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Cataluña

Las cLas cárceles proponen de nuevo el tercer grado para los líderes independentistas presos

  • El Tribunal Supremo les revocó el tercer grado el pasado 4 de diciembre por considerarlo prematuro
  • La Generalitat debe ratificar o rechazar la propuesta en un plazo de dos meses

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Boletines RNE - Las cárceles catalanas proponen de nuevo el tercer grado para los presos del 1-O

Las Juntas de Tratamiento de las cárceles catalanas de Lledoners, Wad Ras y Puig de les Basses han vuelto a proponer este jueves el tercer grado para los nueve presos independentistas condenados por el 'procés', apenas un mes después de que el Tribunal Supremo se lo revocara. El tercer grado permitiría a estos presos salir a diario y regresar a prisión solo a dormir.

En rueda de prensa, el secretario de Medidas Penales, Reinserción y Atención a la Víctima, Amand Calderó, ha anunciado la propuesta aprobada este jueves por las juntas de tratamiento de las cárceles, que no será efectiva hasta que la Generalitat la ratifique, en un plazo máximo de dos meses.

Las Juntas de Tratamiento tienen que revisar la situación de los presos cada seis meses y, según las estadísticas, el departamento de Justicia de la Generalitat solo rechaza el 7% de las propuestas que hacen las cárceles.

Pese a que el Supremo revocó el tercer grado el 4 de diciembre -así como los beneficios del artículo 100.2 del reglamento penitenciario- y argumentó que la mayoría de presos no había cumplido "siquiera" la cuarta parte de la condena, las Juntas han tenido en cuenta que para el 11 de febrero todos los presos ya lo habrán hecho.

Se trata, ha afirmado Calderó, de "una decisión técnica prevista por la ley" que "en ningún caso exime de la pena". "La severidad de una condena se expresa con la pena, no con la manera de cumplirla", ha expuesto, añadiendo después que tanto el tercer grado como el artículo 100.2 son formas de cumplimiento reguladas en el Reglamento penitenciario ".

En Lledoners, los técnicos de las juntas han aprobado por unanimidad conceder el tercer grado a los 'Jordis', quienes cumplieron hace ya un año una cuarta parte de su condena, y por mayoría en el caso de los exconsellers Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Turull, Joaquim Forn y Josep Rull.

También por mayoría, la junta de Wad Ras ha propuesto el tercer grado para la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, mientras que en la cárcel de Puig de les Basses la decisión de conceder el régimen abierto a la exconsellera Dolors Bassa ha sido apoyada por todos los miembros del equipo técnico.

La Fiscalía puede recurrir si la Generalitat concede el tercer grado

Si el Departamento de Justicia ratifica el tercer grado y entra en vigor, la Fiscalía tendrá oportunidad de recurrir la clasificación penitenciaria de los presos del procés, primero ante los juzgados de vigilancia penitenciaria y, en última instancia, ante el Tribunal Supremo, así como pedir su suspensión mientras no haya una decisión judicial firme.

Ya lo hizo con el tercer grado que el pasado mes de julio las cárceles propusieron por unanimidad para los nueve presos, una decisión que fue avalada por los juzgados de vigilancia, pero que el pasado mes de diciembre tumbó el Tribunal Supremo, en un auto que también acordaba revocar la flexibilización penitenciaria mediante el artículo 100.2 que se concedió a los líderes independentistas al poco de empezar a cumplir condena.

En ese sentido, Calderó ha destacado que en sus reuniones de hoy -día en que se agotaba el plazo máximo de seis meses para revisar la clasificación-, las juntas han puesto la resolución del Supremo "en un plato de la balanza" y, en el otro, las "nuevas circunstancias": que los presos han cumplido medio año más de pena y han tenido más tiempo para observar la "conveniencia" del tercer grado.

Además, ha subrayado el secretario de Medidas Penales, las juntas han vuelto a apostar por el régimen abierto que hace seis meses concedieron a los presos del procés.

"En seis meses han podido pasar muchas cosas", ha añadido Calderó, que ha defendido que las juntas de tratamiento "hacen su trabajo y lo hacen en base a propuestas técnicas", de forma "absolutamente independiente y rigurosa".

En ese sentido, ha recordado que las decisiones sobre clasificación "pasan por las manos de treinta profesionales diferentes", que valoran la conducta de los reclusos, su adaptación al centro, las condiciones del entorno, la ausencia de antecedentes, la parte de condena cumplida, el riesgo de reincidencia y el alcance de los objetivos marcados en la primera clasificación.

Calderó ha insistido además en que "nadie tiene dudas razonables" de que, si dependiera del Govern, ninguno de los políticos presos habría entrado en prisión, por lo que sería "injusto y malintencionado" cargar contra los profesionales penitenciarios.