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Muere Fidel Castro

Cuba, cinco décadas de revolución

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Fidel Castro con su hermano Raúl y varios soldados en una imagen de principios de la revolución.
Fidel Castro con su hermano Raúl y varios soldados en una imagen de principios de la revolución.

Fue, quizá, la revolución más idealista, la de las románticas fotografías en blanco y negro. La revolución que hipnotizó a la izquierda de medio mundo durante años. Y en sus más de cinco décadas ha estado unida, casi de manera irremediable, a una figura: la de su líder, Fidel Castro, que ha muerto este viernes a los 90 años en La Habana.

Corría el año 1956. Un grupo 82 exiliados políticos cubanos embarcaron en México con destino a las costas orientales de Cuba. El objetivo de la operación era derrocar a Fulgencio Batista, el dictador que desde 1952 gobernaba Cuba con mano de hierro, sumiendo a su población en un clima de represión, pobreza y corrupción.

Pero el clima no ayudó. "No fue un desembarco, fue un naufragio", llegó a decir años más tarde el Ché Guevara, uno de sus protagonistas. De hecho, fueron poco más de 20 los hombres que sobrevivieron y se escondieron en las montañas de Sierra Maestra para iniciar una guerra de guerrillas contra el Estado.

Eran el Movimiento 26 de julio, un nombre que homenajeaba al fallido intento de derrocar a Batista tres años antes en el asalto al cuartel de La Moncada. El líder de ese movimiento era el mismo de entonces.

Muere Fidel Castro, el comandante de la Revolución cubana

Y en eso llegó Fidel

Su nombre era Fidel Alejandro Castro Ruz. Era un joven abogado inspirado en las tesis nacionalistas de José Martí que se había presentado en 1952 a las elecciones parlamentarias por el Partido del Pueblo Cubano (el Partido Ortodoxo), una formación nacionalista y antiimperialista.

La administración de EE.UU., perpleja y dividida, se apartó discretamente de Batista y el presidente Eisenhower le suspendió la venta de armas. La guerrilla pronto contó con el apoyo de la población campesina, la más castigada por las políticas de Batista. Ante el desconcierto, la mitad del mundo los tachó de comunistas.

“¡We are not comunist or marxist (No somos comunistas o marxistas)!”, aseguraba en inglés el joven líder de la guerrilla desde la sierra en 1958.

Fidel Castro en Sierra Maestra

La imagen romántica de Fidel y otros guerrilleros como Ernesto 'Che' Guevara o Camilo Cienfuegos, dibujada como una suerte de Robin Hood modernos, cautivó a la izquierda de medio mundo, y despertó simpatías y apoyos, especialmente, en Europa. Tras 25 meses de lucha y contra todo pronóstico, el 1 de enero de 1959, los guerrilleros tomaron La Habana. Era el fin de la dictadura de Batista y el inicio del gobierno revolucionario.

Discurso de la victoria de Fidel

El primer Gobierno, formado por guerrilleros de distintas corrientes políticas, era un gobierno de tesis antiimperialistas, nacionalistas y democráticas, al que muchos consideraban moderado: El juez exiliado, Manuel Urrutia, presidente y el abogado liberal, José Miró Cardona, primer ministro. Fidel se reservó el puesto de comandante de las Fuerzas Armadas. Pocos meses después, el carismático líder consiguió hacerse también con los otros cargos.

“La revolución la hicieron un grupo heterogéneo de partidos políticos que quisieron restaurar la constitución y convocar elecciones. Y Fidel Castro aceptó eso y, no solo no lo cumplió, sino que fue encarcelando a los que le habían ayudado y, después, a los propios suyos que hicieron la revolución con él”, señala el analista Vicente Botín.

Sus primeras medidas fueron grandes nacionalizaciones y expropiaciones, que afectaron a la clase alta y a algunas empresas estadounidenses. También, importantes medidas estructurales, como la reforma agraria. En 1960 EE.UU. respondió con un embargo parcial a la isla y rompió las relaciones diplomáticas.

Fue, además, la época de los primeros juicios ‘revolucionarios’ de la ‘Comisión depuradora’, dirigida por el Che Guevara, las cientos de ejecuciones sumarísimas, así como las persecuciones políticas.

El abrazo al socialismo

Pese a los primeros tanteos del nuevo gobernante de Cuba a Washington, EE.UU. cerró filas contra la revolución cubana y terminó de convencer a Fidel Castro de acercarse a la Unión Soviética. Algunos históricos guerrilleros ya alertaban del rumbo que tomaba la revolución.

“La influencia comunista en el gobierno ha seguido creciendo. Tengo que dejar el poder tan pronto como sea posible. Tengo que alertar al pueblo cubano en cuanto a lo que está sucediendo", señaló el líder exguerrillero Huber Matos nueve meses después de entrar junto a Fidel en La Habana. Finalmente, terminó condenado por Castro por traición y sedición.

En plena lógica de la Guerra Fría, la Revolución se orientó hacia ese modelo comunista del que Fidel había renegado años antes. Los moderados no comunistas fueron apartados el Gobierno. Surgió el nuevo Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURS) desde el que se reinventó un nuevo Partido Comunista de Cuba construido casi a la carta. La primera constitución socialista, no obstante, no llegaría hasta 1976.

La Cuba revolucionaria, comandada por Fidel, se enfrentó a varias crisis y ataques. En el 61 rechazó la invasión de Bahía de Cochinos, un intento por derrocar al Gobierno fraguado en EE.UU. por la CIA y milicianos anticastristas sin que el presidente, John Fitzgerald Kennedy, conociera todos los detalles.

Fidel Castro dirige las operaciones militares contra el desembarco en la bahía de Cochinos

Un año después, Cuba fue el escenario de uno de los momentos más delicados de la Guerra Fría: la Crisis de los Misiles. Fidel aceptó instalar misiles soviéticos en la isla a 150 kilómetros de Florida, ante la ira de Washington. El pulso entre EE.UU., la Unión Soviética y Fidel Castro puso al mundo, durante 13 días, al borde de la guerra nuclear. El bloqueo parcial de EE.UU. se convirtió en un bloqueo total.

En 1967 la revolución perdió a uno de sus iconos más emblemáticos. El Che Guevara fue asesinado en Bolivia mientras trataba de exportar el ejemplo cubano a otros países latinoamericanos. Con su muerte nació una leyenda que el régimen ha explotado cada vez que tenido la oportunidad.

Desde el Chile de Allende o la primera Nicaragua Sandinista a la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez, la revolución cubana y la figura de Fidel Castro se convirtieron, en mayor o menor medida, en un referente para toda la izquierda de América Latina. "Aunque inspiró a muchos movimientos de izquierda latinoamericanos hace mucho tiempo, desde los años 70, esa inspiración se fue diluyendo”, comenta el experto y periodista Juan Antonio Sacaluga.

El periodo especial

En sus décadas de historia, la revolución ha pasado por no pocas penurias económicas. Durante los sesenta, setenta y ochenta, los vínculos con el bloque socialista representaban el 35% del PIB, según datos oficiales. La Habana recibía de Moscú el 63% de los alimentos que importaba, casi todo el petróleo y el equipo técnico a precios preferenciales. La URSS significaba también el 85% de su mercado exterior.

Pero en los 90, todo cambió. Cuba perdió a su mecenas con la caída del bloque soviético, y el embargo de EE.UU. Entre 1990 y 1993, el PIB se contrajo un 36%. Fidel Castro se vio obligado a rediseñar su política económica. El Gobierno estableció un férreo control de los alimentos, racionados casi totalmente para evitar una hambruna mayor.

Las relaciones entre Cuba y la Unión Soviética se intensificaron desde principios de los años 60. Se convirtió en su principal aliado económico y estratégico. Aunque las relaciones entre el Kremlin y la isla se enfriaron con la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov en 1985 y el lanzamiento de la Prestroika, proceso muy criticado por Castro, y entraron finalmente en crisis con la desintegración de la Unión Soviética en 1991. No obstante, en los últimos años el presidente ruso, Vladímir Putin, ha impulsado una nueva alianza estratégica entre ambos países.

La Cuba socialista se vio obligada a permitir un reducidísimo sector privado al que se llamó "cuentapropismo", que era el único capaz de llevar a cabo algunas de las funciones que el estado no podía asumir. También legalizó la tenencia y uso de divisas extranjeras. Fue conocido como “periodo especial”.

La crudeza del “periodo especial” empezó a remitir a partir de 1996, aunque sus efectos continuarían durante años. Dos años después, la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela permitió a Fidel encontrar un importante e influyente socio comercial y político que dio oxígeno a una Cuba aislada y arruinada.

Y en eso se fue Fidel

En cada una de estas etapas históricas, la Revolución cubana ha estado dirigida con mano de hierro por Fidel Castro, el dictador que ha sobrevivido a 10 presidentes estadounidenses y más de 600 complots para asesinarle. Pero en 2008, una misteriosa enfermedad le obligó a ceder el poder a su hermano Raúl. Poco a poco, el mítico líder fue desapareciendo de la escena política, quedando relegado a unos escritos en la prensa cubana o a la aparición protocolaria en actos menores.

Desde entonces, su hermano Raúl ha emprendido ciertas reformas que, al menos en lo económico, han cambiado el rumbo de esa revolución. "Raúl dijo: ‘No se pueden sustituir a un elefante por cien ratones’. Pues bien, yo creo que lo que ha ocurrido es que los ratones han ido más rápido que el elefante”, subraya el experto y periodista, Juan Antonio Sacaluga.

La llegada de Raúl Castro a la Presidencia de Cuba en 2008 supuso algo más que un cambio de nombre en el liderazgo cubano: reformas económicas y políticas internas y deshielo con EEUU.

La historia de la Revolución cubana no se concibe sin Fidel como la de Fidel no se entiende sin la revolución. Para bien o para mal, sus destinos han ido de la mano. Ahora, Cuba se ha embarcado en rumbos distintos, llegando incluso a retomar relaciones con ‘el enemigo’ estadounidense. Algunos creen que el espíritu de aquella revolución del 59 murió hace ya tiempo de viejo. Habrá que ver si ahora Fidel se lo lleva o no definitivamente con él a la tumba.

¿Puede suponer algún cambio la muerte de Castro?