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El agujero negro del centro de la Vía Láctea atrae y engulle millones de asteroides

       
  • La NASA formula una teoría para entender las llamaradas del agujero negro
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  • Estaría rodeado por una nube de asteroides que se evaporarían en su interior
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    Las llamaradas más intensas se originan por cuerpos de 10 km de diámetro

       

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Ilustración del agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea
Ilustración del agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea X-ray: NASA/CXC/MIT/F. Baganoff NASA/CXC/MIT/F. Baganoff

La NASA ha estudiado durante varios años el agujero negro supermasivo que preside el centro de la Vía Láctea para comprender las intensas llamaradas detectadas por el observatorio de rayos X Chandra.

Estas llamaradas de rayos X se producen de forma regular, normalmente una vez al día, y tienen una potencia tan elevada que habían llamado la atención de los astrónomos porque no se explicaban su origen.

Tras una larga investigación, los científicos sugieren que el gigantesco agujero negro está rodeado por una nube que contiene cientos de millones de asteroides y cometas despojados de su estrella madre que han llegado a parar a esta enigmática región.

Estos cuerpos, que orbitan a unos 160 millones de kilómetros de distancia, similar a la que existe entre la Tierra y el Sol, son engullidos por la poderosa fuerza de gravedad del agujero negro.

Posteriormente, al atravesar el gas que rodea el agujero negro, los cuerpos se evaporan y se iluminan, de un modo similar al de los meteoritos que se introducen en la atmósfera terrestre, y provocan las llamaradas.

Los astrónomos señalan que el diámetro mínimo que deben tener los asteroides para producir las llamaradas más intensas es de, al menos, 10 kilómetros, y son tan potentes que han llegado a ser observadas observadas por el Telescopio de Largo Alcance del Observatorio Austral Europeo

No obstante, también indican que esto no quiere decir que el agujero negro no engulla asteriodes más pequeños, pero las llamaradas provocadas por estos pequeños cuerpos son más pequeñas y, por tanto, difíciles de observar.

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