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BrainAble: un proyecto cerebro-ordenador para personas con discapacidad funcional severa

  • El proyecto coordinado por Barcelona Digital está en fase de prototipo
  • Los usuarios pueden controlar los aparatos del hogar y acceder a las redes sociales
  • Se emplea una interfaz cerebro-ordenador con amplias posibilidades

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Un paciente elige diversas opciones en la pantalla controlando la selección únicamente con su cerebro.
Un paciente elige diversas opciones en la pantalla controlando la selección únicamente con su cerebro. BrainAble

Combinando ideas surgidas del área de las interfaces cerebro-ordenador con el análisis de cómo debería ser un sistema que permitiera a una persona sin movilidad manejarse en la casa, por la calle y en las redes sociales surgió BrainAble.

El objetivo: mejorar la calidad de vida de los pacientes con discapacidad funcional severa. La forma de conseguirlo: facilitar la forma de interactuar tanto con la electrónica física del hogar como con el entorno social a través de las redes.

Visto desde fuera, el proyecto BrainAble se parece en cierto modo al famoso ordenador que utiliza el conocido físico Stephen Hawking para hablar, pero en versión supervitaminada y modernizada.

Un gorro conectado al ordenador

Un gorro con sensores situado en la cabeza de la persona envía a través de unos cables las señales desde el cerebro al ordenador responsable de procesar las órdenes. En pantalla aparecen unos paneles similares a los que se usa el laureado cosmólogo para elegir letras con las que componer palabras y frases.

El resultado es que, sin mover un músculo, personas que tienen sus movimientos limitados y pasan el día en la cama o en una silla de ruedas pueden comunicarse e interactuar con el exterior.

Más calidad de vida

Las herramientas como BrainAble requieren interconectar muchos componentes complejos, tanto la interfaz de control como los aparatos que se pueden manejar con él. En este caso han optado por seleccionar un número de tareas cotidianas que pueden ser las más relevantes para cualquier persona: cambiar de canal la televisión, encender y apagar luces, subir o bajar persianas…

Prácticamente cualquier elemento del "hogar digital" puede añadirse y controlarse mediante órdenes sencillas; el software es incluso capaz de aprender y anticiparse un poco a las tareas más comunes (como bajar la temperatura si hace mucho calor) para facilitar esas operaciones a los usuarios.

Otro elemento controlable mediante este sistema es la propia silla de ruedas que utilizan muchas de estas personas: cuando carecen de movilidad no resulta fácil que puedan moverse aunque la silla eléctrica sea un dispositivo muy avanzado. Mediante las órdenes enviadas desde el gorrito al equipo de control se pueden realizar los movimientos básicos, dotando al paciente de cierta autonomía. (Hay más vídeos sobre las posibilidades de BrainAll en su web y en el canal de Youtube de Barcelona Digital).

Posibilidades de comunicación con BrainAble

Para mejorar las posibilidades de comunicación con los familiares, amigos y conocer a nuevas personas otro de los componentes del sistema permite al usuario interactuar en las redes sociales.

Se puede escribir y comunicarse con el teclado especial a través de servicios como Facebook, haciendo que de este modo la integración sea total y no esté restringida a una aplicación cerrada. Básicamente una persona con ese tipo de acceso puede hablar con otras en cualquier lugar del planeta. Incluso hay una versión con un entorno virtual y avatares al estilo de los sims con los que se puede jugar e interactuar de otras maneras.

Este proyecto, que tras tres años de trabajo y tres millones de euros de inversión en I+D+i ya se ha transformado en prototipo funcional que ha pasado tres ciclos distintos ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar coordinado por Barcelona Digital: terapeutas, ingenieros y expertos en neurología.

Unas 70 personas –algunas de ellas de ellas con discapacidad severa– del Instituto Guttmann de Barcelona y la Universidad John Moores de Liverpool lo han utilizado durante diversas fases, con el objetivo de comprobar su funcionamiento en entornos reales. Ahora queda por analizar la posibilidad de transferir esta tecnología al mercado convirtiéndolo en un producto comercializable.

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