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Festival de San Sebastián

José Luis Rebordinos: "El cine español lo está pasando muy mal, pero su calidad es increíble"

  • RTVE.es entrevista al director del Festival de San Sebastián
  • "Los festivales no corren peligro, siempre van a ser un punto de encuentro"

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62 FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN
El director del Festival de Cine de San Sebastián, José Luis Rebordinos. EFE vls

El último adiós de Bette Davis, documental que se proyectará el Festival de San Sebastián, cuenta la intrahistoria de la visita de la actriz en 1989 para recibir su Premio Donostia. Si alguien acumula vivencias para repetir la jugada en el futuro ese es José Luis Rebordinos, que este año cumple su cuarta edición como director del Festival. O lo que es lo mismo, su guía en tiempos de crisis (la económica a y la cinematográfica).

Mantiene su empeño en mostrar lo mejor del cine español y, sobre todo, en ser la puerta del cine latinoamericano en Europa, auténtica piedra angular del su proyecto con el Foro de coproducción que no deja de crecer. Con su juego de traer a competición parte de lo proyectado la semana pasada en Toronto (certamen no competitivo) ha vuelto a levantar una edición sugerente, con no pocas presencias mediáticas, del festival “más pequeño de los grandes”, como le gusta definir.

Para 2014 se ha marcado el objetivo de aumentar ligeramente el presupuesto (7.400.000 por los 7.280.000 del año pasado), frenando la caída respecto a 2012. “Cuando llegué el presupuesto era de de 6.850.000 y, aunque pareciera un loco y a pesar de la crisis, dije que el festival tenía que ir aumentando su presupuesto o lo iba a pasar muy mal”.

El cine español del año

En 2014 espera seguir la racha de películas españolas a competición que más tarde logran en Goya a mejor película (Camino, Pa negre, No habrá paz para los malvados, Blancanieves y Vivir es fácil con los ojos cerrados). Este año participan Magical Girl, Loreak, La isla mínima y Automata. “Intentamos poner lo mejor del cine español, hemos tenido lo que queríamos, excepto tal vez El niño, que no la llegamos a ver porque la película ya tenía una fecha de estreno. Creo que tenemos varias de las que más van a contar en los Goya”, predice.

No se muestra tan categórico sobre si en San Sebastián se proyectará también el Oscar del año que viene, pese a que dos de las triunfadoras en los últimos años (Argo Gravity) también pasaron por Zinemaldia con sus directores. “Es muy difícil decirlo. Es muy buen fin de año: en Venecia ha habido una gran competición, hemos tenido suerte y hay películas para todos: para nosotros y seguro que para Roma y Londres también”.

Rebordinos defiende la complementariedad entre los festivales de Málaga y San Sebastián. “Si solo existiera San Sebastián todo se concentraría en septiembre sería un caos absoluto. Málaga tiene unas fechas estupendas y es bueno para repartir el calendario y salgan películas magníficas como 10.000 Km.”.

Afirma que la crisis del cine español se manifiesta en la cantidad de películas que le ofrecen para preseleccionar, pero no en la calidad. “Es curioso: hemos tenido acceso a menos películas, pero la calidad es muy alta. Es una contradicción: es en un momento en el que el cine español lo está pasando muy mal, hay gran cantidad de técnicos y actores en paro, y realmente cuesta más a los productores montar sus producciones,  hay también una calidad increíble dentro del cine español”.

El futuro del festival

Tras tres años de encargar la presidencia del jurado a destacados miembros del cine independiente estadounidense (Frances Mcdormand, Christine Vachon y Todd Haynes), este año lo encabeza el productor Fernando Bovaira. “Teníamos ganas de que fuera español y productor”, dice Rebordinos. A la estela de Venecia, San Sebastián ha nombrado jurado honorífico al cineasta ucraniano Oleg Sentsov, encarcelado por criticar la anexión de Crimea. En el caso de la cineasta iraní Mahnaz Mohammadi, también encarcelada y también honorífica en Venecia, Rebordinos afirma que “no tenían suficiente conocimiento” de su situación. “La organización de Venecia la conocía personalmente, pero no nos llegó confirmación de su situación y es mejor tener prudencia en nuestro caso”.

No teme las mutaciones que lo festivales pueden afrontar debido a los cambios en los hábitos de consumo cinematográfico. “Me parece estupendo que las plataformas VOD se desarrollen y que, de alguna forma, combatan la piratería. Sí es verdad que me da pena que la gente joven vea cada vez menos cine en salas, porque yo sigo pensando que el el mejor sitio para ver cine es una sala lo más oscura y cómoda posible, con un buen sonido y una buena imagen. Son los nuevos tiempos, la gente joven consume de esa manera y nos tendremos que adaptar. Los festivales no corren peligro porque siempre van a ser un punto de encuentro para el audiovisual, una manera de ver cine juntos, de testar los productos”.

Fuera de la Sección oficial y de las Perlas, recomienda tres títulos de la sección Zabaltegi. “P'tit Quinquin / Li'l Quinquin, la serie de televisión de Bruno Dumont, que me parece que garantiza unas cuantas risas; y un par de productos extraños, pero muy interesantes: Watashi no otoko / My Man, la película japonesa que ganó en Moscú, y Corn Island, que ganó en el Festival de Karlovy Vari”.

Rebordinos se reconoce como un “privilegiado” por su trabajo. ¿Hasta cuando? “Es un trabajo que si no te ves con fuerzas lo tienes que dejar, no creo que sea un para muchos años seguidos, pero no sé si son 5, 8 o 10. No me puedo quejar, es un trabajo maravilloso para alguien que le gusta el cine”.

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