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Correa: "Sentí que no iba a salir vivo de ahí"

  • El presidente ecuatoriano confiesa que creía que le iban a matar
  • Advierte que hay un grupo de policías "sin límites y sin escrúpulos"
  • Detenidas 58 personas por su supuesta participación en la sublevación

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El presidente de Ecuador reconoce fallos en los servicios de inteligencia

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha confesado este miércoles que en cierto momento en el que estaba atrapado en un hospital, rodeado de sublevados, el pasado jueves, pensó que le iban a asesinar, en la línea de las grabaciones de la Policía conocidas esta semana.

"Sinceramente creía que no iba a salir vivo de ahí. Sentí pena por mi familia", ha declarado el presidente en un encuentro con la prensa extranjera.

Correa ha relatado que uno de los instantes de más temor fue cuando policías insurrectos derribaron la puerta de vídrio del ala donde estaba refugiado.

"Más que miedo era serenidad y tristeza, y un poco de incomprensión de cómo llegamos a este punto".

Posteriormente, cuando fuerzas leales sacaban a Correa del hospital y el grupo tuvo que replegarse dentro del edificio para protegerse del impacto de una bomba lacrimógena, el presidente pensó: "Ahora llegan los tipos y nos liquidan".

En grabaciones de la Radio Patrulla divulgadas por la Agencia pública Andes se oye cómo algunos de los sublevados instan a matar a Correa.

Durante el encuentro con la prensa, el mandatario también ha asegurado que no permitirá la formación de grupos paramilitares en su país y ha asegurado que existe un núcleo de policías "sin límites y sin escrúpulos" que constituye "un peligro latente para la seguridad".

Correa considera que ese grupo policial cuenta "con claros lazos políticos", en referencia al partido político del ex presidente Lucio Gutiérrez.

Correa también ha trazado un paralelismo con el caso del golpe de Estado en Honduras y ha considerado que grupos de oposición ecuatorianos reciben financiación de organizaciones "de extrema derecha" en Estados Unidos.

El presidente ha insistido, sin embargo, en que el gobierno de Barack Obama "no tuvo nada que ver" con la sublevación.

Además, Correa ha descartado que vaya a disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones generales a corto plazo, como sí consideraba hacer antes de la sublevación de la semana pasada.

58 detenidos

Mientras, la policía de Ecuador ha detenido a 58 personas por su supuesta participación en la insurrección policial de la semana pasada, que el Gobierno interpretó como un intento de golpe de Estado, ha informado a Efe la Fiscalía.

Los arrestados comparecerán en audiencias de formulación de cargos ante la Policía Judicial, de acuerdo con la fuente, que ha añadido que la mayoría de los detenidos pertenece a la institución policial.

Según el ministro del Interior, Gustavo Jalkh, se trata de "una detención preventiva" de 24 horas y en función de la audiencia que se llevará a cabo este miércoles "se determinarán otras medidas".

A la detención los policías se suma la de Fidel Araújo, un cercano colaborador del ex presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez.

Araújo aparece en unas imágenes de televisión durante las primeras horas de la protesta de policías en el Regimiento Quito Número Uno del pasado jueves, que derivó luego en una sublevación calificada por el Gobierno como "intento de golpe de Estado".

Las autoridades ecuatorianas han acusado al grupo político del ex presidente Gutiérrez de instigar a los policías a la rebelión del pasado 30 de septiembre, que terminó a tiros en las inmediaciones de un hospital de la institución aledaño al Regimiento Quito.

También crecen las sospechas sobre el letrado Pablo Guerrero, abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez (líder del PSP) y que participó en la irrupción de opositores en el canal público Ecuador-TV durante la sublevación policial.

Según la televisión Ecuavisa, militares acudieron a las oficinas y el domicilio de Guerrero, pero no le encontraron aunque, en declaraciones a esa cadena, precisó que está fuera de la capital y que su orden de detención es una represalia del Gobierno.

La Fiscalía General de Ecuador ha emprendido varias investigaciones por el presunto secuestro del presidente Correa, así como por el supuesto intento de magnicidio.

Además, Correa aprobó este martes extender el estado de excepción al jueves y desplegó la protección militar sobre el Congreso en sustitución de la Policía, en la que ha emprendido una operación de depuración tras la dimisión de su jefe por no controlar la revuelta.