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Entrevista

Luis Ruiz de Gopegui, el físico español que vigiló el primer alunizaje

Por
 Luis Ruiz de Gopegui
Luis Ruiz de Gopegui Cedida por Tomás Alonso

Este 20 de julio se celebraba el 50º aniversario de la llegada del ser humano a la Luna. Apenas unas semanas después ha muerto Luis Ruiz de Gopegui, el físico español que supervisó aquella noche todas las operaciones de la estación espacial de Fresnedillas de la Oliva.

Con motivo del acontecimiento, RTVE.es tuvo ocasión de charlar con él en su casa de Madrid. Deteriorado por la edad pero con muy buena memoria, el científico recuperó varias anécdotas y puso en perspectiva toda una vida de méritos profesionales.

Antes de la estación de Fresnedillas de la Oliva, Ruiz de Gopegui trabajó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y estudió Ingeniería Electrónica y Comunicaciones en Stanford, California. En 1966 ingresó en el INTA, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, y eso le vinculó a las estaciones de la NASA.

"Cuando entras a trabajar en un sitio no empiezas de Director, empiezas de soldado. Yo era un soldado", explicó Gopegui. Pero gracias a su formación y su manejo del inglés, este soldado ascendió rápidamente. 

Una cinta de audio pudo haber evitado el fin de la Guerra Fría

 Luis Ruiz de Gopequi, director de la Estación, junto a los por entonces príncipes Juan Carlos y Sofía (año 1972).

Luis Ruiz de Gopequi, director de la Estación, junto a los por entonces príncipes Juan Carlos y Sofía (año 1972). Saadia Levy

Aunque el proyecto Apolo supuso un hito científico, un anciano Gopegui confesaba que "ir a la Luna no tenía ningún sentido tecnológico. Es que los rusos y los americanos estaban en una guerra teórica por ver quién llegaba primero, pero una vez llegaron... dejó de importar quién era el primero, ¿el primero de qué?"

El conflicto fue desescalando a lo largo de los años, y la última misión lunar tripulada fue conjunta. Astronautas americanos y rusos colaboraron en la misión Apolo-Soyuz, que se lanzó en 1975 con el objetivo de lograr un acoplamiento entre las naves y una imagen de importante simbolismo: la de los dos astronautas, ruso y americano, dándose la mano en el espacio. Luis Ruiz de Gopegui tiene una divertida anécdota sobre esa imagen, que fue tarea de España conseguir y almacenar.

"A mí nunca me llamaban los de Houston", contaba el físico, "pero esta vez pidieron hablar con el director de la estación". ¿Lo que le dijeron? "Destruyan esa cinta de inmediato". Nadie quiso explicarle el motivo a Gopegui, que de repente se encontró en un lío. "Yo, como soy muy viejo, antes de destruirla la vi. Y como no vi nada especial llamé a mi jefe del INTA, que quedó en consultarlo con Franco. Y yo, mientras tanto, pensando... ¿pero Franco qué tiene que ver?"

Gopegui llamó entonces a un contacto suyo de Houston, que le recomendó que se dejase de imágenes y escuchase el audio de la cinta. "Nos ves a todos nosotros callados escuchando el audio", recuerda. ¿Y en el audio qué había?

"En el audio el comandante americano, que era un militar muy malhablado como todos los militares americanos, sale diciendo: estos hijos de puta de los rusos no saben mantener una nave estable...", cuenta Gopegui, que explicaba que en movimiento la nave no podía efectuar la unión. "Yo cuando veo que le llama hijo de puta digo, bueno... como se lo diga a Franco... y ya no me acuerdo que más pasó", terminaba.

Sí se acuerda Carlos González Pintado, técnico de telecomunicaciones de la NASA que trabajó con Gopegui en su paso por Fresnedillas y Robledo de Chavela. Y afirma que del INTA la pregunta pasó al Ministro de Defensa, que le preguntó a Franco qué hacer con la cinta. Así lo contó: "Franco dijo: si los americanos han dicho que la borre, pues que la borre. Y el Ministro de Defensa le dijo al INTA que la borrase. Y el director del INTA le dijo a Luis: que la borres. Y entonces Luis la guardó".

Fue testigo, pero no tan testigo, del aterrizaje lunar

La noche del 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong llegó a la Luna, el mundo estaba dividido en tres zonas, y las estaciones de California, Australia y España se daban el relevo para mantener las comunicaciones entre Houston y la nave Apolo 11. 

Aunque la estación de Fresnedillas fue la primera en recibir la noticia del alunizaje y escuchar la voz de Armstrong, Gopegui no se considera exactamente un testigo del aterrizaje lunar: "Cada uno estaba en su puesto de trabajo, y mi puesto de trabajo tenía poco que ver con mirar. Había gente a cargo de la antena, de las máquinas... y lo que más nos preocupaba a todos era no quedar mal nosotros, que por culpa de los españoles no se perdiera una comunicación, o una foto."

Su recuerdo de la velada es ajetreado y caótico, pero los trabajadores confiaban en que la nave aterrizaría. Todo estaba muy medido, el riesgo calculado, nos contaba: "Nosotros sólo teníamos que repetir lo que ayer había salido bien".

Una vida de mérito profesional

En los últimos años de su carrera y hasta que se jubiló, Ruiz de Gopegui siguió vinculado a la NASA, a distintas revistas científicas y a los medios de comunicación, y firmó bajo su nombre varios libros. Recibió condecoraciones y méritos, y después de jubilarse formó parte del jurado del premio Príncipe de Asturias. "A mí no me lo dieron porque yo era parte del jurado", bromeaba.

El futuro no ha resultado ser como él pensaba. "Para mí no tenía sentido imaginar que a los 50 años vendríais aquí a hacerme una entrevista. Pensábamos que ir a la Luna sería como el puente aéreo a Barcelona, que la gente estaría subiendo todos los fines de semana, que iban a pasar muchas más cosas después", reconocía.

Y para alguien activo como él, que vivió una vida profesional tan intensa, ver que le fallaba la salud no fue fácil. "Tener un final como este es muy duro", añadía justo antes de terminar la entrevista. "Estoy muy mayor, deteriorado. Pero la memoria no me ha fallado nunca".

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