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Mitt Romney y el partido republicano se la juegan en el Supermartes

  • Este martes se celebran elecciones republicanas en diez estados
  • Los ojos están puestos, principalmente, en Georgia y Ohio

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Hay dos martes fundamentales en la política estadounidense. El presidencial, en el que se celebran las elecciones generales. Y el Supermartes, tradicionalmente poderoso como cita decisiva en unas primarias, porque es el día en el que un mayor número de estados celebran elecciones y está en juego un gran porcentaje de delegados. 

Sin embargo no parece que la contienda política republicana se vaya a decidir esta noche. Más de 400 delegados se reparten este martes entre los diez estados que acuden a las urnas: Alaska, Georgia, Idaho, Massachusetts, Dakota del Norte, Ohio, Oklahoma, Tennessee, Vermont y Virginia. 

Pocos comparados con los 21 estados que votaron en el Supermartes de las pasadas elecciones, en 2008, que dieron la victoria indiscutible a John McCain. Esta vez, la balanza parece demasiado equilibrada como para decantarse por el candidato definitivo. 

Los ojos están puestos en los dos grandes estados: Georgia, donde el sureño Newt Gingrich tiene todas las de ganar; y Ohio, estado clave en la política estadounidense, cuyo voto oscila definiendo al ganador en primarias y presidenciales, y donde en este momento Mitt Romney y Rick Santorum empatan en intención de voto. Los 66 delegados de Ohio podrían darnos al ganador de este Supermartes.

El favorito sigue siendo el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, con renovado impulso tras conseguir cinco victorias consecutivas la semana pasada. Pero sigue arrastrando las mismas dudas desde el inicio de su campaña, la eterna insatisfacción: no convence al voto más conservador y no conecta con la clase media-baja estadounidense, imprescindible para llegar al a Casa Blanca. 

Muchos dudan incluso que a este ritmo Romney vaya a conseguir los 1.144 delegados que hacen falta para asegurarse la nominación republicana. El voto sigue demasiado escindido, como representación de la pugna interna que vive en estas primarias el partido con el alma dividida entre el camino al centro y el extremo ultraconservador. 

Algunos comienzan a dibujar el escenario de una Convención abierta este verano, en la que cualquier nuevo candidato pueda sumarse inesperadamente y satisfacer su aspiración presidencial. 

Mitt Romney necesita dar un golpe de efecto en Ohio, para consolidar su liderazgo este Supermartes. Según los cálculos de Associated Press, conseguirá entre el 40% y el 60% de los más de 400 delegados en juego de esta noche. Cuenta con los estados de Massachusetts, Vermont y Virginia. 

Ron Paul parte con ventaja en los caucus de Idaho, Alaska o Dakota. Y Santorum podría hacerse con Tennessee y Oklahoma. Un escenario de nuevo excesivamente repartido que desdibuja el liderazgo republicano. Algo que preocupa insistentemente al partido Republicano, que quiere evitar el desgaste que supone una larga carrera presidencial que se prolongue hasta agosto. Y que sólo beneficia al presidente Barack Obama.