Enlaces accesibilidad

Nace en Madrid una cría de oso melero, una especie emparentada con el oso hormiguero

  • La cría ha pesado unos 200 gramos y mide unos 20 centímetros
  • El oso melero es un mamífero insectívoro de largas garras curvadas
  • La reproducción en cautividad es complicada, por sus características

Por
Un ejemplar de oso melero, emparentado con el oso hormiguero.
Un ejemplar de oso melero, emparentado con el oso hormiguero. Faunia

La primera cría de oso melero, un ejemplar originario de Sudamérica y emparentado con el oso hormiguero, ha nacido en el parque madrileño Fauna después de 130 días de gestación.

El alumbramiento del oso melero (Tamandua tetradactyla) se produjo el pasado 20 de marzo después de 130 días de gestación. Según revela el parque en una nota, supone "todo un logro reproductivo", ya que en muy pocas ocasiones el oso melero se reproduce en cautividad.

La primera cría de la pareja de osos meleros que habita en Faunia ha pesado unos 200 gramos y mide unos 20 centímetros. Nada más nacer, el cachorro se sujetó firmemente a la espalda de su madre en la intimidad de un tronco donde produjo el parto y permanece protegido por la pareja.

Según sus cuidadores, se podrá observar a la cría dando sus primeros pasos en unos dos meses, cuando baje del tronco del árbol donde ahora permanece protegida.

El oso melero: una curiosa especie

Esta especie se caracteriza por tener unas largas garras curvadas que utiliza para excavar los hormigueros y defenderse de sus depredadores.

De la misma forma que las mofetas, utilizan un fétido olor que desprenden lanzando un líquido frente a sus enemigos. Al carecer de dientes, sus potentes mollejas le sirven para triturar la comida que extrae con su larga lengua de 40 centímetros.

A diferencia del oso hormiguero, el tamandúa se caracteriza por su pequeño tamaño, no superior a los 90 centímetros y unos 8 kilos de peso que alcanza
en su edad adulta.

Su grueso pelaje es de color beige con dos marcas negras a ambos lados de la espalda a diferencia de las crías, que nacen con una capa
de pelo blanco que poco a poco se va transformando.

Reproducción en cautividad

Los hábitos de estos mamíferos insectívoros son crepusculares, por lo que su hábitat tiene una temperatura media de 28 ºC y luz de baja intensidad. Durante el último mes previo a la gestación, los veterinarios comenzaron a sospechar su estado de gestación cuando observaron que la hembra pasaba gran parte del tiempo en reposo en el interior de un tronco y una ecografía confirmaba que esperaba su primera cría.

En 2011 llegó a Faunia la primera pareja de tamandúas. A pesar de su carácter solitario, después de tres años de cuidados y adaptación, macho y
hembra han alcanzado un alto grado de convivencia
que ha permitido este nacimiento.

A pesar de no estar catalogada en peligro de extinción, el oso melero, originario de los bosques y sabanas de Sudamérica, está sufriendo un deterioro
creciente por la destrucción de su hábitat
.

Noticias

anterior siguiente