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Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada

México, Siria y Egipto: los agujeros negros de las personas desaparecidas

  • Los gobiernos usan esta práctica atroz para acallar la disidencia
  • Desde 1980 siguen abiertos 44.159 casos en 91 estados
  • México, Siria y Egipto son los puntos calientes de las desapariciones forzadas

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Mexicanos participan del concierto "Voces por los 43 en conmemoración de los 23 meses de la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala (México).
Mexicanos participan del concierto "Voces por los 43 en conmemoración de los 23 meses de la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala (México).

Desaparecen sin dejar rastro y, en la mayor parte de los casos, nunca se vuelve a saber de ellas. Son las víctimas de desapariciones forzadas, detenidas por agentes del Estado o personas que actúan en su nombre y se niegan a reconocerlo. México, Siria, y Egipto son el agujero negro de las personas desaparecidas.

Con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, que se celebra este martes 30 de agosto, Amnistía Internacional denuncia que los gobiernos continúan usando esta práctica atroz para acallar la disidencia y eliminar cualquier oposición política, así como para perseguir a grupos étnicos, religiosos y políticos.

Según los últimos datos del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, desde 1980 siguen abiertos 44.159 casos en 91 estados. Sólo entre el 16 de mayo de 2015 y el 18 de mayo de 2016, se registraron 766 nuevos casos en 37 países.

"En este día, millones de simpatizantes de nuestra organización en todo el mundo presionarán a los gobiernos que recurren a las desapariciones forzadas para que dejen de usar esta táctica cruel de una vez por todas”, afirma Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional.

El modus operandi de las desapariciones forzadas es siempre el mismo: las víctimas son detenidas en su casa o en la calle, sin que nunca se les comunique a las familias su paradero. A menudo, estas personas sufren tortura y viven con el temor constante a que las maten. Esta práctica sitúa a la persona detenida fuera de la protección de la ley y la aísla del mundo exterior, poniéndola en una situación en la que corre un elevado riesgo de tortura o incluso de ejecución extrajudicial.

Egipto, la desaparición como política de Estado

La desaparición forzada se ha convertido en un instrumento clave de la política de Estado en Egipto para intimidar a la oposición y acallar la protesta pacífica, señala Amnistía Internacional. Cientos de ciudadanos corrientes, estudiantes, a veces menores de edad, y activistas políticos son secuestrados por la Agencia de Seguridad Nacional y recluidos en secreto, en condiciones crueles e inhumanas para forzar una confesión, explica la ONG. Según diversas organizaciones de derechos humanos egipcias, actualmente entre tres y cuatro personas son detenidas cada día en el país.

El activista musulmán Mohammed Abdul Qadous trata de incorporarse tras una confrontación con la policia egipcia en El Cairo

El activista musulmán Mohammed Abdul Qadous trata de incorporarse tras una confrontación con la policia egipcia en El Cairo EFE

Así lo revela un reciente informe de Amnistía Internacional, que saca a la luz no sólo la brutalidad a la que se enfrentan las personas desaparecidas, sino también la connivencia entre las fuerzas de seguridad nacionales y las autoridades judiciales, que están dispuestas a mentir para ocultar sus rastros o no han investigado las denuncias de tortura, lo que las convierte en cómplices de violaciones graves de derechos humanos.

Podemos matarte (...) Yarrojarte a cualquier contenedor de basura y nadie preguntará por ti

Desde el nombramiento de Magdy Abdel Ghaffar como ministro del Interior en marzo de 2015, se ha observado un notorio aumento del uso de la desaparición forzada en Egipto. Ghaffar estuvo destinado en el Departamento de Investigaciones de la Seguridad del Estado, fuerza policial secreta conocida por la comisión de violaciones de derechos humanos durante la época de Mubarak y que fue desmantelada después del levantamiento de 2011 y rebautizada como Agencia de Seguridad Nacional. Hoy se estima que cientos de personas permanecen recluidas en las dependencias de la ASN en Lazoughly, el lugar de detención más conocido, situadas dentro de la sede el Ministerio del Interior.

Uno de los casos más terribles documentados por Amnistía Internacional es el de Islam Khalil, de 26 años, que fue sometido a 122 días de desaparición forzada en 2015. Esposado y con los ojos vendados durante todo el tiempo, los interrogadores de la ASN le propinaron brutales palizas, le aplicaron descargas eléctricas -incluso en los genitales- y lo mantuvieron colgado y desnudo durante horas en la ciudad de Tanta, al norte de El Cairo. En una ocasión, su interrogador le dijo: “¿Crees que vales algo? Podemos matarte, envolverte en una manta y arrojarte a cualquier contenedor de basura y nadie preguntará por ti”.

Los 43 de Iguala, dos años sin respuesta

En septiembre de 2014, 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que se dirigían a una protesta contra las reformas educativas del gobernador fueron atracados por la policía y hombres armados en Iguala. Casi dos años después, sólo se ha encontrado el cuerpo de uno de ellos; los 42 restantes continúan en paradero desconocido.

Jornada de protesta en México por los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala

En abril de 2016, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, acusó al Gobierno mexicano de no haber seguido las líneas de investigación claves, manipular evidencias, proteger a oficiales sospechosos de participación en las desapariciones forzadas y de torturar a presuntos sospechosos para asegurar “confesiones”. Además, según el GIEI, el Gobierno negó una petición de los expertos y familiares de extender su mandato y continuar con su investigación.

Los 43 estudiantes de Ayotzinapa son un caso emblemático de una larga lista de personas desaparecidas en un país en el que persiste la impunidad y donde esta práctica continúa estando generalizada. Al término de 2015, el Gobierno mexicano informó de que 27.638 personas se hallaban en paradero desconocido, pero no especificó cuántas de ellas habían sido sometidas a desaparición forzada.

Para recordar a los 43 de Iguala, el francocandiense Steven Spazuk -el artista del fuego- ha hecho un mural espectacular con el humo de una vela. "No me puedo imaginar perder a mi hijo y no saber dónde está. Si le pierdo y está muerto y le veo muerto, será igualmente doloroso pero al final sabré lo que ocurrió. No saber lo que ha ocurrido es una tortura. Y la tortura no debería estar permitida", ha declarado el artista.

Siria, el mercado negro de las desapariciones

El número de desapariciones forzadas en Siria continúa incrementándose. Según un informe de 2015 de Amnistía Internacional, el Estado se está beneficiando de estas prácticas a través de un insidioso mercado negro en el que los familiares, desesperados por averiguar la suerte de sus seres queridos, son extorsionados para que paguen por esa información. La Red Siria de Derechos Humanos ha documentado al menos 65.000 desapariciones desde 2011, de las que 58.000 corresponden a civiles.

En algunos casos, especialmente en los dos últimos años, las desapariciones forzadas se han utilizado de forma oportunista para realizar ajustes de cuentas u obtener beneficios económicos, lo que ha exacerbado esta práctica.

Algunas familias han vendido sus bienes o entregado los ahorros de toda su vida para pagar sobornos que les permitan averiguar la suerte de sus seres queridos, en ocasiones obteniendo a cambio falsa información. Un hombre cuyos tres hermanos desaparecieron en 2012 dijo a Amnistía Internacional que había pedido un préstamo de más de 150.000 dólares estadounidenses tratando infructuosamente de averiguar su paradero. Ahora está trabajando en Turquía para pagar su deuda.

La situación en España: ni investiga ni deja investigar

En España, según Amnistía Internacional, "se sigue privando del derecho a la verdad, la justicia y la reparación" a las víctimas de crímenes cometidos durante la Guerra Civil (1936-1939) y el régimen franquista (1939-1975). "Las autoridades españolas siguen sin prestar asistencia adecuada al poder judicial argentino, que ejerce la jurisdicción universal para investigar crímenes de derecho internacional cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo", denuncia la ONG. De los más de 114.000 crímenes de derecho internacional denunciados ante la Justicia, la mayoría corresponden a desapariciones forzadas.

Hallan ocho cadáveres en una fosa común de Cazalla de la Sierra, en Sevilla

Hallazgo de ocho cadáveres en la excavación de una fosa común en Cazalla de la Sierra, Sevilla. EFE

En los últimos dos años, al menos cinco mecanismos de Naciones Unidas han constatado y expresado que España "ni investiga ni deja investigar" y le han instado a cumplir con sus obligaciones internacionales y a colaborar con otras jurisdicciones que pretendan iniciar investigaciones.

En este sentido, la jueza argentina María Servini tiene previsto viajar a España el próximo mes de octubre para tomar declaración a 19 personas acusadas por crímenes de derecho internacional cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo (entre otros, desapariciones forzadas).

Otros países

En otros países como Camerún, Sri Lanka, Turquía, Bosnia Herzegovina o Serbia, Amnistía Internacional también ha documentado desapariciones forzadas en los últimos años. El último informe del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas señala que el grupo ha recogido desde su creación, en 1980, un total de 55.273 casos, de los que 44.159 siguen abiertos.

De acuerdo con estos datos, los diez países con mayor número de desaparecidos registrados desde 1980 son Irak (16.560), Sri Lanka (12.349), Argentina (3.446), Algeria (3.168), Guatemala (3.154), Perú (3.006), El Salvador (2.673), Colombia (1.260), Chile (907) y Filipinas (786).