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Estados Unidos

Trump amenaza con suspender el Congreso para poder nombrar cargos sin supervisión

  • El Senado tiene la facultad de confirmar o rechazar los nombramientos del presidente para determinados cargos
  • En Washington, sede del Congreso y de la Casa Blanca, rige una orden de confinamiento hasta el 15 de mayo

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El presidente estadounidenses Donald Trump en rueda de prensa
El presidente estadounidenses Donald Trump en rueda de prensa MANDEL NGAN / AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presionado este miércoles con cerrar el Congreso si este sigue sin reunirse por la pandemia del COVID-19 para poder nombrar cargos sin la supervisión del Legislativo.

Trump ha apelado a un poder constitucional nunca antes utilizado para amenazar con cerrar la Cámara Baja y el Senado si estos no acuerdan reunirse o suspender su actividad por iniciativa propia.

El Senado, con mayoría republicana, tiene la facultad de confirmar o rechazar los nombramientos del presidente para determinados cargos: jueces federales, jueces del Tribunal Supremo, embajadores, etc.

Sin embargo, los senadores y los miembros de la Cámara de Representantes, dirigida por los demócratas, han estado fuera de Washington desde el mes pasado, ya que los funcionarios del Gobierno y los expertos en salud han recomendado que los ciudadanos permanezcan en casa para evitar propagar el coronavirus.

"Obstrucción partidaria"

En la ciudad de Washington, sede tanto del Congreso cono de la Casa Blanca, rige una orden de confinamiento que su alcaldesa, Muriel Bowser, extendió este mismo miércoles hasta el 15 de mayo.

La Cámara Alta suspendió sus sesiones plenarias hasta el 4 de mayo a causa de la pandemia, pero se reúne regularmente en sesiones "pro forma" que reúnen sólo a unos pocos senadores, que sin embargo pueden aprobar textos por unanimidad. El hecho de que el Congreso siga formalmente abierto aunque sin actividad no permite a Trump nombrar a cargos automáticamente.

"Lo que se está haciendo ahora al abandonar la ciudad mientras se llevan a cabo sesiones pro forma falsas es un abandono del deber para con los estadounidenses que no puede permitirse durante esta crisis", ha declarado el presidente republicano, quien dice que hay hasta 129 nominados "atrapados en el Senado por obstrucción partidaria".

Su argumento es que muchas de estas vacantes deben ser ocupadas para ayudar a la respuesta del coronavirus, incluyendo al Director de Inteligencia Nacional, dos miembros de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, un secretario adjunto del Departamento del Tesoro y un Subsecretario de Agricultura.

Un mecanismo constitucional nunca utilizado

Trump ha instado al líder republicano del Senado a suspender todas las sesiones para que él mismo pudiera confirmar a sus candidatos y ha culpado a la oposición demócrata de la parálisis. El mandatario da por hecho que el Senado, controlado por los republicanos, estará de acuerdo con suspender sus actividades para darle ese poder.

"Si la Cámara Baja (en manos demócratas) no acepta esa suspensión ejerceré mi autoridad constitucional para cerrar ambas cámaras", ha advertido Trump, afirmando que el Gobierno "necesita" que los congresistas vuelvan al trabajo.

"Ellos lo saben, han sido advertidos y se les está advirtiendo ahora mismo. Si no lo aprueban, entonces tomaremos ese camino y probablemente nos llevarán a los tribunales y ya veremos quién gana", ha añadido el presidente.

"Preferiría no usar este poder", ha dicho Trump y ha insistido en que "la Constitución provee un mecanismo para que el presidente pueda llenar los puestos en tales circunstancias". "El Senado debe cumplir con su deber y votar los candidatos o debe suspender formalmente" todas las sesiones "para que yo pueda hacer esos nombramientos".

"Ningún presidente en la historia ha usado el poder constitucional para suspender el Congreso", ha reaccionado en Twitter un historiador especializado en la historia presidencial de EE.UU., Michael Beschloss.

Pese a su falta de actividad, los congresistas fueron capaces de negociar, legislar y aprobar a finales de marzo el paquete de estimulo económico de 2,2 billones de dólares para responder al COVID-19, el mayor de la historia de Estados Unidos.