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El Gobierno belga sigue en el aire mientras flamencos y valones intentan llegar a un acuerdo

  • Hay una puerta abierta a un posible continuidad del Ejecutivo
  • El conflicto: los derechos de los valones en la periferia de Bruselas

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La última dimisión del gobierno belga reabre el debate sobre la unidad territorial

El futuro del gobierno belga continúa en el aire en medio de los intentos de los partidos por limar las tensiones entre flamencos y francófonos que llevaron al primer ministro, Yves Leterme, a presentar su dimisión este jueves.

El partido liberal flamenco Open VLD, que provocó la nueva crisis al retirarse de la coalición gubernamental, ha abierto este viernes la puerta a una posible continuidad del Ejecutivo, pero mantiene sus exigencias y unos plazos muy ajustados.

En la práctica, el líder del Open VLD, Alexander De Croo, ha planteado un ultimátum para la resolución del contencioso sobre la periferia de Bruselas que enfrenta a francófonos y flamencos.

La fecha límite para cerrar un acuerdo sería el próximo jueves, pues de no haberlo, el Open VLD y otros partidos flamencos podrían forzar un voto en el Parlamento federal sobre el problema lingüístico de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV).

Ese escenario es el que tratan de evitar el resto de fuerzas del Gobierno, pues la polémica votación podría provocar una ruptura sin precedentes entre las dos comunidades.

El Rey intenta recuperar la estabilidad

Las fuerzas neerlandófonas, de actuar unidas, cuentan con fuerza suficiente para aprobar la escisión a efectos electorales y judiciales de las poblaciones de Halle y Vilvoorde de la bilingüe región de Bruselas.

Las dos ciudades, situadas en Flandes pero en las que residen una mayoría de francófonos, viven en una situación anómala desde que se fijó la frontera lingüística del país y su escisión cuenta con el respaldo del Tribunal Constitucional.

Sin embargo, esto despojaría a miles de francófonos de derechos básicos, como el poder votar por listas francófonas y ser juzgados en la lengua materna; para los que los partidos del sur del país tratan de obtener compensaciones.

La línea dura adoptada por los liberales flamencos ha supuesto un vuelco en la situación política del país y ha dejado al Ejecutivo en una posición prácticamente insostenible.

Por el momento, el rey Alberto II ha decidido intentar encauzar la situación y ni ha aceptado ni ha rechazado la dimisión de Leterme,  con la esperanza de poder recuperar la estabilidad.

A lo largo de esta jornada, los líderes de las distintas fuerzas políticas tienen previsto entrevistarse personalmente con el monarca para tratar de encontrar una solución.

De no lograrlo, el Rey podría forzar a Leterme a continuar, nombrar un "mediador" para intentar formar un nuevo Ejecutivo o convocar elecciones.

Los medios belgas, muy críticos

Los plazos, en cualquier caso, son extremadamente limitados, pues el lunes el Parlamento debe decidir si inscribe en el orden del día de su sesión la votación sobre BHV.

Frente a las exigencias del Open VLD, los principales partidos francófonos insisten en que lo importante es lograr un acuerdo aceptable para todos y no tanto la fecha en la que se cierre.

La nueva crisis gubernamental provocada por los conflictos regionales lleva una vez más a los medios belgas a preguntarse abiertamente por el futuro de Bélgica.

"¿Este país aún tiene sentido?",  se pregunta el diario francófono Le Soir en la portada de un especial de doce páginas sobre la fractura del Ejecutivo.

Las ediciones digitales de algunos de los medios más importantes del país, como el canal de televisión RTL, piden opinión a sus lectores sobre la fórmula hacia la que debe avanzar el estado, con opciones que van desde la secesión hasta la vuelta a un sistema centralista.