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Del sainete a la zarzuela

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La bandera de la Unión Europea ondea frente al Palacio de Cultura de Warsaw en Polonia.
La bandera de la Unión Europea ondea frente al Palacio de Cultura de Warsaw en Polonia. REUTERS REUTERS/Katarina Stoltz

El año comenzó en Bruselas con una historia de sainete.

A los checos, mucho menos serios que la fama que les precede, no se les ocurrió nada mejor que estrenar su presidencia semestral colocando en el vestíbulo del Justus Lipsius, una broma de sal gorda y dimensiones descomunales. Se trataba de un mural, supuestamente realizado por 27 artistas europeos que luego resultó falso y en el que se intentaban sacar los colores a los estados miembros.

Alguno de los tópicos utilizados se pasó de la raya y hubo que poner paños calientes para evitar roces diplomáticos. La broma sucedía cuando todavía algunos países no habían entrado en calor, tras el corte de suministro de gas ruso en plena ola de frío invernal.

En cualquier caso, nada comparable con la que armó el presidente checo, Václav Klaus, en una intervención ante el pleno del Parlamento Europeo en Bruselas a mediados de febrero. Conocido por su euroescepticismo, su presencia había despertado cierta curiosidad. Lo que nadie esperaba es que llegara a comparar la Cámara a la que se dirigía con los Parlamentos soviéticos de la guerra fría. Su cuestionamiento de la democracia en el seno de la Unión Europea sacó de sus casillas al habitualmente impertérrito Hans-Gert Pöttering. El entonces presidente de la Eurocámara, en una encendida intervención, le puso en su sitio.

Las elecciones pusieron a cada uno en su sitio

Pero lo que realmente puso a cada uno en su sitio, como siempre pasa en democracia, fueron las elecciones de junio. Se eligió el que será primer Parlamento con el Tratado de Lisboa. La cómoda mayoría de los conservadores europeos, la consolidación de los Verdes a la izquierda de un Grupo Socialista en horas bajas y el surgimiento de algún 'outsider' como el Partido Pirata sueco fueron las notas más destacadas. Ellos y otros muchos representarán las distintas sensibilidades de la Unión en un Parlamento que gana en competencias y, por tanto, en poder de decisión.

Lo ha dicho el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en una rueda de prensa conjunta con el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek.

Será con el Tratado de Lisboa, un texto que entraba en vigor el pasado 1 de diciembre, tras el segundo referéndum irlandés y pese a la furibunda oposición del simpar Klaus. Las primeras decisiones post Lisboa no han tardado en llegar. Herman Van Rompuy es el primer presidente estable del Consejo Europeo y Catherine Ashton la nueva Alta Representante con silla en el Consejo y en la Comisión. Dos ilustres desconocidos con todo por demostrar.

Y ahora, en sólo unos días es el turno de España. Del sainete checo a la zarzuela que tanto nos gusta. Deseamos que la orquesta esté afinada, las cuerdas vocales calentadas y todo suene como los ángeles. Será bueno para Europa y también para el prestigio de nuestro país.

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