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Suárez, un político de raza

  • Fue uno de los artífices de la Transición española
  • Desmontó la estructura de la Dictadura, que conocía perfectamente
  • Se enfrentó a dos intentos de golpe de Estado

Por
Suárez, un convencido de que España estaba preparada para un cambio sin retorno

Adolfo Suárez fue presidente del Gobierno y líder de la Unión del Centro Democrático (UCD) entre 1976 y 1981. Este político de raza, como le ha gustado denominarse, estuvo en el puente de mando de la transición española y llevó al país de la orilla de la dictadura a la democracia. Nació el 25 de septiembre de 1932 en Cebreros (Ávila), hijo de Hipólito y Herminia, el mayor de cinco hermanos. Se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid.

Su vida no siempre fue fácil. Cuenta su hijo, Adolfo Suárez Illana, que siendo un niño sufrió la posguerra y el hecho de que miembros de su familia estuvieran en ambos bandos (su abuelo paterno era republicano). Se ocupó de la familia cuando su padre, "un hombre vividor", los abandonó y estuvo desaparecido durante dos años. Se trasladó a vivir a Madrid, donde trabajó de maletero y en una tienda de electrodomésticos.

En esta época conoce a la que será su mujer, Amparo Illana, y  vuelve a entrar en contacto con Fernando Herrero Tejedor, uno de los "reformistas del Régimen", que le ofrece trabajo de abogado.

Más tarde, fue gobernador de Segovia, donde conoce al entonces príncipe de Asturias, enviado por Franco para que entrara en contacto con personas claves para el futuro político de España (años 68-69). Según Suárez Illana, es en ese momento cuando su padre explica a Don Juan Carlos "cómo es el futuro que él ve para España" (ABC).

Del Movimiento a presidente

Después, viene su nombramiento como director general de Televisión Española entre 1969 y 1973, como procurador de representación familiar por Ávila en la IX y X legislaturas de las Cortes Orgánicas; y en 1975, en el primer gobierno de la Monarquía, presidido por Arias Navarro, sucede como ministro Secretario General del Movimiento a Fernando Herrero, su mentor y gran amigo, que fallece en un accidente de tráfico.

En 1976, el rey elige a Suárez como presidente del Gobierno, entre una terna en la que estaban Federico Silva y Gregorio López Bravo. Era el 3 de julio. Su ex ministro Jaime Lamo de Espinosa cree que Don Juan Carlos eligió a "la persona más adecuada entre todas las posibles: un hombre político, leal, con ideas firmes del camino a recorrer y con la fuerza y habilidad necesarias para hacerlo". Había que desmontar la dictadura, cuya estructura Suárez conocía muy bien.

Nombra a su primer gabinete el 8 de julio de 1976, que la prensa define como "gobierno de penenes", por la poca experiencia de sus integrantes; sin embargo, en menos de ocho días presentó una declaración pragmática de ruptura con el régimen anterior: amnistía para los delitos políticos, elecciones generales antes del 30 de junio de 1977 y el establecimiento de un sistema democrático basado en el respeto a la libertad y a los derechos cívicos.

Para concurrir a las elecciones, Suárez y sus ministros crean la UCD (Unión del Centro Democrático). "Una empresa, más que un partido político", diría años después su ex ministro Martín Villa (El País, 25 de septiembre de 2007). Eran las primeras elecciones libres y UCD gana con el 34% de los votos.

Una semana después, el Ejecutivo devalúa la peseta en un 20%, en medio de una tremenda crisis económica. Los ministros convencen a Suárez de la necesidad de consensuar la política económica y un mes después, los dirigentes de los distintos grupos parlamentarios firman los "Pactos de la Moncloa" para reordenar la economía española, se lleva a cabo una importante reforma fiscal y se legaliza el PCE, en la Semana Santa de 1977.

Tensiones en la redacción del texto constitucional

Tras la firma de los Pactos de la Moncloa se empieza a trabajar en la redacción del texto constitucional, a cuyo consenso se llegó después de muchas tensiones. Hubo resistencia de los centristas y rechazo de la entonces Alianza Popular a la abolición de la pena de muerte, a abrir una puerta al divorcio y al reconocimiento de las autonomías de las nacionalidades. Los socialistas, no dispuesos a ceder, amenazaban con una batería de enmiendas.

Para el ponente constitucional y exministro de UCD José Pedro Pérez Llorca, "Suárez no impuso nada, y se ocupó de todo (...) le preocupaba que hubiera unos gobiernos estables y sobre todo el tema autonómico. Esto tiene que funcionar bien", le decía a Pérez Llorca (El País, 25 de septiembre de 2007). El 6 de diciembre de 1978 se aprueba la Constitución por referéndum..

El 1 de marzo de 1979, Suárez gana las elecciones generales, muy reñidas con el PSOE, que según algunas encuestas daban casi empate técnico. Suárez aprovecha una intervención televisiva para reclamar el voto del miedo, acusando a los socialistas de ambigüedad y radicalismo. Desde ese momento, los socialistas emprenden una ofensiva contra Suárez.

1980 fue el "Annus Horribilis" de Suárez: el terrorismo incrementa su actividad y los militares tachan al Gobierno de incapaz, a lo que se suman los problemas económicos. En medio de esta situación, el líder socialista Felipe González presenta una moción de censura,  que no prospera. Y por parte de los líderes centristas se afianza la idea de que era imprescindible un cambio rumbo y de capitán.

En este ambiente, empiezan las conspiraciones de los líderes centristas, que, agrupados en la Comisión Permanente, se reúnen en julio con Suárez en una finca en Manzanares del Real, denominada por la prensa "La casa de la pradera", y discuten la posibilidad de un cambio.

A finales de enero de 1981, Suárez tira la toalla, y aunque se ha especulado con los motivos de su dimisión, el exministro de UCD Rodolfo Martín Villa lo explicó de la manera más sencilla de boca del protagonista: "Suárez nos dijo que ya no tenía mas conejos que sacar de la chistera".

Así las cosas, el 23 de febrero, cuando Leopoldo Calvo Sotelo iba a ser investido como presidente del Gobierno, se produce el asalto al Congreso del teniente coronel Tejero al frente de un grupo de guardias civiles. Se escuchan ráfagas de metralleta y el graderío de la Cámara se queda desierto, salvo unos impertérritos Suárez, Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo, que plantaron cara a la situación. El Congreso permaneció secuestrado 17 horas. Era el segundo intento de golpe que vivía Suárez, después de la "Operación Galaxia", apenas unos meses antes.

En 1991 deja la vida política

A la salida del Gobierno de Suárez, sigue su abandono de la UCD y en 1982 crea su nuevo partido, el CDS, con el que concurre a las elecciones generales de ese año, en las que resultó elegido diputado por Madrid. Sus pocas apariciones públicas se traducen en un fracaso electoral en los comicios de 1989; y en 1991 dimite como presidente del CDS y renuncia a su escaño.

Desde entonces se mantuvo apartado de la vida política, excepto en 2003, cuando participó en el mitin de apoyo a su hijo como candidato del PP a Castilla-La Mancha. Pasó a dedicarse por entero al cuidado de su hija Marian y de su esposa, Amparo, ambas enfermas de cáncer; para acabar recluido en su vivienda familiar, aquejado de una enfermedad degenerativa neuronal que terminó por nublarle los últimos 11 años de su vida.

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