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Rusia retrasa la entrada en funcionamiento de la primera central nuclear iraní

  • Esperan tener resultados a finales de este año
  • Pero no entrará en funcionamiento
  • Los plazos de construcción se determinarán por cuestiones técnicas
  • Las obras se han visto salpicadas por los impagos de los iraníes
  • Y las suspicacias de las cancillerías occidentales

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El ministro de Energía ruso, Serguéi Shmatkó, ha anunciado que la primera central nuclear iraní (Bushehr), que ingenieros rusos construyen a orillas del Golfo Pérsico, no entrará en funcionamiento este año, como estaba previsto.

"Esperamos lograr importantes resultados a finales de este año, pero la central atómica no entrará en funcionamiento", dijo Shmatkó, citado por la agencia Interfax.

Shmatkó subrayó que "Rusia está segura de que cumplirá con sus obligaciones ante Irán. La construcción de Bushehr va bien. El trabajo está principalmente relacionado con la hidráulica".

"Los plazos de construcción de la planta se determinarán únicamente por cuestiones técnicas", indicó.

Recientemente, la agencia atómica rusa (Rosatom) aseguró que la planta iraní de 1.000 megavatios comenzaría funcionar a finales de 2009.

Las obras de construcción de la planta, que expertos rusos construyen con el beneplácito del OIEA, se han visto salpicadas en los últimos años por numerosos retrasos debido a los impagos iraníes y las suspicacias entre las cancillerías occidentales de que el programa nuclear iraní incluye una vertiente militar.

A finales de octubre, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manoucher Mottaki, aseguró que "los responsables rusos están comprometidos a alimentar la planta y a operarla según lo acordado".

La compañía rusa Atomenergoproma, subcontratista de Rosatom, ha informado de que sus expertos se encuentran en la última fase previa al rodaje del primer reactor de la planta.

En principio, Bushehr podrá comenzar a generar electricidad después de que los rusos terminen de instalar los sistemas de control automático y de seguridad de la planta.

El próximo paso sería cargar en el reactor el combustible nuclear ruso importado por Irán bajo la supervisión del OIEA con la condición de que lo devuelva una vez usado.

Moscú y Teherán, que firmaron en 2002 el contrato para la construcción de la planta, suscribieron a principios de 2005 un protocolo adicional sobre la devolución a Rusia del combustible nuclear usado en la central atómica.

Ante los recelos occidentales, Rusia ha mantenido siempre que "la parte iraní ha dado garantías escritas adicionales de que el combustible será empleado exclusivamente en la central eléctrica nuclear de Bushehr".

Los expertos rusos sostienen que el grado de enriquecimiento del combustible es inferior al nivel alcanzado por los especialistas iraníes, por lo que los suministros rusos no pueden contribuir al enriquecimiento de uranio por Irán con posibles fines militares.

La central la comenzaron a construir en 1974 ingenieros alemanes de la empresa Siemens durante el reinado del Sha Mohamed Reza Pahlevi, destronado por la Revolución Islámica de 1979.