos político y económico que ha seguido en el Reino Unido a aquel referéndum: 4 primeros ministros en 7 años, ojo, gobernando el mismo partido, nuevas peticiones de un referéndum de independencia en Escocia, y una Irlanda del Norte más cerca de la reunificación con el sur, la República de Irlanda, miembro de la Unión Europea. Ahora toca ver en qué fase está David Cameron, si tiene la suerte a favor o no.