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Las armas callan en el este de Ucrania pero se recrudece la disputa energética

  • Por primer día en varias semanas, Kiev no constata fallecidos
  • Las partes discuten sobre la retirada de armamento pesado
  • Putin: el corte de gas a las regiones prorrusas “huele a genocidio”

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Ultraderechistas ucranianos, entre ellos combatientes paramilitares en el conflicto del este, reclaman este miércoles en Kiev que el Gobierno adopte una línea más dura con los rebeldes.
Ultraderechistas ucranianos, entre ellos combatientes paramilitares en el conflicto del este, reclaman este miércoles en Kiev que el Gobierno adopte una línea más dura con los rebeldes.

La tregua se va asentando en el este de Ucrania una semana después de la entrada en vigor del alto el fuego, aunque aún persisten las diferencias entre las partes sobre la retirada de armamento pesado o el suministro de gas.

Por primera vez en varias semanas y, sobre todo desde la entrada en vigor el pasado día 15 del alto el fuego acordado en Minsk, las tropas ucranianas no han sufrido ninguna baja en el último día.

“Estas últimas 24 horas no ha habido muertos, aunque un soldado ha resultado herido”, ha explicado este miércoles por la tarde el portavoz castrense Andrei Lysenko, citado por AFP. "Por segundo día consecutivo (...) se observa una disminución significativa del número ataques de las milicias”, afirmó poco antes otro portavoz de las fuerzas leales al Gobierno de Kiev.

El último informe de los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) analiza solo los acontecimientos sobre el terreno hasta el lunes. Ese día, la misión internacional constató graves ataques en barrios de Donetsk, la principal ciudad en manos de los rebeldes prorrusos.

¿Cómo constatar el repliegue?

Por su parte, el mando de las milicias separatistas ha declarado que continúa la retirada del armamento pesado de la línea del frente iniciado la víspera, pese a la que la parte ucraniana aún no ha empezado a cumplir esa medida.

Según diversos responsables en Kiev, estos desplazamientos son en realidad una reagrupación de fuerzas y por su parte no van a replegar hasta que no constaten el cese total de las hostilidades.

El acuerdo de Minsk 2 preveía que en el plazo de 48 horas desde la entrada en vigor del alto el fuego las armas pesadas se retiraran a entre 25 y 70 kilómetros de la línea del frente, dependiendo de su calibre y alcance.

“Estamos un poco preocupados de que ahora que la retirada de armas ha comenzado al menos por parte de los rebeldes, los observadores de la OSCE no estén siguiendo este proceso”, ha dicho el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov. "Mucho depende de la honestidad y buen hacer de los observadores”, ha añadido el jefe de la diplomacia, citado por AP, antes de instar a todas las partes a contenerse para “no hacer descarrillar” el proceso.

En su último comunicado, la OSCE ha pedido a los firmantes del acuerdo de Minsk que hagan cumplir a las partes beligerantes y notifiquen sus inventarios de armas para poder evaluar el proceso de retirada.

Un miembro de las fuerzas armadas ucranianas este miécoles en Artemivsk. REUTERS / Gleb Garanich

Tanto Kiev como Occidente acusan a Rusia de apoyar con armas e incluso tropas a los separatistas prorrusos que actúan en el este de Ucrania, escenario de una guerra desde abril del año pasado, dos meses después de un cambio de régimen en Kiev.

Acaba el invierno, vuelve el conflicto del gas

Por otra parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha criticado duramente el corte de suministro de energía por parte del Gobierno de Kiev a las regiones rebeldes. "Por si no bastara con que allí (en Donetsk y Lugansk) se pasa hambre y con que la OSCE haya constatado que hay una catástrofe humanitaria, encima les cortan el gas. ¿Cómo se llama eso? Eso ya huele a genocidio", ha dicho el mandatario.

Según Moscú, los acuerdos de Minsk firmados por los líderes de Ucrania, Rusia, Alemania y Francia obligan a las autoridades de Kiev a garantizar el suministro de energía a los territorios controlados por los separatistas. Desde la semana pasada, el consorcio ruso Gazprom suministra gas a esas regiones y exige el pago a Kiev.

Además, el jefe del Kremlin ha dicho que Gazprom cerrará en tres días el grifo del gas al conjunto de Ucrania si el Ejecutivo de Kiev no abona por adelantado su consumo previsto para el mes de marzo.

El propio Putin ha dicho que esta disputa, que es parte del origen de la grave crisis de Ucrania, puede crear cierta amenaza para el tránsito (del gas) a Europa.

La Comisión Europea ha reiterado su preocupación por esta disputa y ha exigido a Rusia y Ucrania que cumplan con el llamado "paquete de invierno", el acuerdo alcanzado en octubre pasado que permitió restablecer el tránsito de gas ruso a Ucrania hasta finales de marzo, informa Efe.

"Tenemos informaciones contradictorias de las dos partes sobre el suministro de gas a las regiones de Donetsk y Lugansk. Mi propuesta es contabilizar por separado" esos suministros, ha declarado el comisario europeo de Energía, Maros Sefcovic, según esta agencia.