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El número de parados de muy larga duración aumentó ligeramente en 2015 y superó los 1,4 millones de personas

  • Esta cifra representó el 30,9% del total de parados con experiencia laboral
  • El número de personas en esta situación se ha multiplicado por 4 desde 2009
  • El SEPE intermedia en el 1,7% de la ocupación, frente al 2,9% de las ETT
  • Bajan los ocupados a tiempo parcial para cuidar a personas dependientes
  • Matemáticas y estadística, la especialidad con menos paro y más empleo

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Dos mujeres consultan un tablón de anuncios en una oficina de empleo
Dos mujeres consultan un tablón de anuncios en una oficina de empleo.

El número de parados que perdió su empleo tres años antes o más aumentó en 3.200 personas en 2015, un 0,2% más respecto al año anterior, hasta superar los 1,4 millones de desempleados (en concreto 1.400.200), según los datos que ha publicado este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA).

La mayoría de los parados existentes en 2015, año que se cerró con una media de 5.056.000 desempleados (554.400 menos que un año antes) procedían de situaciones previas de empleo: 4.530.800 personas. De ellas, el 30,9% "dejó su empleo hace tres años o más", lo que supone un aumento de 4,3 puntos respecto a 2013.

Estos datos señalan la dificultad que tienen aquellos que más tiempo llevan sin empleo -y que no cuentan ya con una prestación contributiva- para reincorporarse al mercado de trabajo. De hecho, el número de parados con experiencia laboral de muy larga duración se ha multiplicado por cuatro desde el año 2009. Entonces se encontraban en esa situación 348.700 personas, cifra que no ha dejado de subir desde entonces: en 2011 ya era más del doble (704.200) y en 2012 ya superaba el millón de personas.

De los 1,4 millones de parados de muy larga duración que habían trabajado anteriormente, 755.700 eran mujeres (29.300 más que en 2014) y 644.500 eran hombres (26.200 menos que un año antes). Según la causa de haber dejado el último empleo, ésta fue la categoría en la que más aumentó el número de desempleados.

Como ya ocurriera en años anteriores, el principal motivo de estar sin trabajo fue la finalización del contrato, que afectó a casi la mitad (48,8% del total) de los desempleados con experiencia laboral (2.211.400 parados, 213.200 menos que un año antes). La segunda causa fue el despido o la supresión del puesto, que afectó a 560.000 parados, que son 304.300 menos que en 2014 (-34,8%). En conjunto, los trabajadores que fueron despedidos en 2015 equivalen 12,4% del total de desempleados con experiencia laboral previa.

El 11,7%, sin jefes ni subordinados

En el año 2014, el promedio de personas ocupadas fue de 17.866.100 (521.900 más que en un año antes). La mayoría de ellos trabajaba en empresas de menos de 10 empleados, en total 7.197.000 (60.400 más).

También aumentaron el número de empleados en compañías de entre 11 y 49 trabajadores (en 113.200 personas, hasta los 3.361.800, cifra similar a la de 2012), en empresas de entre 50 y 249 (43.400 más, hasta los 2.478.200) y en establecimientos de 250 o más trabajadores (donde creció en 108.600 personas, hasta llegar a los 2.310.800, la cifra más alta desde 2010).

De los ocupados, la mayoría tenía jefe pero no subordinados (69,9%), mientras que el 10,7% (un punto menos que en 2014) era un trabajador independiente (no tenía ni jefe ni subordinados).

Menos ocupados a tiempo parcial para atender a dependientes

Las variables de submuestra de la EPA de 2014 revelan que un total de 269.300 ocupados trabajaron a tiempo parcial con objeto de disponer de más tiempo para cuidar a personas dependientes, lo que supuso un 4,9% menos que en el año anterior. Esta es la cifra más baja desde el año 2009. Casi la totalidad de quienes trabajaron a tiempo parcial para poder a la vez ejercer la labor de cuidadores fueron mujeres (262.600 frente a 6.800 hombres).

Pese a que el número de estos ocupados cayó, ha aumentado el porcentaje de los que consideraron que no hay servicios adecuados para la atención a personas dependientes (niños, adultos, enfermos, personas con discapacidad, etc.) o que no pueden costearlos: ha pasado de ser el 47,6% en 2014 al 58,6% en 2015, once puntos más.

Cae el número de personas que encontró trabajo gracias al SEPE

Según el INE, un total de 430.200 personas encontraron un empleo a través de una Empresa de Trabajo Temporal (ETT), lo que supuso el 2,9% del total de asalariados, una cifra superior a la de un año antes (cuando fue del 2,8%).

De esta forma aumenta la brecha entre los que lograron un trabajo meidante una ETT y los que lo consiguieron gracias a la mediación de una oficina de empleo público (SEPE). En este último caso están el 1,7% de los asalariados (249.400 personas), una cifra menor a la de 2014 (2% y 281.000 personas).

Los datos difundidos este viernes por Estadística muestran además que un 36,9% trabajó en 2015 al menos un sábado al mes, porcentaje dos décimas superior al de 2014, mientras que el 4,4% trabajó un domingo al mes y un 17,6% lo hizo dos o más domingos (cinco décimas más que en 2014). Del otro lado, el 60,6% de los ocupados no trabajó ningún sábado y el 76,6% ningún domingo.

El porcentaje de trabajadores en jornada nocturna aumentó una décima, hasta el 12,7%. De ellos, un 6,9% trabajó ocasionalmente de noche y el 5,8% lo hizo en más de la mitad de sus días laborables. Además, el 92,7% de los ocupados no trabajó ningún día en su domicilio el año pasado, mientras que el 2,9% lo hizo ocasionalmente y el 3,6% trabajó en casa más de la mitad de sus días laborables.

Matemáticas y estadística, la especialidad con menos paro

Los datos del INE también muestran que, en materia de estudios, la especialidad de Matemáticas e Informática registró la tasa de paro más baja (8,2%) y la tasa de empleo más elevada (79,67%).

Las especialidades con menores tasas de paro fueron Derecho (9,58%), Salud (11,39%) y Ciencias de la vida (12,39%). Y las que tuvieron mayores tasas de empleo fueron Informática (75,88%), Periodismo e información (74,54%) y Ciencias de la vida (73,13%).

Por el contrario, el colectivo de personas que estudió programas de formación básica, es decir, aquellos que como máximo estudiaron enseñanza secundaria obligatoria o sólo cuentan con el bachillerato, es el que presenta los peores resultados en paro y empleo.