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EE.UU. pide al Gobierno de Yemen que empiece la transición democrática tras la marcha de Saleh

  • La oposición pide al vicepresidente que asuma poderes completos
  • Éste anuncia que Saleh podría volver al país en los próximos días
  • Líderes europeos piden en una carta a todas las partes que respeten la tregua

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Miles de personas celebran la salida del presidente yemení
Miles de personas celebran la salida del presidente yemení

Estados Unidos ha pedido al Gobierno de Yemen que impulse la transición a la democracia mientras su presidente, Alí Abdulá Saleh, se encuentra en Arabia Saudí, pese a que el vicepresidente del país ya ha anunciado que el líder yemení estará en el país en unos pocos días.

"Saleh está en Arabia Saudí recibiendo tratamiento médico. Hay un Gobierno civil que sigue al cargo en Yemen y creemos que es el momento ahora de comenzar la transición pacífica hacia el proceso democrático", ha declarado el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Mark Toner, en un llamamiento claro a iniciar este proceso sin Saleh.

"Creemos que una transición inmediata es lo mejor para los intereses de los yemeníes", ha declarado también la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. 

La presión internacional también ha aumentado de manos del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero,  el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, la canciller alemana, Angela  Merkel, el primer ministro británico, David Cameron, y el primer  ministro de Italia, Silvio Berlusconi, que han hecho público un  comunicado conjunto en el que dicen "tomar nota" de la partida a  Arabia Saudí del presidente de Yemen, Alí Abdulá Saleh, y piden a  todas las partes que respeten la "tregua". 

Los firmantes consideran que, "tras meses de disturbios y  violencia" y del sufrimiento que ello ha entrañado para la población  yemení, "todos los responsables civiles y militares" deben respetar  la tregua establecida tras la mediación del rey saudí Abdulá.

"Instamos a los yemeníes a encontrar rápidamente la vía de la  reconciliación en un espíritu de unidad nacional y de diálogo, sobre  la base de las propuestas presentadas en torno a la iniciativa del  Consejo de Cooperación del Golfo", apelan los dirigentes, a través de  un comunicado que ha sido distribuido por el Elíseo.

Próximo retorno

Sin embargo, el presidente de Yemen, que se recupera en Arabia Saudí de las heridas de bala provocadas por un ataque contra su palacio el pasado viernespodría volver a su país en cuestión de días, según su vicepresidente, Abd-Rabbu Mansour Hadi.

Hadi, que ha hablado a través de la agencia oficial Saba, habló con Saleh el domingo por la noche y el lunes por la mañana.

"El presidente está mejorando, se está recuperando y podría volver a casa en los próximos días", ha declarado el vicepresidente, que es ahora la persona que dirige el país y para el que la oposición ha pedido ya un pleno traspaso de poderes en un intento de evitar a toda costa la vuelta de Saleh.

La principal alianza opositora yemení, Encuentro Compartido, ha asegurado que mediante esta propuesta se pretende encontrar una "salida pacífica" a la crisis en la que vive el país.

Mientras, los yemeníes no han dudado en echarse a las calles este lunes para celebrar lo que muchos esperan que se convierta ya en una nueva etapa con el presidente Ali Abdulá Saleh fuera del país recuperándose del ataque del pasado viernes.

Un primer síntoma de, al menos un paréntesis, se ha dejado sentir de la mano de una tregua entre el vicepresidente y los partidarios del líder tribal después de dos semanas de intensos combates en la capital, Sanáa, y otros puntos del país que han dejado más de 200 muertos y cientos de heridos.

Lo que se espera ahora es que la marcha de Saleh a Arabia Saudí aumente la presión para que abandone el poder tras cerca de 33 años ejerciéndolo en un país que, además, se ha convertido en el más pobre del mundo árabe.

Pero lo cierto es que el futuro de Yemen, refugio de Al Qaeda desde hace años, sigue siendo aún más que incierto.

Opciones abiertas

Saleh resultaba herido el pasado viernes en un ataque contra su palacio en Sanáa en el que murieron siete personas y resultaron heridos altos cargos de su gobierno. Ahora, el líder yemení está siendo tratado en Arabia Saudí y su vuelta o no es algo que se desconoce.

"Estamos entrando en una etapa post-Saleh en Yemen para la que Arabia Saudí y Occidente pueden no vernos necesariamente preparados, pero somos conscientes de que es una nueva era que va a ser muy difícil para todos los interesados", ha explicado el analista político Ghanem Nuseibeh.

Por su parte, los manifestantes interpretan la ausencia de Saleh como algo potencialmente permanente por lo que no han dudado en celebrar ya en Sanáa esta nueva etapa en los mismos sitios en los que llevan protestando desde el pasado mes de enero.

"¿Quién es el próximo?", se pregunta una de las pancartas que porta un yemení, en una clara referencia a la ola de manifestaciones que se están dando en el mundo árabe y que ha terminado con los líderes de Egipto y Túnez y que ha inspirado las revueltas en Siria, Libia y Baréin.

El vicepresidente Abd-Rabbu Mansour Had se encuentra actualmente en el cargo pero carece de una base que le respalde para ejercer el poder él mismo. La marcha de Saleh podría hacer complicado para el mantenerse en el poder pese a que sus hombres más próximos todavía tienen las llaves de las fuerzas de suguridad y del ejército.

De otro lado están los líderes tribales, disidentes militares, islamistas, hombres defensores de un apolítica izquierdista y un público enfadado y cansado que busca y reclama terminar con la pobreza, la corrupción y la asuencia de servcios públicos básicos.

Ahora los yemeníes esperan que Saleh se pronuncie y ver cómo se manifiestan las autoridades saudíes -permitiéndole o no salir del país- o si, finalmente, acepta el plan para ceder el poder que hasta ahora ha rechazado.

Saleh, firme

Saleh, un superviviente político, ha desafiado hasta ahora todas las llamadas globales que le han pedido que dimita y ha sobrevido a la deserción de altos cargos, ministros y embajadores que han optado por dejar el poder tras la muerte de manifestantes durante las protestas del pasado mes de marzo.

Más de 450 personas han muerto en unos disturbios que han costado ya al país más de 23 millones de dólares desde finales de enero.

Saleh ha exasperado a su exaliados de EE.UU. y Arabia Saudí, que han visto cómo un socio clave de la lucha contra el terrorismo, se ha convertido en alguien incapaza de cumplir un plan de transición en el que incluso se le ha ofrecido beneficiarse de la inmunida.

"Lo que debería hacer Arabia Saudí ahora es convencer a Saleh de que acepte el plan de salida creado por los países del Golfo para que la situación pueda resolverse pacíficamente y sin más derramamiento de sangre", ha explciado el analista saudí Abdulaziz Kasem.

La posible caída de Saleh, de 69 años, también podría dar un nuevo impulso a los movimientos de protesta en la región.

"La salida de Saleh es un punto de inflexión no solo por la revolución yemení, sino porque también puede suponer un fuerte impulso para lograr más cambios en la región árabe y que así comience la verdadera victoria", ha explicado por su parte Zaki Bani Rusheid, de la Hermandad Musulmana de Jordania.