Enlaces accesibilidad

Los nacionalistas flamencos belgas rechazan la propuesta para volver a negociar un gobierno

  • Aseguran que tienen "reservas" para aceptar la propuesta Lanotte
  • El Partido Socialista francófono (PS) sí se ha mostrado a favor 

Por

Los soberanistas flamencos belgas del partido NV-A han rechazado la propuesta la reforma del Estado federal que ha propuesto el mediador en la crisis política belga, Johan Vande Lanotte, y que pasa por modificar la constitución del país,  reformar de la ley de financiación y autonomía fiscal o tener un nuevo sistema de financiación para Bruselas.

El NV-A ha señalado que tiene "reservas fundamentales" sobre el texto que plantea una nueva financiación para las regiones, en un país dividido en dos comunidades lingüísticas cuyos partidos han sido incapaces de crear gobierno desde las últimas elecciones. Y así ha presidido la UE el último semestre.

"Veremos si el resto de partidos aceptan nuestras enmiendas al texto", ha señalado el líder de la formación, Bart De Wever.

Partidos a favor

Más esperanzadora es la respuesta del Partido Socialista francófono (PS) se ha mostrado favorable a la propuesta del mediador belga, pero bajo condiciones, unas reservas que todavía no han trascendido.

Los democristianos del CD&V, los socialistas del SP.A y los verdes del Groen -todas formaciones flamencas-, así como los ecologistas de Ecolo -francófonos-, se han pronunciado ya a lo largo de la tarde a favor del texto.

Tan solo el CD&V, como el NV-A, habría propuesto enmiendas de calado a la hoja de ruta de Vande Lanotte.

Fórmula Lanotte

La fórmula propuesta el lunes por Vande Lanotte y que deben aceptar o rechazar los partidos, prevé instrumentos económicos para contentar a la próspera Flandes,  pero también elementos de compensación que puedan llevar a la deprimida Valonia a aceptar el nuevo modelo resultante.

Por ejemplo: otorga un 26% del impuesto  sobre la renta de las personas físicas a las regiones, tal y como  exigían los flamencos.

Otros elementos de la hoja de ruta eran la  supresión del Senado, la escisión del distrito electoral de la periferia  de Bruselas y un nuevo reparto competencial para las regiones (Flandes,  Valonia y Bruselas capital).

Bélgica cumplió el pasado jueves 200  días sin gobierno desde la celebración de las elecciones generales, con  lo que bate su propio récord registrado durante la crisis de 2007.