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Los Zarzamora, una simpática familia de liebres que conquistará a los niños

  • Protagoniza la saga La casita bajo tierra, de la escritora Catalina González Vilar y el ilustrador Toni Galmés
  • Unos libros ilustrados especialmente recomendados para primeros lectores

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Ilustración de 'La casita bajo tierra', de Toni Garcés

Una simpática familia de liebres se muda a un nuevo valle y a una  fantástica casa donde vivirán numerosas y divertidas aventuras. Así comienza La casita bajo tierra (B de Blok), la nueva saga de literatura infantil de la escritora Catalina Gonzalez Vilar y el ilustrador Toni Galmés, de la que se han publicado los dos primeros volúmenes Cosecha de amigos y La fiesta de la primavera.

Catalina (Alicante, 1973), que es una de las actuales figuras de la literatura infantil (ha ganado, entre otros, el premio Barco de Vapor y el de Libro Ilustrado de Edelvives) nos presenta a los protagonistas: "Los Zarzamora son una familia de liebres compuesta por los padres, Sam y Mirna, y sus trillizos, Lena, Tom y Oli".

"Vivían cerca del mar, pero acaban de mudarse tierra adentro, a un valle llamado Rocadeliciosa, donde viven otras muchas liebres -continúa Catalina-. Es un lugar idílico en el que he recreado la naturaleza de mi infancia, el bosque mediterráneo, con pinos, encinas, romero, tomillo, alguna balsa de riego, una pequeña cueva que explorar... Allí encuentran nuevos amigos, y también una comunidad muy unida, en la que los oficios y destrezas de cada cual suman para cualquier proyecto que emprendan juntos. Suena utópico, ¿verdad? Pero es importante imaginar un mundo mejor".

Ilustración de 'La casita bajo tierra', de Toni Garcés

Unos trillizos muy simpáticos

Lena, Tom y Oli, unos trillizos muy simpáticos, son los grandes protagonistas de estos cuentos. "Aunque a menudo forman una piña, tienen caracteres muy distintos -asegura Catalina-. Lena es la más madura, y de algún modo ejerce de hermana mayor, aunque los tres tengan la misma edad. A la vez es bastante independiente, le gusta poder ir a su aire y dar largos paseos por el valle. Tom es impulsivo y alegre, lo convierte todo en una competición o un desafío. Es goloso y burlón, y un acicate para sus hermanas. Oli, por su parte, es la que tiene un carácter más tierno y aniñado. Es la infancia aún en estado puro y creo que es inevitable recorrer las historias de su mano".

En cuanto a sus padres, Catalina los describe como "Jóvenes, divertidos y cariñosos. Reparten su tiempo entre la vida familiar y sus respectivos trabajos, que les apasionan. Sam es periodista y trabaja en el periódico del valle. Además le encanta cocinar, ¡sus pasteles son famosos! Mirna es una maravillosa carpintera. Aprendió su oficio de su padre y al llegar Rocadeliciosa instala su taller en la planta baja de la Gran Encina, su nuevo hogar".

Catalina nos cuenta de qué van estos dos primeros títulos de la colección: "Cosecha de amigos es la historia que abre la serie y cuenta la llegada de los Zarzamora al valle de Rocadeliciosa. Han comprado por correo una casa en un hermoso árbol, la Gran Encina, pero cuando llegan descubren que su futuro hogar está casi en ruinas y que deben ponerlo a punto".

"El segundo, La fiesta de primavera, gira en torno a los preparativos del cumpleaños de los trillizos. Es su primera celebración en el valle y quieren que sea muy especial, pero cada uno de ellos tiene sus propios planes para la fiesta, lo que causará más de un problema" -añade Catalina-.

Ilustración de 'La casita bajo tierra', de Toni Garcés

Unos cuentos que enseñan a los niños a amar a la naturaleza

Aunque estos libros son muy divertidos para los niños también les enseñan cosas importantes. "En el mundo de los Zarzamora prima el amor por la naturaleza, la curiosidad, la amistad, la solidaridad entre vecinos, el aprecio por el trabajo artesano, el hogar como un lugar en el que estar a salvo, sentirse aceptado y querido" -asegura Catalina-.

"Tiene que haber libros de todo tipo -añade la escritora-, y parte del desafío que aborda el lector a medida que crece es ir afrontando historias que lo confrontan con aspectos más complejos, oscuros, inquietantes. Pero es maravilloso poder disfrutar también de encontrar refugio en la lectura, poder sumergirse en un mundo que se acerca más a lo que desearíamos, con conflictos manejables para los protagonistas y para los lectores. Sentir que esa lectura despierta en nosotros, o aviva, el deseo por ciertas cosas, preparar una yincana para los amigos, decorar nuestra habitación para hacerla más nuestra, preparar un pastel, tener un mejor amigo o montar una obra de teatro".

Sobre sus influencias a la hora de crear este mundo de fantasía, Catalina confiesa que estos cuentos "están inmersos en una larga tradición de libros protagonizados por animales que actúan como seres humanos. Beatrix Potter, Jill Barcklem, A. A. Milne, Kenneth Grahame, Janosh, Arnold Lobel... son infinidad. Sus textos y sus ilustraciones conforman buena parte de nuestra educación sentimental, tanto mía como de Toni Galmés, el ilustrador. Y ambos nos hemos acercado a ellos con amor, hemos trabajado en su compañía. La esperanza, con todo, es escribir e ilustrar sobre quienes somos ahora, encontrando nuestra voz".

Ilustración de 'La casita bajo tierra', de Toni Garcés

Cuentos para compartir entre padres e hijos

En cuanto al secreto para captar la atención de los niños, Catali lo tiene muy claro: "Buenas historias. Bien contadas. Con ritmo y emoción. Con suficiente verdad en ellas para que al leerlas el niño, el lector de cualquier edad, intuya que está ampliando quien es".

"Pero para dar con esas lecturas hay que tener la oportunidad -añade-, y a eso ayuda tener personas alrededor que lean, bibliotecas en las que curiosear y tiempo de calidad. Esto sirve tanto para los niños como para los mayores".

Unos cuentos que están especialmente indicados para los primeros lectores (de seis a ocho años). "Sí, aunque con primeros lectores me refiero a aquellos que comienzan a embarcarse en historias un poquito más largas. En ese caso, el tipo de historia, los capítulos cortos, las ilustraciones que acompañan la lectura, le ayudarán a sentir que son libros asequibles para él, azuzarán su curiosidad y le ayudarán a disfrutarlo".

"Por otra parte, esos mismos ingredientes las hacen perfectas para la lectura acompañada, esos ratos compartidos entre padres e hijos, en los que se lee un cuento antes de dormir o el capítulo de un libro -añade Catalna-. No tengo experiencia como cuentacuentos, aunque sí como oyente y lectora entusiasta. ¿Y cómo no recomendar esa lectura en voz alta? Esos momentos son un tesoro, al menos si llegas al final del día con fuerzas para disfrutarlos. Ese rato de calma, de complicidad con los pequeños, de descubrir juntos una historia, de hablar sobre lo leído y reflexionar sobre ello, es lectura en estado puro".

Portada de 'La casita bajo tierra. La fiesta de la primavera'

Unas ilustraciones preciosas

Destacar las ilustraciones de Toni Galmés, que contribuyen a hader despegar la imaginación de los niños. "Hay muchas cosas que me gustan del trabajo de Toni, su frescura, la alegría que transmiten, la ternura. Pero si me tengo que quedar con algo, es con su capacidad de reflejar no solo la acción, sino la emoción que impregna esa acción en concreto que está narrando visualmente" -asegura Catalina-.

"Hemos creado juntos el mundo de los Zarzamora -añade la escritora-, y ha sido un verdadero placer ir viendo cómo aparecía sobre el papel todo lo que yo había imaginando. No le he dado apenas indicaciones. Hablamos de algunos detalles, cómo la distribución de la casa en la Gran Encina, y el resto ha ido saliendo del propio cuento y de la visión que ha tenido de él Toni".

"A esto hay que sumar la edición que ha hecho B de Blok, cuidada hasta el último detalle e irresistible para los amantes este tipo de libros" -concluye la escritora-.

Ilustración de 'La casita bajo tierra', de Toni Garcés

El comienzo de una saga

Lo mejor es que estos dos libros son solo el comienzo de lo que promete ser una larga saga: ¡Sí, habrán más historias de La casita bajo tierra! Hay mucho que descubrir y vivir en Rocadeliciosa -asegura Catalina-. Así que en primavera llegan dos nuevos libros. En uno de ellos los trillizos, siguiendo una antigua leyenda, se adentran en una cueva del valle, y en el otro viajan a la costa, a Piedras Blancas, para pasar parte del verano con sus abuelos".

Pero esta saga no es el único proyecto de Catalina, una escritora muy comprometida con el medio ambiente: "Ahora en octubre llega a las librerías Nosotros somos el cambio. Jóvenes activistas por el clima, un libro informativo en el que he estado trabajando y que publica SM. La pregunta que se lanza a los lectores de 14, 15, 16 años es, ¿qué están haciendo chicos y chicas de todo el mundo ante el cambio climático? ¿Qué podemos hacer para sobreponernos a la angustia paralizante, al desánimo, y afrontar este reto de una manera informada, desde el compromiso, buscando generar una nueva mentalidad que haga posible un verdadero cambio?".

Gracias a libros como los de Catalina esperamos que los niños aprendan a amar y respetar la naturaleza, que falta nos hace. 

Catalina González Vilar

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