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Los abogados del grupo ruso Pussy Riot denuncian el trato que recibe en prisión

       
  • Según la defensa privan de sueño y alimento a las acusadas
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  • Se enfrentan a hasta siete años de prisión

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Los abogados de la defensa del grupo de punk ruso Pussy Riot han acusado este miércoles a las autoridades rusas de privar de sueño y comida a las tres integrantes de la banda, juzgadas por gamberrismo tras irrumpir el pasado 21 de febrero en el principal templo ortodoxo ruso y tocar la guitarra eléctrica, cantar y bailar en ropa interior.

La   abogada defensora, Violetta Volkova, ha declarado que las tres  acusadas fueron despertadas a las 5 de la mañana y retenidas en una  pequeña habitación durante horas sin desayunar antes de ser llevadas a  los tribunales.

 "El  juicio se está llevando a cabo de forma vergonzosa",  ha añadido después de que el tribunal rechazara una petición para el  receso de un mes que daría a la defensa más tiempo para leer la  acusación de 3.000 páginas.

"Las  sesiones de los tribunales están durando 11 horas al día, y a nuestros  clientes no se les permite comer o dormir adecuadamente" ha afirmado la abogada.

Según Volkova la audiencia duró hasta pasada la madrugada y las mujeres regresaron a sus celdas entrada la medianoche. Alyyokhina se sintió mal en el juicio del miércoles y tuvo que recibir tratamiento. 

"Está siendo muy difícil" ha dicho Stanislav Samutsevich, el padre de  una de las defendidas. "Las están llevando al agotamiento" ha añadido.

Una de las acusadas ha necesitado atención médica en el juicio durante  el tercer día del proceso "oración punk" en el que juzgan que la banda  Pussy Riot tocara contra Putin en el altar del templo de Moscú. 

Mientras tanto, los opositores del presidente Vladimir Putin ven este proceso como una campaña de descrédito. Creen que el juicio tiene motivaciones políticas y señalan que parte de un intento de Putin de silenciar  a la oposición que hace ocho meses organizó las mayores protestas desde  que llegó al poder en el año 2000.

La represión de la disidencia

Las tres mujeres, Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsévich y María Alyyokhina, están acusadas de vandalismo motivado por el odio religioso y se enfrentan a hasta siete años de prisión.

En  el día de la apertura del juicio, las mujeres dijeron que no tenían ánimo de ofender.

"Esto  es un caso político y es otra señal de que van a ser  condenadas a prisión", ha dicho otro abogado defensor, Mark Feigin.

Los abogados de la defensa dicen que las autoridades quieren terminar de forma rápida el juicio, que ha desencadenado un debate  sobre las estrechas relaciones entre Iglesia y Estado, mientras que la  atención pública es relativamente baja debido a las vacaciones de  verano.

Sin  embargo, el juicio es representado por la oposición como parte de una  serie de signos de que Putin, quien ganó las elecciones en marzo, está  decidido a reprimir la disidencia, ahora que ha asumido el cargo.

Preocupación de EEUU

Estados Unidos ha mostrado su preocupación por las acusaciones contra Pussy Riot, así como por las investigaciones sobre los participantes en una protesta del 6 de mayo en la que estalló la violencia.

"Estos hechos plantean serias preocupaciones sobre los juicios con motivaciones políticas de la oposición rusa y la presión sobre aquellos que expresan puntos de vista diferentes" ha declarado el martes el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Patrick Ventrell.

Las protestas del 6 de mayo tuvieron lugar un día antes de que Putin comenzara su nuevo mandato de seis años como presidente. Desde entonces, el parlamento ha aprobado una ley que aumenta las multas a los manifestantes y los controles sobre las campañas extranjeras y los grupos de presión.

Se endurece el castigo por difamación

Putin firmó una ley este lunes para endurecer el castigo por difamanción y otra el martes que, según los opositores, podría utilizar para censurar Internet.

El presidente no hizo ningún comentario sobre el juicio de las Pussy Riot o sobre las preocupaciones por parte de EEUU.

Aunque muchos rusos no estaban de acuerdo con la protesta de Pussy Riot, no quieren que se establezcan severas sanciones contra estas tres mujeres.

El líder local del partido en el poder Rusia Unida en la ciudad natal de Putin, en San Petersburgo, ha tomado la inusual medida de pedir abiertamente la liberación inmediata de las mujeres en una carta publicada en su blog.

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