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La popularidad del presidente francés, Nicolas Sarkozy, cae hasta su nivel más bajo

  • El índice de aprobación personal de Sarkozy disminuye en seis puntos
  • Se atribuye al escándalo por las aspiraciones de su hijo de dirigir La Défense
  • Su popularidad cae entre los votantes de su propio partido
  • Esta encuesta da alas a una oposición muy delibitada

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Los índices de aprobación de presidente francés, Nicolas Sarkozy, han caído  bruscamente a raíz del escándalo por las aspiraciones de su hijo de dirigir el distrito de negocios de La Défense de París, según una encuesta publicada estel martes.

El índice de aprobación personal de Sarkozy, ha disminuido en seis puntos hasta el  39%, su nivel más bajo, en la última  edición de una encuesta periódica del Instituto Ifop.

El descenso  fue particularmente pronunciado entre los votantes del propio partido de centro de Sarkozy, el UMP (Unión por un Movimiento Popular), que ha caído hasta nueve puntos, y el Frente Nacional de extrema derecha con un descenso  de 10 puntos, así como entre los votantes menores de 35 años (hasta 9 puntos).

"Esto constituye una clara señal de la doble dimensión de la crisis del pasado meses: una crisis de gobernabilidad y una crisis que representa la brecha entre las  acciones del gobierno y las preocupaciones de los ciudadanos", ha comunicado Ifop en una nota.

En las últimas semanas, una serie de incidentes han dañado la imagen de Sarkozy como un líder duro y claro en su manera de hablar, que se ha  comprometido a reformar Francia y a romper con las políticas fallidas de los  gobiernos anteriores.

Un plan para poner a su hijo Jean, de 23 años, a cargo de La Défense,  una zona de rascacielos, bancos y la sede  corporativa que representa el 10% de la producción económica de  Francia, provocó una de las mayores protestas desde que Sarkozy llegó al poder  en 2007.

Escándalos continuados

La magnitud del escándalo obligó a Jean Sarkozy, un concejal  y estudiante de 2º curso de la licenciatura de Derecho, a renunciar a sus ambiciones para dirigir la agencia,  a pesar del rechazo de nepotismo.

Pero el escándalo ha sido  especialmente perjudicial debido a que fue la culminación de otros  incidentes que han perjudicado la posición de Sarkozy y al propio gobierno.

Estos incidentes  van desde las revelaciones de la vinculación del ministro de Cultura,  Frédéric Mitterrand, con el turismo sexual,  a las acusaciones de racismo dirigidas al ministro del  Interior, Brice Hortefeux, y una amarga batalla judicial contra el ex primer  ministro Dominique de Villepin.

Al mismo tiempo, Sarkozy ha tenido que  hacer frente a un creciente descontento entre los legisladores de la UMP sobre  temas que van desde impuestos locales a la reforma del gobierno regional y una tasa sobre el carbono que aumentará los precios de la gasolina.

La turbulencia ha dado nuevas esperanzas a la oposición socialista, cuyas disputas internas parecían haber dejado con pocas  posibilidades de plantear un desafío efectivo en las elecciones presidenciales de 2012.

"Algo ha cambiado en el país", ha asegurado Jean-Marc Ayrault, diputado  socialista de alto rango. "El aire ha cambiado. El hilo entre este presidente y  el pueblo francés se ha roto."

"El mito de un Sarkozy invencible en el  año 2012 se ha reducido. Se ha convertido en combatible", ha añadido.