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El Rey Alberto II trata de resolver el puzzle político belga tras el seísmo electoral

  • Incertidumbre tras la histórica victoria de los nacionalistas flamencos
  • Los medios aseguran que el futuro está en manos de De Weber y Di Rupo

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La elecciones en Bélgica dejan una complicada situación política en el país

Bélgica ha despertado este lunes aún más dividida y sumida en la incertidumbre tras la histórica victoria del partido nacionalista flamenco (N-VA), partidario de la independencia de Flandes, en un momento de importante crisis económica y a menos de tres semanas de asumir la presidencia rotatoria de la UE.

Un día después de los comicios los flamencos y valones se preparan para afrontar unas complejas negociaciones para formar gobierno, un tanto inviable por la victoria sin precedentes del independentista Bart De Wever.

Del 3% de votos en 2003, la N-VA ha conseguido en estas elecciones el 28% en Flandes, barriendo a sus competidores, de modo que los tres principales partidos tradicionales -democristianos, socialistas y liberales- reúnen menos de la mitad de los votos de los flamencos.

El país, aún afectado por el terremoto electoral, pone en duda la posibilidad de llegar a un acuerdo de gobierno, así como la apertura de negociaciones sobre la demanda fundamental de los flamecos: la concesión de la independencia a Flandes (norte).

En vísperas de la presidencia de la UE

En 2007, fueron necesarios nueve meses para formar un gobierno. Y esta vez, el país tiene ante sí el reto de asumir en 15 días, el 1 de julio, la presidencia de turno de la Unión Europea.

Incluso a pesar de las promesas de apertura y buena voluntad de De Weber, los expertos se preguntan cómo su partido, cuyo objetivo final es la "evaporación" de Bélgica, está listo para participar en las conversaciones para salvar la unidad del país.

El líder de la N-VA había planteado antes de las elecciones dos temas tabú para los francófonos: la desaparición de la región de Bruselas y el fin de la seguridad social unificada.

"¿Va a promover un bloqueo?, se pregunta el diario flamenco De Morgen.

Consultas con el Rey

El rey Alberto II comenzará previsiblemente las consultas este lunes con los presidentes de los principales partidos, tal y como establece el procedimiento habitual belga.

De Wever será el primero en entrevistarse con el rey gracias a sus 27 escaños de los 150 que tiene la Cámara y ha afirmado que representará su papel a pesar de no ser un gran fan de la monarquía belga.

El rey debe nombrar un "informador", encargado de examinar las diversas coaliciones políticas posibles y sobre esta base, nombrará un "formador" que debe constituir el nuevo gobierno.

El líder socialista, el mejor posicionado

Como De Wever ya ha anunciado que no ambiciona el puesto de primer ministro, todos los ojos se han vuelto hacia el líder del Partido Socialista valón, Elio Di Rupo.

La tradición es la de confiar las riendas del gobierno a la "familia" política que ha obtenido más votos sumando los resultados de ambos lados de la frontera lingüística. Este es el caso de los socialistas, que han ganado 39 escaños en total.

La prensa belga ha constado por unanimidad que los dos hombres -De Weber y Di Rupo-tienen la suerte del país en sus manos.

Para De Wever el hecho de que Valonia vote a la derecha y Flandes a la izquierda de forma reiterada, es uno de los factores que hacen de Bélgica un país ingobernable.

El dirigente socialista encarna para los independentistas de Flandes todos los defectos - clientelismo, ineficiencia, corrupción - que ellos atribuyen a la parte francófona de Bélgica.

El PS no obstante, cuenta con una ventaja a ojos de los nacionalistas flamencos: el de una mayor flexibilidad, a priori, para satisfacer las demandas institucionales y lingüística de Flandes, a cambio de obtener los medios para impulsar Bruselas y Valonia.

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