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Festival de San Sebastián

Johnny Depp y la cultura de la cancelación: "Nadie está a salvo"

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Johnny Depp, en el Festival de San Sebastián.
Johnny Depp, en el Festival de San Sebastián.

Me preocupaba si mi presencia iba a ofender a la gente. Lo único que hago es hacer películas”. Johnny Depp era muy consciente de que su presencia en San Sebastián para recoger el Premio Donostia venía envuelta en polémica por cubrir de honores a un actor que ha sido públicamente acusado de malos tratos por su exmujer, aunque el festival ya defendió que lo fundamental es que no tiene ninguna causa judicial abierta.

El avión que ayer traía al actor no pudo aterrizar debido al temporal y Depp ha llegado hoy mismo a Donostia. En el photocall, vestimenta desenfada: gafas de sol, gorra negra, pañuelo anudado en la frente, camiseta desgastada, camisa de cuadros y chaqueta azul. Como si fuese a zarpar desde el puerto de Donostia en un barco pesquero. Y ya rueda de prensa, para abrir fuego, cultura de la cancelación al canto. ¿Cree que vive en una época peligrosa debido al juicio de los demás? “Es complejo. Este periodo de la cancelación, esta inmediatez a la hora de juzgar, es como aire contaminado que se exhala”.

“¿Yo me siento seguro?”, se pregunta y contesta: "Sí. Cuando te enfrentas a algo tan alucinante y sobrecogedor es algo que golpea desde muchos ángulos. Desde hace bastantes años, los distintos movimientos que han surgido, muchos de ellos con las mejores intenciones, está tan descontrolados que nadie está a salvo. Ninguno de vosotros. Nadie que esté dispuesto a decir una frase. Con una frase es suficiente. Y luego ya no tienes campo para resolverlo, te han dado en la diana. No solo me ha sucedido a mí, sino a muchas mujeres, hombres, y niños que han sufrido cosas desagradables y empiezan a creer que forma parte de la normalidad".

Y para zanjar el tema, un consejo: “Si estás armado con la verdad, es lo único que necesitas. Cuando hay una injusticia, bien contra ti o contra alguien a quien quiere, toma partido y no te quedes sentado sin hacer nada”.

"El terror me enseño a ocultarme detrás de una máscara"

Sin entrar en más polémica, la situación se ha reconducido a su carrera inapelable, desde que debutase con 21 años como víctima de Freddy Krueger en Pesadilla en Elm Street (1984), pasando por su era de muso de Tim Burton (Eduardo Manostijeras, Ed Wood, Sleepy Hollow), estrella de cierto cine distinto (El sueño de Arizona,¿A quién ama Gilbert Grape, Dead Man o Miedo y asco en Las Vegas). E ídolo del gran público, al fin, como Jack Sparrow en la saga de Piratas del Caribe. Siempre con cierta simpatía crítica, aunque con un palmarés no tan deslumbrante: dos nominaciones al Oscar y un Globo de Oro.

¿Qué le guía al elegir personajes tan estrambóticos? “Básicamente elijo los personajes en los que yo creo que puedo aportarle algo único. Bien porque me fascinan o entran directamente en tu corazón”, ha detallado. “Pero todos están entrelazados: del peor a Eduardo Manostijeras. Hay un filamento que les une que es parte de mí, que hay detrás moviendo los hilos detrás de la cortina. Pero a veces veo mi trabajo y pienso: me tenían que haber echado hace muchos años, me considero muy afortunado".

En el principio, fue el cine mudo. “He tenido mucha suerte, empecé a ver películas mudas en la televisión y me encantaba ver esa clase de películas, tipo Charlie Chaplin, Buster Keaton. Cada personaje es como una receta para una especie de plato especie”, recuerda. “Y lo que vino después fueron las películas de terror: de Drácula, hombre lobo. Eso estableció un vínculo con Tim Burton.

Algo que hizo prender su vocación por la transformación. “El terror me gustaba porque podías ocultarte detrás de la máscara, del personaje, de la carga de gravedad, de ti mismo. Y ayuda llevar trajes, maquillaje. Me siento mejor que siendo yo mismo”

“Hollywood ha subestimado al público de manera grotesca”

Su reconocimiento tiene una particularidad: no viene al festival para promocionar además alguna película, como suele ser habitual en los premiados. Seguramente su buena experiencia el año pasado en el certamen, como productor del documental Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan, sobre el rebelde, alcohólico y poético líder de The Pogues que ganó el Premio Especial del Jurado, tenga mucho que ver con su presencia este año.

Depp ha analizado los cambios de la industria desde su conocimiento de 35 años de carrera. “Hollywood no es ciertamente lo que era. Hollywood ha subestimado al público de manera grotesca. El sistema de los estudios, las peleas, el caos, el pandemónium, los estrenos, el streaming. Hagan lo que hagan la gente va a consumir lo que quiere. Las grandes empresas tienen el control: pueden disponer de mí o dejarme de lado”, ha explicado.

Y se ha atrevido a profetizar algo de un futuro que pinta negro: "La pandemia ha metido a las familias en casa durante largos periodos de tiempo con una televisión en la que podían ver lo querían. Y eso no está mal. Podemos verlo en casa, podemos hacer palomitas. Para una persona que gana 700 dólares a la semana, ir al cine y a cenar supone 200 euros. La máquina de cine de Hollywood tiene fallos de diseño".