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La presión laboral desde el humor y el drama, en el Festival de Málaga

  • Belén Cuesta protagoniza La noche que mi madre mató a mi padre
  • Maribel Verdu muestra los abusos laborales en La punta del iceberg
  • Ambas cintas, participadas por TVE, compiten por la Biznaga de Oro

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PRESENTACIÃ"N PELÿCULA
La actriz Maribel Verdú posa en la presentación de la pelicula 'La punta del iceberg' en el Festival de Málaga. efe EFE/Carlos Díaz

Lo que puede llegar a hacer una actriz madura para conseguir un papel, en La noche que mi madre mató a mi padre, y los abusos de la presión laboral, en La punta del iceberg, son las dos caras del problema del desempleo que muestran las películas presentadas este sábado que compiten en la Sección Oficial del Festival de Cine Español de Málaga, ambas participadas por RTVE.

En La noche que mi madre mató a mi padre, la nueva comedia dirigida por Inés París, Isabel, una actriz que ha cumplido los 40 (Belén Rueda), organiza una cena en su casa porque su marido, escritor de novela negra (Eduard Fernández), y su exmujer, directora de cine (María Pujalte), quieren convencer a un famoso actor argentino (Diego Peretti) de que la protagonice. En mitad de la cena aparece por sorpresa el ex de la anfitriona (Fele Martínez) acompañado de su nueva y joven novia (Patricia Montero), ylas cosas se van enredando hasta que todos pierden los papeles.

Para Inés París, que como buena guionista es una cazadora furtiva de historias, esta película nació cuando una amiga le contó que "había tenido la peor idea de su vida al invitar a su ex a cenar".

Desde el primer momento la ideó para Belén Rueda, porque sabía "que le apetecía hacer comedia, y para un actor es un desafío probarse en el terreno de lo cómico", y también tenía en la cabeza a María Pujalte, "que domina algo tan difícil en la comedia como el sentido del ritmo".

Pese al tono de comedia, cree que hay también "cargas de profundidad", porque "se habla de la relación entre ficción y realidad, sobre las mentiras, sobre todo lo que hemos querido construir con estas familias tan modernas y sobre la situación de las actrices y las mujeres".

Ese retrato de las nuevas familias es algo que a París le interesa mucho y que ya había tratado en películas anteriores, y ahora lo hace "con una visión irónica, con mucho humor negro y con cariño hacia los personajes".

Para Belén Rueda, su personaje muestra que "cuando se llega al extremo de que el teléfono no suena, estaríamos dispuestos a hacer cualquier cosa", y los protagonistas "en un momento dado se empiezan a decir las rencillas que estaban guardadas en el corazón, y explotan con una violencia un poco exagerada".

María Pujalte ve la película como "una espiral llena de bucles", en la que el guión estaba "muy bien escrito desde el principio", aunque en el proceso de ensayos "siempre empiezan a pasar cosas y hay retoques", y para Patricia Montero la principal dificultad de su papel fue "encontrar el torno entre la verdad y la mentira".

DECIMONOVENA EDICIÃ

GRA033 MÿLAGA, 23/04/2016.- La directora Inés París (c) y las actrices Belén Rueda (i), Patricia Montero (2i), María Pujalte (d) y Beatriz de la Gándara posan durante la sesión de fotos de la película "La noche que mi madre mató a mi padre" que se presenta a la sección oficial a concurso del 19 Festival de Cine de Málaga. EFE/Carlos Díaz EFE EFE/Carlos Díaz

Maribel Verdú en La punta del iceberg

Por su parte, el realizador canario David Cánovas lleva al Festival de Málaga La punta del iceberg, su ópera prima y una película que busca provocar la reflexión sobre un hecho muy común en los entornos laborales surgidos con la crisis: mientras la gente se desespera por mantener su trabajo, la dirección abusa hasta el infinito.

"Pero ningún trabajo merece que te dejes la piel, primero, porque te vendes a ti mismo y luego, porque acabas vendiendo a los demás", explica el director en una entrevista con Efe, rescatando una de las frases más reflexivas de la película y que pronuncia un sindicalista muy especial: Carmelo Gómez.

"La cuestión -apunta Cánovas- es si el precio de la ambición compensa; no busco tanto la denuncia con esta película como que la gente se lo piense. Me gustaría que la vieran tanto empleados como responsables de área, porque la idea es también que siempre hay alguien más arriba".

Basada en una obra de teatro que, a su vez, se basó en hechos reales, La punta del iceberg comienza cuando una multinacional se ve sacudida por el suicidio de tres de sus empleados en apenas cinco meses, todos ellos, en el edificio en el que trabajan; la central intenta averiguar qué ha pasado y envía a una de sus mejores directivas.

Es Sofía Cuevas (Maribel Verdú), a la que describe como "una mujer sin escrúpulos, sin pudor, que trata mal a la gente; es una de esas personas que abusan de su poder y que, cuando empieza a investigar, va cambiando poco a poco y se va dando cuenta de que esto no puede seguir así".

"Su evolución es muy interesante", comenta con Efe la actriz, protagonista absoluta de la cinta y desde cuyos ojos ve la historia el espectador. En su opinión, la presión laboral "provoca unas tensiones terroríficas, sobre todo en las grandes multinacionales", dice, y se felicita de no tener un trabajo que se mueva en esos parámetros.

Esta película, dice "debería ser de visionado obligatorio en muchas empresas, donde reconocerían muchas de las frases que se dicen".

"La crisis es la causa inicial de que se recorten recursos y gente pero el balance de cuentas tiene que seguir siendo el mismo", apunta Verdú, impecable en su papel de ejecutiva de alto nivel, luciendo "por fin", se ríe la madrileña, una imagen de "muy buen gusto": camisas de seda, bolsos de Bulgari y zapatos de Manolo Blahnik.

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