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Ecuador, entre el 'socialismo del siglo XXI' y la corriente de centro-derecha que aflora en América Latina

  • Más de 12 millones de ecuatorianos están llamados a las urnas este domingo
  • Elegirán entre mantenerse como bastión de la izquierda o dar paso a la derecha
  • Son las primeras elecciones en 10 años en las que no concurre Rafael Correa
  • El oficialista Lenín Moreno es el favorito pero lejos de los resultados de Correa

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El candidato oficialista Lenin Moreno, favorito a la presidencia, saluda en un mitin a una una miembro de la comunidad indígena de Quito.
El candidato oficialista Lenin Moreno, favorito a la presidencia, saluda en un mitin a una una miembro de la comunidad indígena de Quito.

Más de 12 millones de ecuatorianos están llamados este domingo a las urnas para elegir al sucesor de Rafael Correa, en unas elecciones en las que Ecuador decidirá si sigue la tendencia continental y vota un gobierno de derecha o, si por el contrario, continúa con el modelo de 'Socialismo del Siglo XXI' propugnado por Hugo Chávez y adoptado por Correa.

Los comicios marcan el fin de una década de mandato de Correa, unos años en los que el mapa político de la región ha cambiado mucho. En 2007 el 'Socialismo del Siglo XXI' -término ideado por el economista y sociólogo alemán Heinz Dieterich y difundido por Chávez- vivía su mejor momento con la llegada al poder de Correa en Ecuador, de Daniel Ortega en Nicaragua, con Evo Morales afianzado en Bolivia y Chávez iniciando los trámites para perpetuarse en el poder en Venezuela.

Sin embargo, diez años después la izquierda latinoamericana ha sufrido varios reveses y el panorama es completamente distinto: Venezuela está sumida en una profunda crisis, Cuba ha optado por una vía reformista, Morales ha perdido una reforma constitucional para mantenerse en la presidencia y los gobiernos de centro-derecha se han abierto paso en el continente con Mauricio Macri en Argentina y Michel Temer en Brasil como referente. Y es que el informe 2016 de Latinobarómetro ha registrado un aumento de los latinoamericanos que se sitúan en la derecha del espectro político por cuarto año consecutivo.

El candidato oficialista, favorito

A pesar de esta tendencia, las encuestas dan como favorito al heredero político de Correa, Lenín Moreno, aunque muy lejos de los resultados obtenidos por su precedesor que logró sus dos mandatos con una amplia mayoría absoluta. Según los últimos sondeos, Moreno que además es exvicepresidente de Correa, cuenta con el apoyo de un 28,5% de los votantes, muy lejos del 40% de los sufragios que necesita para evitar la segunda vuelta.

Los siete candidatos de la oposición podrían complicarle al candidato de Alianza País (AP) la siguiente ronda si unen sus fuerzas. Moreno se enfrentará previsiblemente a Guillermo Lasso, un exbanquero líder del movimiento conservador CREO, que propone la eliminación de catorce impuestos, la creación de un millón de empleos y la supresión de la ley de comunicación.

Una medida en la que coincide con la tercera candidata en liza, Cynthia Viteri, líder del Partido Social Cristiano (PSC), que también aboga por construir viviendas para pobres, exonerar de deudas a campesinos y atraer inversión privada.

La corrupción centra los programas

Tras ellos se sitúa el exalcalde de Quito y general retirado Paco Moncayo, candidato de la organización política Acuerdo por el Cambio, partidario de fomentar la obra pública para crear hasta 285.000 empleos y de acometer una regeneración del sistema que permita la independencia de las instituciones.

En quinto lugar figura el populista Abdalá "Dalo" Bucaram, hijo del expresidente Abdalá Bucaram y candidato de Fuerza Ecuador, quien propugna ventajas fiscales a las empresas que generen empleo en beneficio de sectores vulnerables y una Comisión de la Verdad para investigar la corrupción.

También en una línea populista se sitúa el candidato del Partido Sociedad Patriótica (PSP), Patricio Zuquilanda, quien plantea medidas como eliminar la compra de armas, establecer la figura de los "jueces sin rostro" contra la corrupción e impulsar la energía solar, entre otras. El más joven de los aspirantes a la presidencia, el independiente Iván Espinel, de 31 años, líder de Compromiso Social, defiende una "ley bisturí" contra la corrupción y una consulta popular sobre la pena de muerte para casos de violación de menores y asesinato.

Cierra la intención de voto el independiente Washington Pesántez, exfiscal y candidato de Unión Ecuatoriana, propone convocar una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Carta Magna e instaurar un sistema de trabajo por horas, además de aplicar políticas para fortalecer la agricultura y mejorar la economía.

Cambio desde el oficialismo

Frente a una oposición tan fragmentada, el Ejecutivo sostiene que el país es ahora mucho más competitivo que cuando Correa llegó al poder y presume de que con sus políticas han reducido la pobreza y la desigualdad y han mejorado las infraestructuras, escuelas y hospitales.

Pero Moreno defiende que pretende imprimir un estilo propio al modelo gubernamental e intentará convencer a los votantes de que el cambio puede llegar incluso a través de una votación para el mismo partido que el presidente saliente.

Por su parte, la oposición se une en el deseo de ver fuera del poder al "Correismo" y confía en que las encuestas acierten al vaticinar que será necesaria una segunda vuelta para elegir al próximo presidente.

Un presidente con el que los ecuatorianos decidirán hacia donde equilibran la balanza en el continente, si confirman un giro hacia la derecha en latinoamérica o si se mantienen como bastión de la izquierda en la región.