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Gingrich, el retorno de la pesadilla de Clinton

  • Fue el artífice en el año 94 del llamado "Contrato con América"
  • Ha liderado las encuestas pero ha perdido fuelle en las últimas semanas

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El candidato Newt Gingrich durante un acto de su campaña
El candidato Newt Gingrich durante un acto de su campaña AFP AFP

Renaciendo de entre sus propias cenizas y con un marcado espíritu de revancha. Así ha presentado Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes, su candidatura a las primarias republicanas.

Como artífice del llamado “Contrato con América” en el año 1994, un ambicioso plan con el que se convirtió en el primer presidente republicano de la cámara baja en 40 años y en un fuerte opositor de Bill Clinton, Gingrich es el mejor ejemplo de cómo levantarse tras haberse caído varias veces sabiendo aprovechar sus logros.

Esto, en un primer momento, le sirvió para encabezar las encuestas antes de la simbólica cita republicana en el caucus de Iowa, en la que terminó en el cuarto puesto con poco más del 10% de los votos, al haberse visto perjudicado por sus contrincantes y compañeros de partido, quienes han sabido valerse de las polémicas que rodean a su pasado.

Si bien la retirada de la candidatura del afroamericano Herman Cai, que se vio inmerso en un escándalo sexual, le valió para encumbrarse aún más, lo cierto es que su figura ha ido perdiendo fuelle tras los continuos ataques personales del actual favorito, Mitt Romney, algunos de la talla de "Chiflado no es lo que necesitamos en un presidente".

El pasado, en contra

El punto débil de Gingrich se remonta, irónicamente, a su mejor momento en el que ejerce una notable influencia en Estados Unidos. Su ascenso y ocaso se produce en 1995, año en el que incluso llega a ser nombrado “persona del año” por la revista Time.

Tras presentar su “contrato”, que constaba de diez políticas públicas que pretendía aprobar si los republicanos se hacían con la mayoría en el Congreso y con el que puso en jaque al mismísimo Bill Clinton, sus cerradas medidas y su vida personal terminaron por mermar todos sus logros políticos.

Mientras en lo político obligó a Clinton a decretar el cierre parcial del Gobierno federal al bloquear los republicanos sus medidas para un eventual acuerdo presupuestario, algo por lo que recibió fuertes críticas, en lo personal el por entonces presidente también era su objetivo ya que se encontraban en plena polémica por el caso Monica Lewinsky en el año 98.

Puso en duda la persona de Clinton e incluso encabezó las peticiones para que fuera enjuiciado cuando se supo que él mismo estaba teniendo una relación extramatrimonial. Esto le llevó a renunciar ese mismo año como presidente de la Cámara de Representantes y, en el 99, a abandonar su sitio en el Congreso.

Divorciado en dos ocasiones, terminó por casarse con la que fuera su amante.

Pero nada de esto impidió que se desligara de la política y, desde su nuevo puesto como crítico en la cadena Fox News, anunció sus pretensiones de cara a las presidenciales de 2012.

Sus pretensiones

Acostumbrado por tanto a levantarse y caer, Gingrich regresó a la primera línea de la política con fama y dinero, algo que ha cuestionado su capacidad para entender a la clase media estadounidense.

Nacido en junio de 1970 en el seno de una humilde familia de Pensilvania, viajó, tras el divorcio de sus padres, con su madre y padrastro a varios puntos de la geografía estadounidense hasta quedarse definitivamente en Georgia.

Durante sus constantes viajes, pasando parte de su formación en lo más profundo del sur de EE.UU., fue donde adquirió los marcados valores católicos y conservadores que le caracterizan.

Licenciado en Historia Moderna por la Universidad de Emory, y con un doctorado de la Universidad de Tulane, fue en esta última etapa donde sus deseos de trabajar en un campus marcadamente “hippie”, le llevó a trabajar, en el 68, en la campaña del republicano Nelson Rockefeller.

Ahora, sus propuestas económicas se centran en un recorte de los planes de los seguros médicos Medicare y Medicaid, con los que pretende ahorrar 1.000 billones de dólares para los próximos diez años.

En lo que respecta a puntos clave como la política internacional pide que no se focalicen los intereses en Afganistán, una especial atención a la inestabilidad en Pakistán e Irán así como al mundo árabe, donde debe vigilarse la victoria de los Hermanos Musulmanes en Egipto.

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