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Objetivo Igualdad

Séfora Vargas: "Nuestra dignidad y nuestra libertad están por encima de cualquier costumbre"

  • Vargas fue una de las primeras mujeres gitanas en terminar estudios universitarios
  • Abogada y activista, denuncia las situaciones de violencia de género en el pueblo gitano
  • En Objetivo Igualdad, la noche del lunes 01:30h en Canal24h y ya en RTVEplay

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Retrato 100x100 feminista: Séfora Vargas

Séfora Vargas brilla cuando entra en el plató en el que se realizará la entrevista con Objetivo Igualdad. Su mirada transmite fuerza, determinación y valor, su sonrisa expresa solidaridad, empatía, los sentimientos de una buena persona. Vargas explica que ella pertenece a la primera generación de mujeres gitanas que llegaron a cursar estudios universitarios y los finalizaron: "Entonces era prácticamente un agravio que una mujer gitana pudiera estudiar, tuvimos que romper ciertas tradiciones, ciertos conceptos y valores para dar cabida a nuevas situaciones". No fue fácil, porque no sólo se sentían discriminación entre su propio pueblo, sino en la sociedad mayoritaria, no acostumbrada a ver chicas gitanas en las aulas.

Las pioneras de las aulas

Séfora Vargas estudió derecho, pero esa no era su primera opción. Entre sonrisas, esta sevillana puntualiza que ella quería ser policía o militar, como su abuelo o su bisabuelo, pero su madre se negó por considerarlo una profesión masculina. "Fui consciente de la situación de necesidad que tenía nuestro pueblo y entonces ví la abogacía como esa forma de hacer posible la justicia para el pueblo gitano". De hecho, Séfora Vargas preside en la actualidad la Asociación para la Promoción Integral y Desarrollo Económico del Pueblo Gitano. Destaca, como un hito importante, que el Congreso haya aprobado incluir el antigitanismo entre los delitos de odio en la llamada 'Ley Zerolo'.

Cuando un gitano estudia, le dicen que no parece gitano, eso molesta

"La percepción que tiene la sociedad mayoritaria cuando un gitano estudia... te lo voy a decir de una forma muy abrupta, pero es la realidad... Ellos piensan que tú no eres gitano, te dicen que no lo pareces, te animan a no decir que eres gitano... Y eso es muy molesto. Ellos no conciben que siendo gitano puedas ser médico, abogado, profesor o peluquero. Según sus estereotipos, siguen ligando el ser gitano a profesiones como la venta ambulante o, peor, a la delincuencia".

La abogada y activista Séfora Vargas durante la entrevista con 'Objetivo Igualdad'

La abogada y activista Séfora Vargas durante la entrevista con 'Objetivo Igualdad'

Los estereotipos marcan al pueblo gitano, pero este también tiene prevenciones frente a los payos. Vargas describe cómo en su entorno se acusaba a las jóvenes de "apayarse" por estudiar en la Universidad y aplazar la decisión del matrimonio. Pero ellas querían seguir siendo gitanas. Querían mantener el compromiso con el pueblo gitano, permanecer en la comunidad y seguir abrazando valores como la solidaridad, el respeto a los mayores... y al mismo tiempo conseguir autonomía de carácter, formarse, abrirse oportunidades laborales y nuevas experiencias.

Sed de libertad y derechos de las mujeres

Séfora Vargas ha editado un libro en el que expresa el difícil camino que tuvieron que recorrer aquellas gitanas en la frontera espinosa entre las tradiciones mal entendidas y el buenismo falso, bregando con una guerra civil interior. Ha utilizado dos personajes ficticios de nombre significativo: Libertad y Siria. A través de sus vidas habla de lucha por conseguir los sueños, de desarraigo, de injusticias, de incomprensión y también de amistad y amor.

Me decían que al leer mi libro se daban cuenta de que eran víctimas de violencia de género

El precio de la libertad. Lo que les costó a algunas mujeres gitanas ser libres está lleno de verdad y ofrece un retrato descarnado y totalmente real de la violencia de género. "Según mi experiencia como activista y como letrada muchas mujeres ni siquiera saben que son víctimas de violencia de género. Me ha pasado con el libro que me han llamado a las dos de la madrugada diciendo "te tengo que llamar ahora, prima, porque mi marudo está dormido y es el único momento... al leer tu libro me he dado cuenta de que soy víctima de violencia de género".

"El precio de la libertad", de Séfora Vargas

Para Vargas, el machismo y la discriminación de la mujer han ido intrínsecas a las distintas culturas en la historia de la humanidad. Explica la situación actual en el pueblo gitano al retraso que viven en todas las áreas: económicas, sociales, políticas, culturales.... y también por su puesto los derechos de las mujeres. "Seis siglos de persecuciones históricas hacen mucho daño", afirma y añade que la educación es para ella el área más importante en la que trabajar, imprescindible para conseguir la libertad y la igualdad de la mujer y los derechos de los menores.

El significado del color rojo

En la portada de su libro, Séfora aparece vestida de rojo, con carmín rojo y en actitud de defensa, pero con las muñecas atadas. El rojo es el color que siempre se ha prohibido a las mujeres, el color del poder. "Es un ejemplo muy pragmático de cómo me he sentido yo. Hace veintitantos años, era pecado ponerte un pantalón o ir a ciertas calles de Sevilla", recuerda, repasando la situación muy similar que vivían todas las mujeres, gitanas o no, durante el franquismo, cuando el destino de la mujer era ser esposa y madre: "No tenían capacidad para viajar ni trabajar, necesitaban el permiso del marido para todo. Las mujeres pasaban de las manos del padre a las del marido y si el marido moría, a las del hijo".

A la mujer gitana se la educa en aguantar, no está bien visto que denuncie al marido

Ese patriarcado cultural que normaliza la violencia de género sigue muy presente en ciertos entornos de la sociedad en general y también del pueblo gitano: "Te enseñan desde pequeña determinados patrones que hay que ejecutar forzosamente.. . A la mujer gitana se la educa en la cultura de aguantar y no está bien visto que una gitana denuncie a su marido por malos tratos. Eso son costumbres y tenemos que desaprenderlas y entender que nuestra dignidad y nuestra libertad están por encima de cualquier costumbre".

El feminismo está llegando hasta las iglesias y esto cambia comportamientos y conceptos

Séfora Vargas se define como cristiana y reconoce con dolor que todas las religiones, incluida la que ella practica, han discriminado y sometido a las mujeres. "En el Antiguo Testamento, las mujeres con el periodo debían abandonar el campamento porque eran inmundas. Jesús tocó a una mujer con el flujo de sangre... lo que quería era confrontar tradición y decirle a todo el mundo que esa mujer era digna de respeto". El feminismo está llegando hasta las iglesias y eso está cambiando también comportamientos y conceptos. El respeto es de los primeros mandamientos. De qué me sirve ser cristiana si veo personas diferentes a mí y las trato mal. ¿Qué clase de cristiana soy?".

Esta abogada, activista, escritora, gitana, no deja indiferente. Cuando sale de la academia de fotografía 'Too many flash' donde se ha grabado la entrevista, tras ella queda un aroma a valentía y a justicia, una estela de buena energía con la que podemos pensar que algún día se podrá construir un mundo mejor, en el que se pueda compartir en igualdad social manteniendo las propias identidades.