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Un deslizamiento de tierra en un vertedero de Etiopía deja al menos 62 muertos

  • Cientos de personas continúan buscando a sus seres queridos entre la basura
  • El derrumbe causó también decenas de heridos el pasado sábado en Adis Abeba
  • Amnistía Internacional denuncia "el fracaso del Gobierno" para evitar el accidente
  • Más de 150 personas vivían y trabajan en el basurero más antiguo de la ciudad

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Excavadoras, miembros de los cuerpos de rescate y vecinos buscan supervivientes en el vertedero de Repi, en Adís Abeba (Etiopía) tras un corrimiento de tierra.
Excavadoras, miembros de los cuerpos de rescate y vecinos buscan supervivientes en el vertedero de Repi, en Adís Abeba (Etiopía) tras un corrimiento de tierra.

Padres desesperados rebuscan entre pilas de basura y gritan los nombres de sus seres queridos en Repi, un gran vertedero a las afueras de Adís Abeba, la capital de Etiopía. Allí, el pasado sábado, un deslizamiento de tierra sepultó en desperdicios a más de 150 personas causando al menos 62 muertos y varias decenas de heridos. Los trabajos de rescate continúan y, mientras el Gobierno etíope ha manifestado su consternación con lo sucedido, Amnistía Internacional ha denunciado que el desastre se podría haber evitado.

"Mis bebés, mis bebés, mi hijita", se ha lamentado un hombre que vagaba por la zona en busca de sus seres queridos en declaraciones recogidas por Reuters. Su casa y las de otras 48 familias que vivían en Repi, el vertedero más antiguo de la capital, han sido destruídas de acuerdo con el portavoz del Ayuntamiento, Amare Mekonen.

Este lunes, las excavadoras se han mezclado con cientos de personas que aún buscan supervivientes entre los desperdicios. Docenas de personas todavía siguen desaparecidas. "Todavía hay casas que no se han encontrado y muchos de mis vecinos estaban dentro", ha explicado a Reuters otra superviviente.

"Intenté salir rápido, pero me pilló en medio"

Vista de una zona de viviendas momentos después del temblor.

Vista de una zona de viviendas momentos después del temblor. AFP PHOTO / ZACHARIAS ABUBEKER

A medida que los servicios de emergencia siguen excavando entre las toneladas de basura de este inmenso vertedero, el número de víctimas mortales, la mayoría mujeres, sigue aumentado y desde este domingo se han recuperado otros 16 cuerpos, según han informado fuentes oficiales citadas por los medios locales.

"Estaba bañando a mis dos hijos en casa cuando escuché un ruido fuerte y aterrador fuera y le pedí a mi marido que saliese a ver qué era. El ruido se hizo cada vez más intenso y yo intenté salir rápido, pero (el derrumbe) me pilló en medio", ha explicado desde el hospital Mulate Debebe, una superviviente. Aunque la mayoría de los heridos ya han abandonado los hospitales, los más graves siguen recibiendo atención médica.

El Gobierno de Etiopía ha mostrado su consternación por el accidente a través de un comunicado, mientras que organizaciones como Amnistía Internacional han criticado que el Ejecutivo permitiera que cientos de personas vivieran cerca del basurero. Los vecinos, por su parte, han mostrado su rabia lanzando piedras contra los periodistas.

"El Gobierno etíope es responsable de este desastre"

"El Gobierno etíope es responsable de este desastre totalmente evitable. Era consciente de que el vertedero estaba completamente lleno, pero a pesar de eso siguió utilizándolo", ha denunciado este lunes el director regional de AI, Muthoni Wanyeki.

En este sentido, AI ha exigido una investigación para esclarecer las causas de lo sucedido y que se ofrezca a los supervivientes una vivienda digna, ya que sus casas han quedado totalmente enterradas bajo toneladas de residuos.

"Estas personas, incluidas muchas mujeres y niños, no tenían otra opción que vivir y trabajar en un ambiente tan peligroso debido al fracaso del Gobierno a la hora de proteger su derecho a una vivienda adecuada y a un trabajo decente", ha añadido Wanyeki.

Etiopía es una de las economías que más rápido están creciendo en África con una fuerte inversión en industrialización por parte del Gobierno. Sin embargo, el sentimiento de abandono de muchos etíopes ante este cambio ha provocado manifestaciones en las que en octubre murieron más de 50 personas y el país ha declarado el Estado de Emergencia.