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Animación | Weird Market

La película 'Olivia y el terremoto invisible' explicará los desahucios a los más pequeños

  • Irene Iborra adaptará en stop motion la novela La película de la vida, de Maite Carranza
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Fotograma de 'Olivia y el terremoto invisible'
Fotograma de 'Olivia y el terremoto invisible'

En 2017 la escritora Maite Carranza publicó La película de la vida (Barco de Vapor), la historia de cómo una niña afrontaba el desahucio de su familia. Una exitosa novela que ha vendido más de 24.000 ejemplares en España y que ha sido traducida a ocho idiomas. Y que ahora se convertirá en una película de animación stop motion, Olivia y el terremoto invisible, dirigida por Irene Iborra (Matilda, Citoplasmas).

“Me interesaba mucho esta historia -confiesa Irene-, porque Maite fue mi profesora de guion hace mucho tiempo. Luego nos hicimos amigas y colaboramos en guiones. Y cuando escribió esta novela, incluyó en ella cosas de mi propia vida. Por eso cuando la leí dije: ¡guau!; porque me vi muy reflejada en la historia. Me emocionó muchísimo”

“Y dio la casualidad -continúa-, que por esas fechas se estrenó la película Vida de Calabacín (Claude Barras, 2016), que para mí fue un antes y un después en la animación europea y que me demostró que usando la animación se podían conseguir cosas alucinantes con une película pequeña. Y, a la vez, contar cosas muy complejas. Esas dos cosas me decidieron a adaptar la novela de Maite”.

La propia Maite también ha participado en el guion, junto a Irene y Julia Prats. “Como nos conocemos desde hace tanto, cuando le propuse adaptarla quiso colaborar en el guion -explica-. Al principio le daba un poco de vértigo como se transformaba la historia, pero ha sido muy generosa y muy valiente al aceptar que esto es otra cosa, que no es su novela. Su novela ya está ahí, y ahora viene la película, que ha mutado bastante respecto a la novela. Pero creo que ella está muy contenta con el resultado”.

Una niña que es desahuciada junto a su familia

La novela cuenta la historia de Olivia, una niña de 12 años, cuya vida colapsa cuando desahucian a su familia, su madre, Ingrid, y su pequeño hermano Tim. Ocuparan un pequeño apartamento de la periferia y su madre caerá en una depresión, por lo que Olivia deberá ocuparse de todo, hasta que encuentra una nueva familia.

“En la película Vida de Calabacín, el protagonista encontraba una familia en un orfanato -nos cuenta Irene-. Y Olivia también encontrará una pintoresca familia en ese barrio complejo de la periferia. Queremos contar que puedes encontrar esa familia que te va a apoyar y te ayudará a sobrevivir, pase lo que pase, en el sitio más inesperado. Y que es fundamental para superar esos terremotos emocionales que todos vivimos”

Desgraciadamente, el tema de los desahucios sigue siendo muy actual: “Si. Por eso la idea de la película es desestigmatizar los desahucios y la pobreza infantil. Ya es un problema que te desahucien, como para encima sufrir la vergüenza social de pasar por un proceso así. Y eso lo vemos desde el punto de vista de niña. Pero como la historia es tan bonita, creo que es una manera muy poderosa, e incluso bella, de explicar este tema tan delicado a los niños”.

“Lo que cuenta la película -añade-, es como una niña con un entorno muy individualista y una familia monoparental, sin vínculos ni redes de acogida, cambia de barrio y allí encuentra esa red y forma esta familia. La historia va sobre la familia que te va a acoger y que va a pasar contigo ciertas cosas. Pero es muy optimista y esperanzadora para los niños porque les explica que tendrás muchos problemas a lo largo de tu vida, pero siempre habrá alguien que te acoja y que te ayude”.

El mensaje está lleno de luz y de optimismo -concluye-, lo que nos permite explicar a los niños, sin engañarles, lo que supone un desahucio. Y explicarles que su vida no siempre va a ser perfecta, pero encontrarán a alguien que los acoja y los apoye”.

Rodaje de 'Olivia y el terremoto invisible'

Una niña con una gran imaginación

Ante la adversidad, Olivia, la protagonista, usará su única arma: la imaginación, para hacer más felices a todos. “Cuando su madre empieza a deprimirse -explica Irene-, Olivia ocupará el rol de su madre, cuidándola a ella y a su hermano pequeño. Y se inventará una fantasía protectora para el crío: que, en realidad, lo que les está pasando es que están rodando una película sobre la marcha, con teléfonos móviles y cámaras ocultas”

“Y gracias a su entusiasmo y la inocencia infantil de su hermano, conseguirá protegerlo con esta fantasía. Y, a partir de ahí tendrá que adaptarse también a su nuevo barrio, luchar contra sus propias inseguridades y mantener este pequeño mundo suyo, bajo el peso de la realidad adulta, sin que se resquebraje. Y en el proceso se sucederán esos terremotos internos que le harán caer y levantarse; y comprender que en eso consiste la vida”.

Construyendo los personajes de 'Olivia y el terremoto invisible'

Animación fotograma a fotograma

En cuanto a la técnica utilizada tenía que ser stop motion, ya que Irene lleva años haciendo cortos con muñecos. “Es la técnica que utilizo y, además, soy socia fundadora de la productora Citoplasmas Stop Motion, junto a Edu Puertas. Por eso para nosotros era lo más natural”.

“Además -añade-, creo que las marionetas permiten a los niños distanciarse de este tema tan duro. Si lo hubiéramos contado con actores sería demasiado duro para ellos. Pero usar muñecos, marionetas, nos permite crear una distancia y que el niño se sienta a salvo cuando le cuentas la historia. Por eso teníamos que contar esta historia con muñecos”.

En cuanto a sus referencias, aparte de la mencionada Vida de Calabacín, Maite señala: “Una de mis inspiraciones es Binti (Frederike Migom, 2019), una película que me gusta mucho y que está protagonizada por una niña de 12 años que es youtuber. Es una película muy bonita, muy tierna y juega muy bien con esto de las pantallas”.

“También nos hemos inspirado en un cortometraje polaco de stop motion, Dracera, que está rodado con muñecos, con la técnica del stop motion, pero que tiene unos movimientos de cámara alucinantes”.

Dirigirse a los niños usando el lenguaje de los móviles puede ser uno de los aciertos de la película. “Si –asegura Irene-, aunque uno de nuestros miedos es que cuando salga la película esto haya cambiado y estemos inmersos en otra realidad, porque la tecnología avanza a toda velocidad. Pero creo que esto de los móviles durará un rato”.

En cuanto a los planes de rodaje y la fecha de estreno, la directora nos comenta: “Ahora mismo estamos en la fase de desarrollo del proyecto, en marzo o abril de 2023 empezaremos la preproducción y deberíamos tener la película lista para estrenarla en primavera del 2025, más o menos”.