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Los silos del puerto de Beirut vuelven a derrumbarse en el segundo aniversario de la explosión

  • El desplome de las ruinas ha levantado una enorme nube de polvo
  • Cientos de manifestantes se reunían en multitud a escasos metros

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Los silos de Beirut vuelven a derrumbarse
Los silos de Beirut vuelven a derrumbarse

Los silos de hormigón del puerto de Beirut, considerados un símbolo de la explosión que hace dos años causó más de 200 muertos y 6.500 heridos, han vuelto a sufrir un colapso parcial mientras cientos de manifestantes se reunían en multitud a escasos metros. Al derrumbarse las ruinas, se ha levantado una enorme nube de polvo que se ha dirigido a los asistentes de las protestas, quienes se han tapado la boca en señal de incredulidad.

"Ver salir el humo, sobre todo porque yo estaba aquí durante la explosión, desencadena un recuerdo muy malo. Era el mismo humo que salía de los silos hacia el cielo", ha dicho para Reuters uno de los manifestantes. De las tres marchas programadas para este jueves que demandaban justicia para las víctimas de la explosión, una que había partido poco antes de la sede de la Brigada de Bomberos en Karantina, cercana al puerto capitalino, ha continuado su rumbo impasible ante el nuevo derrumbe.

Las autoridades han instruido a los ciudadanos a cubrirse con mascarillas y meterse en lugares cerrados como previsión de un derrumbe total de los graneros, además de evacuar "inmediatamente" las zonas a un radio de 500 metros de los silos.

Los prolongados incendios que ha sufrido la estructura en las últimas tres semanas debido a la fermentación de restos de trigo almacenados allí antes de la tragedia ya habían provocado otro derrumbe parcial en esos gigantescos almacenes el pasado domingo ante las críticas al Gobierno por su pasividad ante el fuego.

¿Cómo evitar nuevos derrumbamientos en el puerto?

Según la versión oficial, echar agua favorecería el proceso de fermentación del grano acumulado al crear más humedad, mientras que tratar de retirar las 3.000 toneladas de trigo y maíz aún presentes en los silos sería demasiado peligroso para los equipos por la amenaza de derrumbe.

Los vestigios de los enormes graneros, que ayudaron a parapetar la parte oeste de Beirut de la onda expansiva, se han convertido en un recordatorio permanente del desastre, visible desde buena parte de la urbe y también en un símbolo de este por ser la única estructura que quedó parcialmente en pie en la zona cero.

Así han quedado los silos del puerto de Beirut tras un nuevo derrumbe

Así han quedado los silos del puerto de Beirut tras un nuevo derrumbe REUTERS / ISSAM ABDALLAH

"Lo que ocurrió no fue un error, fue una masacre"

Varios manifestantes que han asistido a las distintas protestas este jueves llevaban camisetas con las huellas de las manos en rojo sangre. Han marchado desde el Ministerio de Justicia libanés hasta el paseo marítimo de la ciudad y luego hasta el Parlamento, en el centro de Beirut.

La explosión arrasó justo hace dos años con varias franjas de la ciudad, siendo una de las mayores explosiones no nucleares de la historia. Fue causada por los enormes almacenes de nitrato de amonio guardados en el lugar del puerto y descuidados desde 2013.

Manifestantes durante el segundo aniversario de la explosión del puerto Beirut

Manifestantes durante el segundo aniversario de la explosión del puerto Beirut AFP / IBRAHIM AMRO

"Es importante para mí estar aquí hoy porque es muy importante para nosotros pedir justicia y responsabilidad por lo que pasó", ha expresado para Reuters una libanesa de 27 años que vive en Canadá desde hace una década y que decidió pasar aquel verano en Líbano. "Lo que ocurrió no fue un error, fue una masacre. Destruyó una ciudad entera", denuncia.

"Mi hijo y todas las víctimas tenían derecho a vivir y a estar seguros, es nuestro derecho saber por qué materiales explosivos fueron mal manejados y almacenados en el principal puerto de la ciudad, en un área residencial", ha clamado la madre de uno de los fallecidos desde un palco colocado frente al puerto.

Varios altos cargos han sido acusados de responsabilidad, pero, hasta la fecha, ninguno ha rendido cuentas, lo que es sintomático, según los críticos, de una élite gobernante atenazada por la corrupción y bajo cuyo mandato, El Líbano ha descendido a una crisis política y económica.