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'Alec', los secretos del artista de cómic (Eddie Campbell)

  • Recoge los trabajos de Eddie Campbell durante dos décadas
  • El dibujante es famoso gracias a 'From Hell', con guión de Alan Moore

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Viñetas de 'Alec', de Eddie Campbell
Viñetas de 'Alec', de Eddie Campbell

30 años hemos tenido que aguardar para que se publicara en España Alec (Astiberri) la magna obra autobiográfica de Eddie Campbell, pero la espera ha merecido la pena.

Conocido, sobre todo, por los dibujos de From Hell (Planeta deAgostini), una de las novelas gráficas más premiadas de Alan Moore, que analizaba concienzudamente la figura de Jack el destripador, Campbell es uno de los mejores y más premiados artistas británicos con un estilo tan peculiar como cambiante, lo que hace de estos dos volúmenes, en los que se han recopilado estos 20 años de trabajo (Desde 1981 a 2001) dos obras de arte.

Pero arte del bueno, del que invita a la reflexión.

Una autobiografía

Alec es una versión de la vida del propio Eddie Campbell vista a través de los ojos de su alterego, Alec MacGarry en el que se nos narra su evolución desde que es un joven parado sin muchas aspiraciones hasta que se convierte en un reputado artista de cómics.

Y eso es lo más interesante, poder comprobar cómo nace y se desarrolla un artista y una persona...algo que leyendo este cómic parece tan sencillo y natural pero que, casi nunca podemos seguir paso a paso como en este caso.

“En Alec, la gente nace, crece y se va de casa”, asegura Campbell en el prólogo. Algo que es ley de vida y que, sin embargo, se da muy pocas veces en el cómic, donde Mafalda y Carlitos serán siempre niños o Batman y Superman siguen tan en forma como hace 70 años.

Unos de los pocos ejemplos de envejecimiento de los personajes son la tira de prensa Gasoline Alley y el Príncipe Valiente (Con Harold Foster, porque luego también se estancó en una edad indeterminada)

La edición más completa hasta ahora

Esta fantástica recopilación de Astiberri incluye los seis libros publicados originalmente por Campbell en dos estupendos volúmenes en blanco y negro a los que habría que sumar un tercero, en color, (El destino del artista, también publicado Astiberri)

También se incluyen historias cortas, proyectos no terminados y 45 páginas nuevas creadas por el artista para esta edición, lo que la convierte en una de las mejores novelas gráficas del año, tanto por la calidad como por la cantidad de material que incluye.

Al ser un periodo tan largo, 20 años, también somos consientes de su evolución como artista, pero el autor lo deja muy claro en el libro Cómo ser artista, en el que “entrelaza citas de imágenes tomadas del trabajo de sus contemporáneos” en un curioso experimento en el que hablaba de cómo abrise camino como artista a la par que analizaba el auge y caída de la novela gráfica con total clarividencia.

Uno de los mejores ejercicios de metalenguaje que se han escrito jamás. Por esas páginas vemos desfilar a numerosos artistas como Will Eisner, Hugo Pratt, Stan Drake, Don Lawrence o Alan Moore, cuyo trabajo analiza en busca del secreto del arte.

Con comentarios del propio autor

Y también seremos testigos del auge de la novela gráfica en los 80 gracias a 3 obras maestras: Watchmen, El caballero oscuro y Maus, un género que nada más despuntar cayó en picado por su propio éxito y porque enseguida todo se disfrazó de novela gráfica, sea cual fuese su calidad, en post de mejorar las ventas. Algo que se sigue haciendo hoy en día.

Lo mejor de esta cuidada edición de Astiberri son los comentarios del propio Eddie, que preceden a cada libro, con lo que nos situa en el momento de su creación y nos explica algunos puntos fundamentales, gracias a los que comprendemos mejor su trabajo que a veces es metódico y otras caótico, como la vida, pero siempre igual de interesante.

Como cuando comenta el largo proceso de creación de From Hell (Nada menos que 10 años), su amistad con Alan Moore, y cómo el éxito de la recopilación y de la adaptación al cine le cambiará la vida.

Todas esas anécdotas, grandes o pequeñas, físicas o metafísicas son analizadas por Campbell con su sentido de la ironía del que no se libra ni él mismo. Y en el que comprobamos cómo madura como persona y como artista, desde las peleas de bar de su juventud hasta sus agudas reflexiones sobre el mundo del arte.

Un estudio sobre el proceso de creación y de la maduración de un artista que va en busca de su lugar en el esquema del mundo y que lo encontrará en esa obra maestra que es El destino del artista.