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Obama y Romney, a desempatar con un debate centrado en política exterior

  • Europa y América Latina son los grandes ausentes del cara a cara
  • El debate estará dividido en seis bloques, muy centrados en Oriente Medio
  • Sigue a partir de las 03.00 el debate en directo en rtve.es

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Tercer y último cara a cara entre Barack Obama y Mitt Romney

Barack Obama y Mitt Romney podrían tener esta noche el mundo entero a sus pies, pero tendrán que conformarse con mirar sobre todo a Oriente. A decisión del moderador, el tercer y último debate de las elecciones presidenciales de EE.UUestará dividido en seis puntos, cinco de ellos se centran en Asia –desde Afganistán hasta China pasando por Israel e Irán– y otro se pregunta el “papel de América en el mundo”.

Las revueltas en el mundo árabe también podrán tener su protagonismo bajo el epígrafe “los cambios en Oriente Medio y la nueva cara del terrorismo”. Los grandes ausentes, son sin duda, Europa y América Latina, aunque podrán salir a colación si los candidatos quieren.

"No hay nada sobre Latinoamérica en los temas previstos del debate: México, Venezuela, Cuba, Brasil, nuestros vecinos, con los que tenemos enormes vínculos comerciales", ha observadoTed Piccone, subirector del departamento de estudios internacionales del centro Brookings Institution en Washington . "Uno de cada seis estadounidenses es natural de Latinoamérica y una tercera parte de nuestros suministros energéticos proceden de la región", ha explicado el experto a la agencia Efe.

Las diferencias, cuestión de matices

La política exterior, al contrario de la economía y el paro, nunca ha sido un factor determinante en las elecciones estadounidenses, salvo excepciones graves, como la crisis de los rehenes en 1979 en Teherán, que en buena medida costó el cargo a Jimmy Carter, o el 11-S y la guerra contra el terror que hizo que el país cerrara filas en torno a George W. Bush.

Sin embargo, las encuestas están muy ajustadas y cualquier detalle puede influir. Según Real Clear Politics, una página web que realiza una media de las encuestas en el país, Romney encabeza ligeramente la intención de voto, con un respaldo del 48,7%, frente al 46,6% de Obama. Esa diferencia está dentro del margen de error de los sondeos, de ahí que cada voto cuente.

“En los conflictos internacionales y las negociaciones de EE.UU. con otros países, las diferencias pueden parecer más grandes de lo que son”, señala el periodista Julian Barnes, en The Wall Street Journal.  “Mucho de esto parece ser una cuestión de enfoque, de tono”, señala también Jon Alterman, un experto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. "¿Una política diferente? Yo no lo veo", señala.

Irán e Israel, las líneas rojas

Barnes pone como ejemplo el programa nuclear iraní que, sin duda, saldrá esta noche a relucir, después de que el periódico The New York Times revelara este lunes que la administración demócrata ha llegado a un acuerdo para entablar negociaciones directas con el régimen islámico después de las elecciones. Romney ha declinado comentar si apoyaría un diálogo con Teherán para no desvelar sus cartas.

“Ambos están a favor de sanciones más duras, de un aislamiento internacional y de usar la fuerza militar, si fuera necesario, para evitar que Irán obtenga el arma nuclear. Las diferencias entre ambos son cuestión de estilo y retórica”, indica el periodista de The WSJ, que cree que el ganador del debate se decidirá en los detalles.

A priori, la política exterior y la seguridad nacional son los puntos fuertes de Obama. “Cuando el presidente llegó a la Casa Blanca “estábamos aislados en nuestra posición sobre Irán y en el mundo. Y hoy, el mundo se ha unificado contra Irán junto a nosotros por el liderazgo del presidente”, defiende el consejero de Obama, David Axelrod.

El presidente ha capitaneado la muerte de Osama Bin Laden y la retirada de Irak. Esas son sus principales rentas y, además, gracias la inexperiencia y (casi se podría decir ignorancia) de Romney en política internacional hacen que solo tenga que dejar que su contrincante que meta la pata para apuntarse otro tanto.

La experiencia, a favor de Obama

Durante su gira internacional este verano, el candidato republicano insultó a la organización de los Juegos Olímpicos de Londres, olvidó el nombre del líder de la oposición británica, desveló un encuentro secreto con el jefe del servicio británico de espionaje, sugirió que daría carta blanca a Israel para atacar Irán, cambió el estatus de la ciudad de Jerusalén y señaló a Rusia como el principal “enemigo geopolítico” de EE.UU.

Además, en el último debate su insistencia en culpar a la actual administración Obama del ataque contra el consulado de Bengasi dio la oportunidad al candidato demócrata de reforzar su imagen como un comandante en jefe con lealtad y sentido de Estado.

Según el Pew Research Center, el Presidente Obama está mejor valorado que el republicano a la hora de gestionar los asuntos internacionales. No obstante, la diferencia entre ambos en este aspecto se ha ido reduciendo en las últimas semanas. En septiembre el porcentaje de ciudadanos que decía que Obama estaba más preparado que Romney para liderar la política exterior era 53%, frente al 38% que valoraban mejor al republicano; mientras que en octubre, el margen se ha acortado: 47% Obama, 43% Romney.

Aún así, Romney no será una presa tan fácil. Este último debate recupera la esencia del primero y será un moderador y no ciudadanos anónimos los que realicen las preguntas. El veterano periodista Bob Schieffer interrogará a ambos candidatos durante 90 minutos en Boca Ratón (Florida). Esto sí, los candidatos esta vez estarán sentados y no de pie, algo que juega en contra de Obama, que tiene un mayor dominio del espacio escénico.

La contundencia, a favor de Romney

El candidato republicano espera marcar la diferencia con una postura contundente contra los enemigos de Estados Unidos, fortaleciendo la relación y el apoyo al Estado de Israel y endureciendo la posición estadounidense ante China.

Expertos como Diana Negroponte, del centro Brookings Institution en Washington, aseguran a la agencia Efe que "lo que se diga esta noche tendrá repercusiones domésticas y puede ayudar a ganar votos entre los judíos de Florida", uno de los "estados bisagra" que entregarán a Obama o Romney las llaves de la Casa Blanca. Los judíos representan alrededor del 3,4% de la población de Florida, pero su alta participación ciudadana los lleva a tener un peso de hasta el 8% en el electorado, según el Proyecto de Demografía Judía de la Universidad de Miami.

Habrá tiempo también para discutir sobre la guerra de Afganistán. El conflicto más duradero en la historia estadounidense se ha vuelto muy impopular, de ahí que haya sido un tema a evitar durante la campaña. Obama ha dejado claro que 2014 pone punto final a la guerra afgana, mientras que Romney ha coqueteado con la idea de alargar al conflicto, aunque no abiertamente.

Este tercer y último asalto se celebra quince días antes de la jornada electoral en la que los estadounidenses decidirán en las urnas quién será su próximo presidente. El primer cara a cara lo ganó Romney y el segundo Obama. Ya queda menos para saber quién desempata.