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La crisis nuclear afecta ya al núcleo de un reactor aunque baja el nivel de radiación en Fukushima

  • Los vientos se llevan el vapor radiactivo al océano y dan una pequeña tregua
  • El OIEA informa de que baja la radiactividad pese a que ésta ya es dañina
  • El daño en el reactor 2 y la explosión en el 4 desatan las alarmas en Europa
  • Francia ve "catastrófica" la situación y pide elevar la alerta a nivel seis

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El viento ha dado una tregua al Gobierno de Japón en su lucha a contrarreloj para evitar una catástrofe nuclear en una jornada en la que por primera vez se ha confirmado la presencia de radiaciones dañinas para salud tras una nueva explosión y un incendio en dos reactores de la central de Fukushima, en la que por primera vez se registran daños en el núcleo de uno de los reactores aunque está bajando el nivel de radiación.

Según la Organización Meterologógica Mundial (OMM), los vientos se han llevado al océano los vapores rediactivos emitidos por los reactores de Fukushima en un intento por enfriarlos tras los daños en los sistemas de refrigeración provocados por el tsunami que arrasaba el país el pasado 11 de marzo.

Baja la radiación

Como resultado, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha informado que la radiactividad ha descendido en la central.

En concreto, se ha observado en la puerta principal de la central una dosis de radiación de 11,9 milisievert por hora a las 01.00 horas peninsular. Seis horas más tarde, ha bajado a los 0,6 milisievert por hora, según este organismo ubicado en Viena.

Asimismo las autoridades niponas están analizando los niveles de radiación de 150 personas y aplicando medidas de descontaminación a otras 23. Por su parte, las autoridades de Tokio han informado de que los niveles de radiación registrados este martes en la capital del país son diez veces superiores a lo normal, pero han asegurado que no se aprecian riesgos para la salud humana.

Con todo, ha advertido de que esas partículas podrían extenderse por el resto de Japón y a otros países asiáticos porque las condiciones climatológicas pueden cambiar.

Los vientos de este martes y del miércoles en el área afectada pueden soplar hacia el noreste y el este, aunque este miércoles se prevé que las partículas se liberen en los níveles inferiores de la atmósfera, lo que podría llevarlos hacia el interior de la isla, según la OMM.

Daño en el núcleo del reactor 2

Sin embargo, como el propio director del OIEA, el japonés Yukiya Amano, ha reconocido puede que lo peor esté por llegar ya que la explosión que se ha producido en el reactor del número dos ha podido provocar daños del 5% en el núcleo del reactor, en el que es el primer caso confirmado de este tipo de percances desde que se desató la crisis nuclear con la explosión del reactor 1 el pasado sábado.

Con todo, para Amano, aunque los recientes acontecimientos hacen que la situación en Japón sea "preocupante", aún la situación es distinta a la catástrofe de Chernóbil de 1986.

La preocupación es grande porque esta parte del núcleo del reactor, que se conoce como piscina de supresión y ayuda a enfriar y a atrapar la mayoría del cesio, yodo y estroncio en el agua, es el principal sistema de contención para evitar una fuga radiactiva en caso de fusión del núcleo.

Además, la aviación civil ha quedado interrumpida alrededor de esta zona, una medida que se suma al plan de evacuación de la población de los 20 kilómetros de alrededor a la planta, así como el aviso de que en un radio de 30 kilómetros, la población debe refugiarse en el interior de sus hogares. También se ha facilitado la administración de pastillas de yodo entre los evacuados.

Preocupación también por el reactor 4

Los temores también se centran en el reactor 4 de la central Fukushima tras la explosión que se registró y el posterior incendio.

En principio, la situación es potencialmente más peligrosa que las explosiones ocurridas en los reactores 1, 2 y 3 porque, según su operador Tepco, no era posible mantener bajo agua las varillas del combustible consumido, por lo que se temía por la seguridad de la planta.

El Gobierno japonés ha ordenado la inyección de agua en la piscina de combustible gastado del reactor 4 de la central, según la agencia de noticias Kyodo. En un primer momento, las autoridades aseguraron que se podrían usar helicópteros para llevar agua al reactor 4 en el plazo de dos o tres días.

Los medios de comunicación japoneses han advertido de que la piscina que se utiliza para almancenar el combustible nuclear gastado en el reactor podría estar hirviendo, lo que podría provocar que el combustible que se expone al aire se sobrecaliente. 

Aún así, en un comunicado del OIEA, organismo de la ONU, se asegura que todas las unidades de las plantas nucleares de Japón afectadas por el devastador terremoto del pasado viernes "están en condiciones seguras y estables", con excepción de las de Fukushima, que fueron dañadas en menor o mayor cuantía por el seísmo.

Mientras, los temores han empezado a cobrar fuerza en la capital del país, Tokio, donde el personal diplomático de algunas embajadas ha empezado a desplazarse al sur y algunos países han puesto en marcha la evacuación de sus nacionales mientras las compañías aéreas desviaban vuelos.

El motivo: que se han registrado niveles de radiación diez veces superiores a la normal, aunque según el Gobierno local estos niveles aún no tienen consecuencias perjudiciales para la salud.

Desconfianza en Japón

El problema es que la confianza tanto en la compañía ropietaria de la central TEPCO como en el ejecutivo mismo empieza a caer a medida que crece el temor al desastre.

La prensa local ha recogido que el primer ministro, Naoto Kan, se dirigió al operador eléctrico indignado con un significativo "¿Qué demonios está pasando?" por la tardanza en enterarse de una de las explosiones.

Desde Europa tampoco se contribuye a transmitir tranquilidad. La canciller alemana, Ángela Merkel, ha anunciado que cerrará provisionalmente siete viejos reactores hasta que  se haga un estudio en profundidad de las centrales del país mientras que la Comisión Europea se ha atrevido a hablar de "apocalipsis" y asegura que el Gobierno nipón no controla la situación.

Francia eleva la alerta

Ante esto, la Autoridad de Seguridad Nuclear de Francia (ASN) ha advertido este martes que el accidente nuclear en la central de Fukushima podría elevarse al nivel seis en una escala internacional de uno a siete.

La Agencia de Seguridad Japonesa ha decidido no subir el nivel como pide Francia y lo ha dejado en el cuatro, tal y como estableció el pasado sábado.

Para el Gobierno francés, el riesgo por el accidente nuclear en Japón es "extremadamente elevado" y las últimas evoluciones parecen llevar a una catástrofe nuclear peor que el incidente en Estado Unidos en 1979.

Estas declaraciones contrastan con las palabras del ministro japonés de Exteriores, Takeaki Matsumoto, que ha pedido precisamente en París a sus homólogos del G-8 que tengan "sangre fría" ante la crisis nuclear.

"Quiero solicitar de los países extranjeros sangre fría", ha declarado Matsumoto en la conferencia de prensa de cierre del encuentro de dos días en París de responsables diplomáticos del G-8.

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