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Diseñan robots que imitan el movimiento de serpientes de cascabel

  • Para crearlos científicos observaron el movimiento de serpientes
  • Cuando la pendiente se inclina, el cuerpo de las serpientes se aplana
  • Este robot incorpora nuevas capacidades biológicas

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 El robot capaz de moverse como una serpiente de cascabel.
El robot capaz de moverse como una serpiente de cascabel. Nico Zevallos y Chaochui Gong

Un grupo de investigadores ha conseguido que un robot imite los movimientos de las serpientes cascabel, unos reptiles 'todoterreno' que pueden escalar las superficies inestables e inclinadas del desierto. Hasta ahora esta habilidad, conocida como sidewinding, no se había implementado en robots.

Varios experimentos, realizados por un grupo de investigadores de la Universidad de Georgia en colaboración con la Universidad de Carnegie Mellon y el Zoo de Atlanta revelan cómo funciona el mecanismo de estas serpientes.

El estudio se ha publicado esta semana en la revista Science, según informa Sinc.

Aprender de las serpientes

"Al principio, pensamos en usar el robot como un modelo físico para que aprendiera de las serpientes”, explica Daniel Goldman, profesor del Colegio Tecnológico de Física de Georgia (EE. UU.). “A través del estudio simultáneo de los dos, registramos importantes principios generales que nos permitieron entender al animal y mejorar al robot”.

Según estas observaciones, los científicos encontraron que las serpientes, en contacto con una superficie inclinada e inestable como son las elevaciones de arena, aumentaban la longitud de su cuerpo, y según la inclinación de la superficie, lo hacían en mayor o menor medida.

“La serpiente levanta algunos segmentos del cuerpo mientras mantiene otros en el suelo, y a medida que la pendiente se inclina más, su cuerpo se aplana”, ha señalado Howie Choset, profesor de robótica de la Universidad Carnegie Mellon.

Patrones de movimiento

Para determinar los patrones de movimiento, el equipo investigó al robot y las serpientes en un recinto circular de arena. En esta superficie, construida en el zoo de Atlanta, colocaron a seis tipos de serpientes que emplean este movimiento para observar cómo escalaban los montículos de arena en diferentes inclinaciones.

Calcularon hasta qué punto penetraban la arena, cuántos puntos de contacto se establecían entre el cuerpo y la superficie, y de qué manera cambiaba este comportamiento en función del tipo de pendiente.

Los investigadores se dieron cuenta de que las serpientes no se escurrían pese a la inclinación, sino que ese movimiento hacía que consiguieran avanzar. A medida que la inclinación era más pronunciada, las serpientes aumentaban la longitud de su cuerpo.

Seguidamente, los investigadores reconstruyeron el movimiento en el robot, que emuló con éxito la capacidad de las serpientes.

Esta perspectiva, que pone de relieve cómo los científicos encuentran en la naturaleza principios biológicos que instalar a robots, consigue desarrollar, gracias a esto, nuevas capacidades: mayor velocidad, mejor deslizamiento y vuelo, entre otras.

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