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Eleanor Bergstein: "Muchas personas me cuentan cómo 'Dirty Dancing' les cambió la vida"

  • RTVE.es entrevista a Eleanor Bergstein, creadora de Dirty dancing
  • La película, protagonizada por Jennifer Grey y Patrick Swayze, cumple 30 años
  • El exitoso musical, basado en el guión de Bergstein, arranca gira por España

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Eleanor Bergstein: "Muchas personas me cuentan cómo 'Dirty Dancing' les cambió la vida"

La escena se repite desde hace 30 años: el público se acerca a Eleanor Bergstein (1938, Michigan, EEUU), guionista de Dirty dancing, y le cuenta con emoción en qué momento de su vida vieron la película y cómo les influyó.

“Me encanta porque la gente me habla de sus recuerdos, de lo que les pasaba cuando la vieron, si iniciaron una historia de amor o si se atrevieron a cambiar de trabajo”, señala la directora estadounidense, y pregunta educadamente a la redactora qué cuándo vio la cinta, en esta suerte de revival nostálgico que provoca Dirty dancing.

Esta capacidad catártica del filme dirigido por Emille Ardolino en 1987, y protagonizado por Patrick Swayze y Jennifer Grey, es uno de los secretos de este clásico de los 80, al que rodea un universo fan que goza de buena salud.

El filme cuenta con una excelente banda sonora, con canciones grabadas en el imaginario colectivo como la mítica "Time of my life", interpretada por Bill Medley y Jennifer Warnes.

El tema, que acompañaba el famoso baile final de la pareja, ganaría el Grammy, así como el Oscar y el Globo de oro a la mejor canción original en 1988.

La escritora y guionista Eleanor Bergstein

Tamaño éxito se debe a la habilidad de Bergstein, que tuvo el acierto de escoger la música entre las canciones “que le hacían bailar” de su discoteca personal, mezclado con un argumento basado, en parte, en sus recuerdos juveniles de vacaciones.

La escritora y guionista, con una amplia trayectoria en Hollywood, se encuentra en España para celebrar el aniversario del filme y el arranque de la gira española del musical Dirty dancing.

Eleanor Bergstein cuenta a RTVE.es que con la historia que le ha aportado fama mundial quería transmitir “que las personas tomaran las riendas de su vida”, y añade que el público al que ha embrujado es muy amplio, “desde trabajadores, a padres de familia, a mujeres jóvenes y señoras, y cada uno encuentra su razón”.

La creadora del fenómeno Dirty dancing recuerda que cuando ideó el guión su intención no era gustar a todo el mundo, “algo que ocurre en el cine actual”, desliza, y apunta, “me conformaba con gustar a una sola persona”, sobre un rodaje que no estuvo exento de dificultades y que contó con un ajustado presupuesto de seis millones de dólares.

Un público fiel

Dirty dancing nos sitúa en el verano de 1963, Frances “Baby” Houseman (Jennifer Grey) es una adolecente anodina que pasa unas aburridas vacaciones con sus padres en las montañas. Todo cambia cuando conoce a Johnny Castle (Patrick Swayze), un atractivo profesor de baile que además de enseñarle a danzar, cambiará su vida para siempre.

Los sensuales bailes también esconden temas rompedores para la época como el aborto, la emancipación de la mujer y la diferencia entre clases sociales, en el viaje emocional del “patito feo” Baby, su personaje femenino protagonista:

“Mi parte favorita es el momento en el que Baby va por primera vez a la habitación de Johnny y le dice que tiene miedo de todo, porque hay un momento en el que todo el mundo en la vida toma una decisión, y a partir de ahí, o sigue adelante o va hacia atrás o se queda esperando, pero ese momento en el que hay que ser valiente, es el que más me gusta”, explica la guionista, que declara que si volviera atrás no cambiaría ni una coma del argumento.

A raíz del ascenso internacional, Eleanor Bergstein se percató que los fieles seguidores de la película querían involucrarse en un universo más amplio. La autora se ha implicado personalmente como productora y guionista en la adaptación teatral de Dirty dancing, que ha subido a los escenarios el icónico romance que lanzó al estrellato a Patrick Swayze.

El musical revive algunos de los momentos más emocionantes del clásico.

“Era consciente de que a la gente le gustaba la historia y veían la película una y otra vez .La evolución natural era poderla sentir en vivo, en el teatro. El público quiere estar presente y vivirlo como si formara parte de ello”, señala sobre unas versiones en las que se han añadido nuevas canciones y escenas que no aparecían en el filme original.

Amanda Digón y Christian Sánchez son los actores que encarnan a Baby y Johnny en el musical español, que tras su exitoso paso por Madrid (Hasta el 4 de junio. Nuevo Teatro Alcalá) arranca gira por trece ciudades.

Los protagonistas cuentan que interpretar a estos personajes “tan complejos” es “un reto”, ya que los fans miran con lupa cada paso sobre las tablas.

“La gente viene muy predispuesta pero como son personajes que vienen de una película y los conocen, hay que hacer que cada escena cuente”, dice Amanda, que comenta que la relación con los espectadores “es muy cómplice”.

Ambos relatan que el público que acude al teatro está compuesto en parte por nostálgicos, dispuestos a revivir la emoción del filme, aunque también acuden jóvenes que descubren el clásico por primera vez y se implican igualmente.

“Hay una escena que es "Hungry eyes" donde él le enseña a bailar, que es un momento fan total, y la gente empieza 'Ohhhh'. También el baile de "Time of muy life" genera una gran ovación”.

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