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Descubren los dos primeros planetas del tamaño de la Tierra más allá del sistema solar

       
  • Han sido descubiertos por la misión cazaplanetas Kepler
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  • Es un hito ya que normalmente se encuentran exoplanetas muy grandes

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 Reconstrucción artística de Kepler-20f
Reconstrucción artística de Kepler-20f NASA/JPL-Caltech/T. Pyle

Los astrónomos del observatorio espacial Kepler de la NASA han detectado los dos primeros planetas del tamaño de la Tierra orbitando en torno a una estrella similar al Sol. Este descubrimiento marca un hito en la búsqueda de mundos alienígenas y es un gran paso en la caza de un gemelo de nuestro planeta.

Los dos planetas han sido bautizados como Kepler-20e y 20f y son los más pequeños encontrados hasta la fecha. El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature.

Normalmente los exoplanetas encontrados más allá del sistema solar son muy grandes y gaseosos. En este caso los científicos creen que son rocosos y tienen un diámetro de 6.900 kilómetros y 8.200, lo que equivale a 0,87 veces la Tierra en el primer caso y 1,03 veces en el segundo. Hasta el momento el planeta más pequeño encontrado por Kepler tenía un rádio 1,4 veces mayor que la Tierra.

Ambos planetas orbitan en torno a Kepler-20: una estrella de tipo G, ligeramente más fría que el Sol y situada 950 años luz de la Tierra (a un trasbordador espacial le llevaría 36 millones años viajar hasta este sistema).

Debido a que orbitan muy cerca de su estrella tienen temperaturas muy elevadas

Kepler-20e tarda 6,1 días en completar su órbita a una distancia de 6,4 millones de kilómetros. Kepler-20f orbita cada 19,6 días a una distancia de unos 16 millones de kilómetros. Debido a sus órbitas cercanas tienen unas temperaturas muy altas que los harían inhabitables.

Además de estos dos planetas del tamaño de la Tierra, el sistema de la estrella Kepler-20 tiene otros tres planetas más grandes. Los cinco orbitan muy cerca de su estrella, más cerca de lo que lo hace Mercurio en nuestro sistema solar, lo que los excluye de la llamada "zona habitable", aquella en la que podrían darse las condiciones para la existencia de agua y vida.

Un sistema de planetas alternos

El sistema planetario muestra un patrón inesperado para los científicos. En nuestro planeta los mundos rocosos se sitúan cerca del Sol, mientras que los gigantes gaseosos se sitúan más alejados. En el mundo de Kepler-20 se alternan: grande, pequeño, grande, pequeño...

"Nos sorprendimos al encontrar esta alternancia de planetas", explica David Charbonneau, coautor del estudio. "Es muy diferente a nuestro sistema solar".

Según los científicos, los planetas que giran en torno a Kepler-20 no se formaron en sus ubicaciones actuales, sino que lo hicieron más lejos de su estrella y luego se acercaron, probablemente debido a las interacciones con el disco de material que existe en todo el conjunto.

El sistema que utiliza el Kepler para buscar planetas es el de los  tránsitos, que mide la disminución de la intensidad de la luz que nos  llega desde una estrella cuando un planeta pasa por delante de ella y  depende del tamaño relativo de ambos. Posteriormente se verifican con medidas de velocidad radial.

Este método permite calcular el  tamaño del planeta gracias la duración de la bajada de la luz, aunque su  principal desventaja es que sólo funciona cuando la órbita del planeta  está adecuadamente alineada para interponerse frente a la estrella desde  nuestro punto de vista.

Pero la tecnología de Kepler necesita más verificaciones para constatar que realmente se trata de planetas de masa similar a la Tierra y no de otras situaciones astronómicas que podrían atenuar la luz de la estrella. Gracias a programas informáticos se simularon millones de posibles escenarios que concluyen que todas las posibilidades están a favor de la existencia de Kepler-20e y 20f.

Es el mismo sistema que se utilizó para confirmar la existencia de Kepler 22-b, el primer planeta localizado en la zona habitable de su estrella que fue presentado por la NASA a principios de este mes. Sin embargo en aquella ocasión, ese mundo era mucho más grande que la Tierra.

Para Francois Fressin, astrónomo del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge este hallazgo es "el principio de una era" ya que "pronto se podrán detectar este tipo de planetas alrededor de otras estrellas y a otras distancias".

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