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Elecciones en Chile

Chile: dos modelos económicos y sociales para el futuro

  • El 70% de los jubilados tiene una pensión por debajo del salario mínimo mensual
  • El izquierdista Boric propone más protección social mientras que el ultraconservador Kast ve prioritario reactivar la economía
Un soldado chileno en un colegio en Punta Arenas, Chile

A Sonia las cosas no le iban del todo mal hasta que se jubiló. Durante décadas, fue profesora en la ciudad de Antofagasta y en apenas un mes pasó de ingresar un millón de pesos (alrededor de 1.000 euros) a 200.000. Su marido dejó también de recibir su salario y su hijo tuvo que dejar la Universidad para aportar en la economía familiar. "Pasamos unos años muy difíciles para pagar las cosas más básicas", nos cuenta desde su casa. Así que una vez superada un periodo de carencia obligatorio decidió volver a las clases. "Tengo 72 años y sigo trabajando. Las cosas van un poco mejor y afortunadamente yo me encuentro bien y con energías. Seguiré hasta que no las tenga pero sé que muchas compañeras no pueden y están obligadas a trabajar para poder vivir", asegura.

La realidad de la jubilación de los docentes estatales está más que extendida por Chile. Bery se tuvo que conformar con el 21% de lo que ganaba como trabajadora. "No me daba ni para pagar los gastos de mi casa en Santiago que afortunadamente ya había pagado. Gracias a que puedo alquilar ese departamento vivo relativamente tranquila, pero tuve que trasladarme a una parcela en el campo. Fue un cambio de vida forzoso", afirma.

14 horas - La reforma de las pensiones, un asunto clave en las elecciones chilenas

Pensiones un tercio por debajo del salario mínimo

Apenas un par de días por la capital permiten comprobar que mucha gente mayor de 70 años sigue trabajando. Porque en Chile las pensiones son bajas. "Un 70% de los trabajadores cobra una pensión un tercio por debajo del salario mínimo en el país. Es una miseria y obliga a trabajar eternamente si quieres tener lo más básico", nos cuenta Luis Mesina.

Es una miseria y obliga a trabajar eternamente si quieres tener lo más básico

Desde la coordinadora NO+AFP lleva años denunciando el sistema de pensiones del país basado en el ahorro individual y gestionado por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que empezó a funcionar durante la dictadura. Es decir, la pensión de cada uno sale de lo que haya cotizado durante su vida. La ley establece que todos los trabajadores destinen el 10% de su sueldo al fondo que gestionan siete empresas. Es decir, en Chile la jubilación depende exclusivamente de un fondo que ofrece la posibilidad de invertir con hasta cinco grados de riesgo.

Llegado el momento, la aseguradora hace un cálculo entre el montante ahorrado y la esperanza de vida y asigna una mensualidad. Si te calculan muchos años de vida, la pensión se reduce. Y si sobrevives a la estimación, puedes quedarte sin fondos. Los defensores de este sistema aseguran que la clave está en el aumento de la informalidad del empleo y las bajas cotizaciones, pero sus detractores creen que no es justo una empresa disponga del dinero de las pensiones para alimentar un negocio en el que a veces se gana pero también se pierde.

Para paliar esta situación, en los últimos años se han puesto en marcha iniciativas para otorgar una pensión mínima a los más vulnerables y hace pocos días el presidente, Sebastián Piñera, proponía establecer una pensión básica de 200.000 pesos con fondos públicos. Un camino que sirve como solución de emergencia pero que está destinado a ofrecer un mínimo para no caer en niveles de pobreza y que hoy tiene el apoyo de prácticamente todas las fuerzas políticas.