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Bush se reunirá con Obama el lunes

  • El presidente está dispuesto a dar todas las facilidades a su sucesor
  • Hay cuestiones inaplazables, como la crisis económica y las guerras
  • Las transición es un complejo proceso que afecta a 7.000 cargos
  • La ceremonia de relevo de poder se celebra el 20 de enero
  • Algunos relevos han sido muy difíciles, como el de Eisenhower a JFK
  • Toda la información de las elecciones estadounidenses, en el especial

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No hay tiempo que perder. Estados Unidos se enfrenta a una grave crisis económica y no puede esperar semanas hasta que Obama tome las riendas, una vez se produzca el protocolario relevo el 20 de enero.

Por eso, el presidente saliente, George W. Bush, recibirá el lunes al presidente electo. Tratarán algunos temas "inaplazables", informa desde la Casa Blanca el enviado especial de Radio Nacional Rafael Bermejo.

La noche de la elección, Bush ya le ofreció por teléfono "toda la colaboración" para el traspaso de poder. Y no pasará ni una semana en hacerse efectiva, algo que demuestra la "ejemplaridad de la democracia" estadounidense, según Bush.

Ya este jueves, Obama tenía prevista una reunión con la CIA, la agencia central de inteligencia, que a partir de ahora le va a entregar informes secretos como hace con el presidente en ejercicio cada día.

Además, esta misma tarde, un asesor de Obama se iba a reunir con Bush, según el Times, que no cita sus fuentes ni identifica a esa persona. Esa reunión se centraría en la situación finaciera del país, informa el diario británico.

Un relevo muy complejo

Los analistas destacan que este relevo será uno de los más difíciles de la historia.  "Hay que remontarse a 1933 para encontrar una transición tan difícil", considera Darell West. "Estamos en una mala situación económica y dos guerras en marcha. Y el presidente no tendrá dinero para solucionar los principales problemas", advierte el director de estudios de Brookings.

 

Aunque el legado es "catastrófico", según su propio entorno, parece que efectivamente Bush va a dar todas las facilidades a Obama.

 

Por eso, ya ha pedido que del presupuesto para el 2009 se reserven hasta 8.500 millones de dólares (6.700 millones de euros) para el relevo. Y ha autorizado al equipo de Obama a usar sus instalaciones.

Obama ha elegido a John Podesta, secretario general de la Casa Blanca con Bill Clinton, para organizar este complejo proceso.

En total, el presidente puede nombrar hasta 7.000 cargos, aunque personalmente no designe más que los puestos clave.

En Estados Unidos, la mayoría de los puestos en la administración son políticos, por lo que un cambio de gobierno podría paralizar casi por completo la administración si no se planifica la transición.

Además, algunos nombramientos requieren el visto bueno del Congreso. Como los demócratas también han obtenido la mayoría en ambas cámaras, tendrá más fácil esta labor.

Relevos históricos

En el plano formal, todo es más sencillo ya que el ritual está estabelcido desde que George Washington, el primer presidente de la historia del país, pasó el testigo a John Adams en 1797. Tendrá lugar el 20 de enero.

La transición más complicada de la que hay constancia se produjo entre Eisenhower y Kennedy. El republicano no quiso informar al demócrata absolutamente de nada, según recuerda la revista Time.

Thruman tampoco lo tuvo fácil, aunque en su caso no fue por una cuestión política: en la época (1945), la bomba nuclear se acababa de inventar y él casi no sabía lo que era.