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Coronavirus

Los estudiantes pobres y las niñas, los más excluidos de la educación durante la pandemia, según la UNESCO

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Un voluntario desinfecta una escuela de niñas en Sri Lanka
Un voluntario desinfecta una escuela de niñas en Sri Lanka EFE/EPA/CHAMILA KARUNARATHNE

La pandemia de la COVID-19 ha agravado la exclusión de los alumnos con menos recursos en todo el mundo, especialmente en los países más pobres, según las conclusiones de un estudio divulgado por la Unesco este martes, que alerta de la especial incidencia en las mujeres, los menores con discapacidad, los pertenecientes a minorías étnicas y los migrantes.

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) asegura que un total de 258 millones de niños y jóvenes quedaron absolutamente excluidos de la educación durante el confinamiento, esto es, el 17% de la población en edad escolar.

En su "Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2020: Inclusión y educación", la agencia denuncia que el 40 % de países de ingresos bajos y medio-bajos no prestaron el apoyo necesario a los alumnos de menos recursos o más rezagados durante el cierre masivo de escuelas por el confinamiento.

18 jóvenes pobres graduados por cada 100 ricos

En todas partes, excepto en "los países de altos ingresos de Europa y América del Norte, por cada 100 jóvenes más ricos que completan la enseñanza secundaria superior, solo 18 de los jóvenes más pobres la alcanzan".

Las diferencias no se aprecian solo entre diferentes Estados sino en el seno de los propios países: en los de ingresos medios y bajos es tres veces más probable que los adolescentes más pudientes terminen el primer ciclo de la secundaria que los de familias más desfavorecidas.

Al mismo tiempo, en los países más pobres, quienes sí completan el primer ciclo de secundaria y vienen de hogares más acomodados gozan del doble de probabilidades de tener conocimientos básicos de lectura y matemáticas.

En el contexto de pandemia, las desigualdades económicas han sido claves. "Si bien el 55% de los países de bajos ingresos han optado por la enseñanza a distancia en línea en la enseñanza primaria y secundaria, solo el 12% de los hogares de los países algunos países tienen acceso a la Internet en su casa", alerta el estudio. 

Los más golpeados: mujeres, jóvenes con discapacidad, estudiantes migrantes

Entre las revelaciones que contiene el informe destaca el hecho de que apenas ninguna mujer procedente de un entorno rural pobre consigue completar la enseñanza secundaria en al menos 20 países, la mayoría de ellos en el África subsahariana.

En países de Europa Central y del Este los niños romaníes son segregados en las escuelas, insiste la Unesco, que también denuncia que los estudiantes inmigrantes en los países más ricos se concentran en las mismas escuelas, lo que reduce sus posibilidades de éxito.

Las desigualdades educativas se inscriben en un marco más amplio de discriminación hacia los menores en los países menos desarrollados, como lo demuestra el hecho de que 117 países, según el informe, siguen permitiendo los matrimonios infantiles mientras que 20 no han ratificado aún el convenio contra el trabajo infantil.

En los países de ingresos bajo o medios, "los niños con discapacidad tienen un 19% menos de probabilidades de alcanzar un nivel mínimo de lectura", pero en todas partes, existe discriminación. Según el informe, "alrededor del 15% de los padres en Alemania y el 59% en Hong Kong temen que los niños con discapacidad perturben el aprendizaje de los demás".

Pero las desigualdades también afectan a los países ricos y son reflejo de su sociedad y, por ejemplo, en EE.UU., "los estudiantes LGBTI son casi tres veces más propensos a decir que preferían quedarse en casa porque no se sienten seguros en la escuela".

Una educación más inclusiva

"Para estar a la altura de los desafíos de nuestro tiempo es imperativo avanzar hacia una educación más inclusiva. Repensar el futuro de la educación es más importante tras la pandemia de la COVID-19, que exacerbó y puso de relieve las desigualdades", ha asegurado la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.

Para el director del informe, Manos Antoninis, la COVID-19 ha dado a todo el mundo "una verdadera oportunidad de repensar nuestros sistemas educativos". Pese a ello, el organismo alerta de la "falta crónica de datos de calidad" sobre niños rezagados, y denuncia que casi la mitad de los países de ingresos bajos y medios no recopilan suficientes datos sobre la educación de los niños con discapacidades.

El estudio da también cuenta de los progresos hacia la inclusión que se están dando en países como Malawi, Cuba o Ucrania, que permiten que centros ordinarios acojan a niños de escuelas especiales.

La Unesco alerta sobre el alto número de repetidores en España

La Unesco ha alertado también en el informe sobre el elevado porcentaje de repetidores en la educación secundaria en España, lo que esa organización de la ONU considera un obstáculo para la inclusión de los menores. La agencia destaca en Europa, por su elevado número de repetidores en el primer ciclo de secundaria, a Luxemburgo (10,2 %) y España (8,5 %).

El estudio explica que la repetición de curso es más común en los países más pobres y en el primer ciclo de secundaria que en la primaria.
A juicio de la Unesco, las autoridades deben decidir entre obligar a repetir curso o permitir pasar de curso a alumnos rezagados que deberán recibir un apoyo extra, opción por la que se decantan los autores del informe.

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