Enlaces accesibilidad
Música

Los últimos días en la vida de John Lennon

Enlaces relacionados

Por
John Lennon: un legado que perdura 40 años después de su muerte

La limusina se detuvo a las puertas del edificio Dakota, en el Upper West Side de Nueva York. De ella descendieron John Lennon y Yoko Ono, que regresaban de una sesión en un estudio de grabación hasta su domicilio, situado en un lujoso apartamento del séptimo piso.

Una voz suave llamó la atención del músico: "Señor Lennon", dijo el asesino, antes de abrir fuego contra él con un revolver del calibre 38. Poco después, el exmiembro de The Beatles moría en la sala de urgencias del Roosevelt Hospital. Eran las 23:07 horas del lunes 8 de diciembre de 1980, uno de los días más tristes de la historia de la música.

14 horas - El mensaje de Lennon sigue vivo 40 años después de su asesinato - Escuchar ahora

Un perturbado, Mark David Chapman, obsesionado con la música de The Beatles y la lectura de El guardían entre el centeno, había tomado días antes un avión desde Honolulú hasta Nueva York con el objetivo de acabar con la vida de Lennon, por motivos que nunca han quedado claros ni tampoco parecen tener lógica alguna. Las "voces" en su interior le empujaron a ello, declaró.

Hasta en tres ocasiones tuvo contacto con Lennon a las puertas del edificio Dakota, donde se mezcló con el resto de fans que esperaban una señal o un saludo de su ídolo, y en una de ellas incluso logró que el músico le firmara un ejemplar de Double fantasy, el disco que acababa de publicar tras cinco años de silencio. La siguiente vez que se vieron, Chapman acabó con su vida.

[Especial John Lennon en el Archivo de RTVE]

El mundo recuerda a John Lennon en el 40 aniversario de su asesinato

Trayectoria irregular

La muerte le llegó a John Lennon en uno de los momentos más interesantes de su carrera musical. Tras la separación de The Beatles, en 1970, Lennon había iniciado una trayectoria cuanto menos irregular, en la que alternó discos experimentales -como los dos volúmenes de Unfinished music- con otros que resultaron grandes éxitos, especialmente Imagine, que supuso un gran paso adelante en su discografía.

Todo ello en medio de una confrontación abierta y pública con el otro líder de la banda, Paul McCartney, con quien durante años se cruzó constantes reproches incluso en forma de canción. Quienes habían sido los genios creadores que llevaron al pop a otro nivel terminaron aborreciéndose mutuamente.

Afincado en Estados Unidos desde 1971 en busca de una intimidad que en Inglaterra era imposible de lograr, Lennon tuvo muchos problemas con el Gobierno de Nixon, empeñado en conseguir su expulsión del país debido a las críticas del músico a la política exterior norteamericana y, especialmente, a su papel en la guerra de Vietnam.

Por si fuera poco, en 1973 Yoko Ono decidió romper la relación que mantenían desde 1967 y Lennon se trasladó desde Nueva York a Los Ángeles, donde permaneció durante año y medio en lo que el músico llamó 'el fin de semana perdido', en alusión al título original de la película Días sin huella.

En Los Ángeles se rodeó de músicos como su excompañero Ringo Starr, Harry Nilsson o Keith Moon (batería de The Who) y se sumergió en una juerga constante. "Tuvimos ciertos momentos que rozaban la indencencia", aseguró Lennon en una entrevista poco antes de su muerte. "Fue un período bastante loco, muy salvaje; y parece gracioso cuando lo recuerdas, pero fue muy triste y me alegro de haber salido".

Tras implorar a Yoko Ono, esta accedió a su vuelta a casa, el enorme apartamento en el edificio Dakota del que eran propietarios desde años atrás.

Paternidad y retirada

Era 1975 y el regreso supuso un cambio absoluto para Lennon. La pareja recibió con alegría la noticia de que Yoko estaba embarazada. Tras haber sufrido varios abortos, estaban resignados a no tener descendencia en común -ambos tenían hijos de relaciones anteriores-, a lo que se añadían los 42 años de Yoko Ono, una edad avanzada para la maternidad, sobre todo en aquella época.

Pocos meses después nació Sean y su padre decidió abandonar de forma indefinida el mundo de la música para dedicarse a su cuidado, dejando que Yoko Ono se encargara de gestionar las finanzas del matrimonio.

Y por fin en 1976, Estados Unidos concedió el visado del Gobierno estadounidense, que canceló la orden de deportación que pesaba sobre él desde hacía años. Por si fuera poco, Nixon, su gran antagonista durante aquellos años, se veía obligado a dimitir a causa del escándalo Watergate.

Permiso de residencia de John Lennon

Permiso de residencia de John Lennon EFE/David Behl/Cortesía de Yoko Ono

Con todas estas novedades en su vida, y sin que el mundo comprendiera muy bien sus motivos, Lennon se olvidó por completo de la vida pública y se dedicó a ver crecer a su hijo Sean, quizá para expiar la culpa que le supuso haberse perdido la infancia de su otro vástago, Julian, nacido en plena 'beatlemanía'. Las noticias que llegaban desde el apartamento Dakota hablaban de un John Lennon que apenas pisaba la calle y que desarrolló una gran afición por la cocina, mientras Yoko Ono hacía inversiones en arte o incluso en granjas de vacas lecheras.

Lennon se olvidó por completo su vida pública y se dedicó a ver crecer a su hijo Sean, quizá porque se perdió la infancia de Julian, nacido en plena 'beatlemanía'

Pero al finalizar la década John volvió sentir la necesidad de producir música. Se aproximaba su 40 cumpleaños y es posible que el genio empezara a ser consciente de que su vida no iba a ser eterna -no sabía hasta qué punto-. Además, Paul McCarney vivía una etapa de éxito con su grupo, los Wings, y aunque ambos músicos habían retomado la relación -incluso llegaron a plantear algún tipo de reunión de The Beatles-, la competencia era demasiado fuerte como para que Lennon lo dejara pasar.

El viaje que despertó el genio creativo

Fue durante un viaje en barco a las Bermudas cuando se despertó su genio creativo y John Lennon compuso de forma catársica buena parte de lo que sería su último álbum en vida. Desde las islas llamó a Yoko Ono para anunciarle su intención de volver a grabar y a su regreso a Nueva York se encontró con que su esposa ya había realizado los preparativos para su regreso al estudio.

En agosto, la pareja comenzó a trabajar en los estudios Hit Factory de Nueva York y el resultado fue Double fantasy, un disco firmado por ambos y en el que John y Yoko se alternan las composiciones y las interpretaciones.

Debido a su largo silencio, Lennon no tenía contrato discográfico y Yoko Ono, como buena negociante, empezó a ofrecer el producto al mejor postor, buscando firmar por al menos los 22,5 millones de dólares que había conseguido Paul McCartney de la multinacional CBS.

David Geffen convenció a John y Yoko para firmar con su compañía después de ofrecerles un contrato sin siquera escuchar lo que habían grabado

Pero fue un sello recién nacido, Geffen Records, quien logró convencer a la pareja después de que su propietario, David Geffen, les ofreciera un contrato sin ni siquiera escuchar lo que habían grabado y aceptando que el disco era un trabajo de la pareja y no de Lennon en solitario.

El mundo de la música había cambiado radicalmente en los cinco años en los que el genio de Liverpool había estado ausente. Para las nuevas generaciones, Lennon y The Beatles eran sinónimo del pasado, igual que otros compañeros de generación, y el punk y la new wave habían logrado hacerse con el favor de la juventud: Sex Pistols, Ramones, Blondie, Police o The Jam eran los grupos que dominaban las listas en aquel momento.

Gran expectación

Pero la reaparición de John Lennon levantó una gran expectación. El 9 de octubre de 1980, el mismo día en el que el artista cumplía 40 años, se lanzó el primer single, "(Just like) Starting over", una balada alegre, con ciertos aires de música de los 50, y que sobre todo mostraba un tono maduro y alejado de los temas irónicos y reivindicativos que fueron durante años marca de la casa.

Double fantasy vio la luz casi un mes después, el 7 de noviembre. Desde la portada se aprecia que es un disco de madurez: una fotografía en blanco y negro muestra a John y Yoko dándose un cálido beso.

Quizá la combinación de temas de la pareja no satisfizo del todo a los fans del genio de Liverpool, pero ahí encontramos algunas composiciones que están entre lo mejor de su carrera como "Woman", "Beautiful boy" o "I'm losing you". Aunque su presencia en las listas de éxito fue tímida, la posterior muerte del músico lo convirtió en un superventas en todo el mundo.

La aparición del disco hizo que Lennon concediera varias entrevistas promocionales y esa fue una de las principales ocupaciones en sus últimos días de vida, en los que siguió acudiendo de forma habitual al estudio de grabación. En medio de su explosión creativa, Lennon siguió registrando temas que se publicarían poco después en su disco póstumo Milk and honey.

En una de sus últimas entrevistas, la que concedió al locutor de la BBC Andy Peebles el 6 de diciembre, mostró su satisfacción por vivir en una ciudad como Nueva York en la que se sentía seguro: "Ahora puedo salir directo por esa puerta e irme a un restaurante, ¿sabes lo fantástico que es eso? O ir al cine. Quiero decir, hay personas que vienen a pedirme un autógrafo y dicen: 'Hola'. Pero no te incordian".

The Beatles: 7 días - Muere John Lennon (1980)

Último encuentro mortal

Uno de los últimos en pedir un autógrafo a Lennon fue precisamente su asesino. Mark David Chapman, que entonces contaba 25 años, llegó durante el fin de semana del 6 y 7 de diciembre a las puertas del edificio Dakota y se mezcló con los fans que habitualmente hacían guardia esperando saludar a Lennon. El primer encuentro entre ambos fue tenso: Chapman se acercó demasiado al músico al intentar hacerle una foto y este, enfadado, trató de quitarle la cámara, aunque Yoko le convenció de lo contrario.

El lunes 8 de diciembre, el último día de su vida, John Lennon concedió una entrevista a la radio RKO y posó para una sesión de la revista Rolling Stone. Por la tarde, la pareja salió del edificio para dirigirse al estudio de grabación y entonces se produjo su segundo encuentro con Chapman. En esta ocasión, Lennon le firmó un ejemplar de Double fantasy, un momento que un fan logró captar con su cámara. El asesino diría posteriormente que tenía pensado atentar en ese momento contra el músico pero que no fue capaz debido a su amabilidad.

Lennon firma un autógrafo a su asesino, Mark David Chapman

Lennon firma un autógrafo a su asesino, Mark David Chapman EFE

Tras pasar la tarde trabajando en un tema Walking on thin ice, John y Yoko decidieron ir a cenar a un restaurante pero acordaron pasar antes por su domicilio para poder ver a Sean antes de que se fuera a dormir. Chapman no tuvo ya tantos escrúpulos y cometió el crimen que le haría tristemente famoso y por el que sigue en la cárcel pese a haber solicitado en numerosas ocasiones la revisión de la cadena perpetua a la que fue condenado en 1981. El asesino no negó en ningún momento su autoría: tras disparar sobre el músico, esperó la llegada de la policía leyendo por enésima vez su ejemplar de El guardián entre el centeno.

Los homenajes a John Lennon se sucedieron por todo el mundo y aún hoy, cada 8 de diciembre, su música suena de manera constante para recordar a uno de los grandes genios de la música pop, asesinado en un momento en el que la estabilidad personal y creativa habían llegado a su vida tras años convulsos. Por eso es imposible no pensar qué hubiera dado de sí la carrera de John Lennon si en aquella fecha fatídica un fan loco no se hubiera cruzado en su camino.