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Cruz Roja suspende sus acciones en Afganistán tras la muerte de seis empleados en un ataque a un convoy

  • Los fallecidos son de nacionalidad afgana y hay dos desaparecidos
  • El ataque se ha producido en el norte del país y la Policía sospecha del EI
  • Los empleados muertos se dedicaban al reparto de ayuda humanitaria
  • Cruz Roja califica el ataque como "el peor en 20 años"

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Policías afganos acuden al lugar de una explosión en Kabul, Afganistán
Policías afganos acuden al lugar de una explosión en Kabul, Afganistán, un día antes del asalto al convoy de la Cruz Roja

Seis empleados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) han muerto este miércoles en Afganistán y otros dos permanecen desaparecidos tras un ataque contra uno de sus convoyes de reparto de ayuda humanitaria en el norte del país, informa Efe. Según la institución, el suceso es la peor tragedia en 20 años de presencia en Afganistán.

Un grupo de sus voluntarios fue interceptado mientras llevaban pienso para animales en la provincia norteña de Jawzjan, una zona controlada por insurgentes y delincuentes en la que, según ha informado la Policía, sólo se adentra esta organización humanitaria.

"Los insurgentes interceptaron los convoyes y dispararon a los empleados de CICR, incluidos los tres conductores", ha dicho la fuente, que añadió que el suceso se produjo en torno a las 12.00 hora local (08.30 hora española).

El jefe de la Policía de Jawzjan, Rahmatullah Turkistani, ha confirmado a Efe que los fallecidos son de nacionalidad afgana y ha informado de que los cadáveres ya han sido recuperados y entregados al representante del CICR en esta zona.

Suspensión de actividades

Tras el suceso, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha anunciado este miércoles la suspensión temporal de sus operaciones en Afganistán.

"Suspendemos la operación por el momento porque necesitamos entender qué ocurrió exactamente y respetar también el dolor" de las familias de las víctimas, ha indicado a Efe la portavoz del CICR Anastasia Isyuk.

El incidente ocurre casi un mes después de la liberación de un trabajador español de la Cruz Roja que permaneció secuestrado durante cuatro semanas. El director general de CICR, Yves Daccord, se ha mostrado impactado por la muerte y desaparición de sus colegas afganos en el que, según el organismo, constituye el peor ataque de los últimos 20 años que ha sufrido la organización en el país.

Sospechas sobre el Estado Islámico

Turkistani ha asegurado que el ataque lo llevaron a cabo "militantes" del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que de momento no se ha atribuido la acción.

Los talibanes, por su parte, se desvincularon del asalto, que han atribuido a un grupo de "secuestradores", una definición que en ocasiones este grupo insurgente utiliza para referirse al EI, con el que está enfrentado.

"El grupo armado que ha atacado a los empleados de Cruz Roja ha estado involucrado en varios casos de secuestros y hace unos días mató a tres de nuestros militantes", ha indicado telefónicamente a Efe uno de los portavoces de los talibanes, Zabihullah Mujahid, que aseguró que "con suerte" ese grupo detendrá a los autores.

Conmoción en la Cruz Roja

"Eran muy experimentados y conocían muy bien la región (...) aún no puedo creer que la gente pueda atacar a Cruz Roja y a los colegas de CICR", ha dicho Daccord conmovido en un mensaje de vídeo colgado en la cuenta de Twitter de CICR.

La organización ha informado en un comunicado de que el equipo atacado estaba compuesto por tres conductores y cinco trabajadores sobre el terreno que se dirigían a un área del sur de la ciudad de Shibergan, en la provincia de Jawzan, para entregar pienso para el ganado, unos víveres "muy necesitados" por la población local.

La jefa de la delegación del CICR en Afganistán, Mónica Zanarelli, ha añadido que aún no está claro cómo afectará esta masacre a las labores de ayuda humanitaria que lleva a cabo la organización en el país asiático. "En este momento, es prematuro determinar el impacto de este espantoso incidente en nuestras operaciones en Afganistán", ha dicho.

Por su parte, el coordinador de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación Humanitaria (OCHA) en Afganistán, Mark Bowden, condenó el ataque y pidió de nuevo a las partes implicadas en el conflicto que respeten las vidas de los civiles y permitan a los cooperantes trabajar en un ambiente seguro.

Trabajadores de Cruz Roja, en el objetivo

El ataque al convoy del Comité de la Cruz Roja se produjo tres semanas después de la liberación del cooperante español Juan Carlos Real de esa organización, tras un secuestro de casi un mes en el norte de Afganistán.

La Cruz Roja pidió a mediados de enero a todas las partes involucradas en el conflicto afgano que garanticen la seguridad de sus trabajadores.

"El mensaje principal (a todas las partes involucradas en la guerra) es que provean a las organizaciones humanitarias de la seguridad necesaria para que sean capaces de ayudar a los afganos que sufren por el conflicto", manifestó entonces a Efe el portavoz del CICR en Afganistán Thomas Glass.

La misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) informó el pasado día 6 de que el año 2016 fue el más cruento para la población civil en el país, desde que en 2009 empezó a establecer un recuento de víctimas del conflicto.

De acuerdo con fuentes estadounidenses, el Gobierno afgano continua perdiendo terreno ante los grupos insurgentes y controla ya apenas un 57 % del país.

El CICR se encuentra en Afganistán desde hace 30 años, donde provee ayuda médica, servicios de agua y sanitarios; realiza visitas a centros de detención y actúa como intermediario neutral para permitir que el trabajo humanitario llegue a todo el país.