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Giuseppe Tornatore: "Todos somos una falsificación de nosotros mismos"

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Tráiler 'La mejor oferta'

Desde que en 1988 el éxito mundial de Cinema Paradiso le etiquetara como la gran esperanza del cine comercial de calidad en Italia y Europa, Giuseppe Tornatore arrastra la bendición y maldición de la comparación constante. Ahora, con 57 años,  el director siciliano estrena en España La mejor oferta, su décimo largometraje de ficción, con los seis David de Donatello (incluidos Mejor película y Mejor director) de la Academia de cine italiano como aval.

Rodada en inglés y ambientada en Viena y Praga, La mejor oferta es una mezcla de intriga y despertares afectivos en la que Geoffrey Rush interpreta a un subastador de arte metódico y solitario que colecciona retratos de mujeres pero es incapaz de establecer cualquier relación con ellas en su día a día. Cuando aparece una misteriosa joven con agorafobia, que le encarga tasar y vender piezas heredades de sus padres, comienza una doble historia de fascinación hacia la joven y hacia las piezas que reconstruyen un autómata del siglo XVIII. El veterano Donald Sutherland y los jóvenes Jim Sturgess y Sylvia Hoeks, completan el reparto.

La mejor oferta tiene todos los ingredientes de un cineasta con marcas de estilo muy reconocibles: su gusto por la ambientación, su interés por el arte y los artistas, la sublimación masculina de las mujeres. Y siempre con la música del gran Ennio Morricone de fondo.

Lo falso y auténtico del arte tiene su correlato en la vida real. ¿Qué es auténtico y qué es falso en nuestras relaciones? ¿Somos una falsificación de nosotros mismos?  “Sí, cada vez más.  Pensemos, por ejemplo, en la tragedia de la cirugía plástica. En poco tiempo no se podrán hacer películas de época porque no encontrarán una actriz o un actor que no se haya hecho nada en la cara. Lo vivo con angustia: es una falsificación de nosotros mismos.  Y es algo que se extiende a todo, desde el punto de vista cultural, político, a todo: somos una falsificación de nosotros. La vida tecnológica de hoy nos lleva a vivir una vida distinta de la que deberíamos vivir si siguiéramos nuestra pulsión auténtica, nuestros instintos”.

"Mi relación con el cine es una historia de amor"

El  interés del Tornatore por el suspense, que ya había mostrado en Una pura formalidad y La desconocida, se desarrolla en una trama que recuerda a las novelas  de Boileau y Narcejac que dieron lugar a obras maestras como Vértigo o Las diabólicas. Pero Tornatore,  cuya cinefilia se desparrama en Cinema Paradiso o El hombre de las estrellas, quiere alejarse de cualquier juego de referencias o influencias directas. “Mi relación con el cine es, ha sido y sigue siendo una historia de amor. Y se entiende simplemente viendo las películas.  Yo no busco estas citas, son a menudo involuntarias. Si me doy cuenta de que estoy haciendo algo que puede llevar a esta situación, lo evito.  La mejor situación es la que tú no haces consciente, no conoces”, explica.

Con todo, La mejor oferta  es en esencia una obsesión amorosa. “El amor siempre vale la pena, aunque no sea correspondido. Conseguir amar a alguien es siempre un gran privilegio y preferible a la incapacidad de amar. Un amor no correspondido es preferible a ningún amor”, sostiene.

“Los artistas aborrecen lo que producen”, dice el personaje de Geoffry Rush en la película su amigo pintor Donald Sutherland. ¿Tienes Tornatore una relación de amor-odio con sus obras? “No, no tanto. Pero hay algo verdadero en esto: cuando termino una película ya no la vuelvo  a ver  porque solo veo los defectos. Cuando hago zapping y mi hijo dice «¡papá una película tuya!»,  apago la tele. Me atraen más los artistas que te dicen que no están contentos con lo que han hecho que los que me dicen: «he hecho una película bellísima», afirma.

"La fascinación de las grandes salas se ha perdido"

Tornatore, sentimental cinematográfico, cree que la multiplicación de soportes en los que se consumen las películas afecta a su aura pero no a su valor. “En teoría, el cine aumentaría su valor comercial pero eso solo es potencialmente porque, desgraciadamente,  la piratería le corta las piernas.  Lo que se ha perdido es la fascinación de las grandes salas cinematográficas como lugares únicos en los que ver la película. Esta fascinación ya no existe, las películas las ves en todas partes. En breve, las veremos incluso en el reloj”, profetiza.

Presentada en la última Bernilane, La mejor oferta tiene una vocación de recorrido internacional. En pleno debate del tratado de libre comercio Europa – EE.UU y la necesidad de una excepción cultural, Tornatore defiende por un lado utilizar las herramientas que potencien la comercialización de la película y, por otro, proteger lo particular. “La globalización debe ser coherente. En el cine, tenemos el derecho de hacer películas en el idioma que te da una mayor circulación. Por otra parte, me parece justo que cada país tienda a conservar su propia identidad y los propios valores. Y en Europa, no aceptaremos nunca que una película desde la misma perspectiva que una pasta dentífrica que se compra en un supermercado.  Lo puedes hacer en italiano, español, inglés o en ruso, pero nunca será un rollo de papel higiénico. Aunque sea una película mala”, concluye.

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