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La cifra oculta de las víctimas de trata: tres de cada cuatro no están en las estadísticas

  • Un nuevo estudio refleja la importancia de contar con datos de calidad para combatir la trata
  • En 2020 el Ministerio del Interior identificó 269 víctimas de trata de las seis eran niñas y niños

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Silueta de una mujer en la ciudad
Silueta de una mujer en la ciudad

Hacen falta datos más completos, fiables y reales para combatir la trata de personas. Es una de las principales conclusiones del informe "Cultura de datos de la trata de seres humanos", elaborado por UNICEF España y el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Pontificia Comillas. La investigación se propuso estimar la cifra oculta de víctimas de trata implementando el modelo estadístico de Estimación de Sistemas Múltiples (MSE), promovido por Naciones Unidas y que ya ha sido testado en otros países.

Uno de los datos que destaca el estudio es que tres de cada cuatro víctimas de trata no están siendo identificadas. La investigación ha aplicado el MSE limitado a la Comunidad de Madrid y en el periodo 2015-2019. “Hoy en día nos insisten tanto desde instituciones internacionales como regionales de que los datos disponibles apenas reflejan la punta del iceberg. Y esto es algo en lo que también insisten las oenegés que se dedican a atender a personas en procesos de trata, ven como sus cifras no coinciden con las oficiales”, explica Clara Barrio, investigadora del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Pontificia Comillas.

“La falta de un organismo que unifique los datos lleva a unos datos irreales que dejan a muchas víctimas ocultas e invisibles, tanto a los ojos de las autoridades como a los de la sociedad en general”, argumenta Almudena Olaguíbel experta en temas de trata en UNICEF. Consideran que las cifras pueden ayudar a tomar decisiones más acertadas por parte de los distintos actores implicados, pero sin datos no pueden plantearse soluciones.

La trata está cada vez más en la agenda política y en los medios - Escuchar ahora

De hecho, el pasado martes la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, dio a conocer las primeras pinceladas del borrador de la ley integral contra la trata de seres humanos. Rosell reconocía que solo se termina identificando entre el 1,4% y el 1,5 % de las víctimas potenciales y que la mayor detección la hacen las ONG especializadas, si bien la identificación corresponde a la policía, que también tiene que perseguir estos delitos.

Es imprescindible detectar la vulnerabilidad individual

Las autoras del informe acentúan la importancia de abrir horizontes a la hora de definir perfiles de víctimas de trata. “En España las víctimas son generalmente mujeres extranjeras explotadas sexualmente y nosotras con el informe hemos podido comprobar efectivamente esa prevalencia, pero también hemos podido acercarnos a conocer otros perfiles de vulnerabilidad y otras formas de explotación”, indica Barrio. Contemplan que es una realidad que se da en otros campos como el laboral, la servidumbre doméstica o con fines de matrimonios forzosos o de mendicidad.

Por lo tanto el perfil de los tratantes es también muy variado. Integrantes de redes criminales dedicados a la prostitución, pero igualmente padres, madres, novios, familias que contratan servicio doméstico, etc.

Se trata de perfiles heterogéneos y ninguno puede quedarse fuera de la ley”, advierte la especialista de UNICEF. El modelo estadístico de Naciones Unidas les ha permitido detectar que hay niños y niñas, pero también hombres. “Por eso en el informe hacemos tantísimo hincapié en analizar la vulnerabilidad individual. No vemos grupos de personas. Tenemos una visión más global y no pensemos que la trata está solamente en contexto de prostitución de mujeres adultas extranjeras”, añade.

De hecho, el informe incide además en la escasa visibilidad de la infancia, ya que los datos oficiales resultan insuficientes para conocer y comprender cómo afecta esta manera de violencia a los niños y niñas. Según el Ministerio del Interior, en 2020 se identificaron en nuestro país 269 víctimas de trata, de las que seis (el 2%) eran niños y niñas. Esto no coincide ni con la realidad que describen las propias víctimas: el 62% de las mujeres en procesos de trata con fines de explotación sexual aseguran haber sido iniciadas en la prostitución cuando eran menores de edad.

Tampoco coincide con los casos que se reflejan en los medios de comunicación. “Si vemos las entrevistas que se hacen con personas con procesos de trata, la mayoría de ellas reconocen haber entrado en estos procesos siendo todavía menores de edad. Pero las cifras oficiales nos llevan a pensar es que la trata de niños y niñas en España es casi anecdótica”, asegura la investigadora del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones. Por eso consideran que los datos no reflejan la verdadera magnitud del fenómeno en nuestro país y que hay casos que no llegan a formar parte de las estadísticas oficiales porque se investigan, por ejemplo, como agresión sexual, violencia de género o detención ilegal.

Invisibilidad y falta de criterios

El estudio incluye una reflexión sobre la escasa visibilidad de la infancia a la hora de considerar políticas y recursos de lucha contra la trata y de atención a sus víctimas. “Cuando no se les ve, no se les protege y no forma parte de las estadísticas, con lo cual estamos perdiendo una gran parte del panorama de la trata en nuestro país”, señala Olaguíbel.

Este proceso ha revelado una serie de retos sistémicos sobre los que es necesario hacer una reflexión conjunta: la falta de consenso respecto a los conceptos a utilizar, y la ausencia de un organismo que unifique los datos que recogen los diferentes actores implicados. “En términos globales, lo que hemos podido ver es que en ese periodo de cinco años, efectivamente, según los datos estadísticos obtenidos, apenas hubiéramos identificado al 26 % de las víctimas de trata, lo que hace que sean, efectivamente, una de cada cuatro”, insiste Barro.

A partir de los resultados del proyecto piloto realizado en la Comunidad de Madrid, se ha estimado que en la región apenas se estaría observando el 26% de personas en procesos de trata. Es decir, que el 74% de las víctimas queda oculto o invisible a ojos de las autoridades, las organizaciones, los medios y, en definitiva, de la sociedad. En el caso concreto de la infancia se estima que, por cada niño o niña víctima de trata observado, hay 5,7 sin observar.

Estas estimaciones podrían extrapolarse al resto del país, aunque para hacer una estimación rigurosa sería necesario hacer este mismo ejercicio a nivel nacional. Además, en este proyecto se ha desarrollado una aplicación para móvil y web en la que cada persona puede guardar datos e información sobre su identificación, orientada a facilitar los procesos burocráticos de protección y atención a víctimas de trata y mejorar la interoperabilidad entre las organizaciones que las protegen.

El informe concluye que, si este proyecto piloto se implementara a nivel nacional, la trata podría dejar de ser una realidad invisible. Para ello, el documento recomienda, entre otras, las siguientes medidas: la creación de un Mecanismo de Derivación Nacional –con el que ya cuentan varios países de nuestro entorno- que maneje criterios unificados y al que lleguen todos los casos de trata. Además, recomienda operar en un marco común de conceptos, criterios de recogida y registro de datos.