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Arte

Richard Artschwager: del estropajo abstracto a la Formica pop

El Museo Guggenheim de Bilbao presenta una exposición del inclasificable artista norteamericano

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'Puerta' 1983¿84. Acrílico y laca sobre madera, vidrio y metal. Coleccción Kerstin Hiller y Helmut Schmelzer.
'Puerta' 1983¿84. Acrílico y laca sobre madera, vidrio y metal. Coleccción Kerstin Hiller y Helmut Schmelzer.

El norteamericano Richard Artschwager (1923-2013) dinamitó el dogma de estilos a conciencia: jugó a ser artista pop, neosurrealista a lo Duchamp, conceptual y minimalista con reverencia hacia los materiales industriales.

En realidad, jugó a ser inclasificable y lo consiguió. Artschwager reinterpretó- a su manera- objetos de la vida cotidiana como mesas, sillas y armarios. Mitad abstracción mitad realidad a caballo entre dos mundos: pintura y escultura.

Esta “locura” espacial está condensada en la exposición Richard Artschwager en el Museo Guggenheim de Bilbao (Del 29 de febrero al 10 de mayo de 2020).

'Mesa puesta en presencia de enemigos II', 1992. Madera, metal, tornillos y formica. The SYZ Collection, Suiza

Un recorrido en el que a través de su obra el artista cuestiona burlón el mercado del arte y sus servidumbres, siempre entre la ironía y la delicadeza en busca del conflicto entre opuestos.

Comisarian la muestra el crítico de arte italiano Germano Celant y Manuel Cirauqui que relata a RTVE.es que Artschwager navegó entre estilos como provocación para que se dejara de creer en todos estos movimientos artísticos.

“En la exposición te encuentras con muchos objetos que parecen hechos por diferentes artistas. El recorrido es una especie de emboscada en cada esquina”, apunta CirauquI

Entre la pintura y la escultura

En este camino el visitante se topa con los blps, una especie de voluminosos signos de puntuación que empezó a realizar en 1968 y a los que plantaba en mitad de la ciudad o en interiores concretos como en este caso el museo bilbaíno: “Lo hacía para interrumpir los flujos de espacio y hacerse el intruso”, señala el comisario.

'Signo de exclamación' , 2010. Púas de plástico sobre centro de madera de caoba pintado con látex. Colección particular.

El autor norteamericano trabajó como ebanista en su juventud y en sus obras escogió materiales aparentemente feos como la Formica porque le parecían “más enigmáticos e interesantes y nada puros”.

En esta diversidad de texturas también experimentó con aluminio, madera, estropajos de crin de caballo revestidos de caucho con los que moldea figuras abstractas o Celotex: Una fibra acrílica procedente de la caña de azúcar con la que se construyen los tablones que conforman los tabiques de las casas prefabricadas en EE.UU.

Una trayectoria ecléctica de un autor no muy conocido para el público de masas pero valorado como un maestro de maestros en lo círculos artísticos, “fue sobre todo un productor de ideas de las que muchos artistas bebieron”, concluye Manuel Cirauqui.