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Operación 'Jaque': 22 minutos para un rescate "impecable" urdido durante meses

       
  • La operación que permitió la liberación de Betancourt comenzó hace un año
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  • La fuga de uno de los rehenes dio la información  necesario para infiltrarse
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  • Los guerrilleros cayeron en una treta por la incomunicación de sus líderes
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  • Es la operación más importante de la historia asestada contra la guerrilla colombiana

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Así fue la Operación Jaque que liberó a Ingrid Betancourt

La operación para rescatar a Ingrid Betancourt fue pensada a lo grande y durante meses, aunque el Ejército sólo necesitó 22 minutos para ejecutarla con éxito. Los militares colombianos urdieron un plan para rescatar al mayor número posible de rehenes sin derramar una sola gota de sangre. Las FARC cayeron en una treta que ha desembocado en el golpe más importante de la historia asestado a la guerrilla colombiana.

En sólo 22 minutos y 13 segundos, según cuenta el comandante colombiano Mario Montoya en la edición online de El Espectador, los militares consiguieron poner fin a más de seis años de secuestro, en el caso de Ingrid Betancourt, aunque para otros de los rehenes supuso la libertad tras un década de reclusión. La propia Ingrid Betancourt calificó de "impecable" la operación, pocos minutos después de reencontrarse con su madre.

Tal y como publica el diario colombiano El Tiempo en su edición on line, la operación comenzó hace un año cuando el subintendente John Frank Pinchao, que estuvo secuestrado durante ocho años, consiguió fugarse del escondite donde las FARC le tenían recluido en medio de la selva.

Él fue el primer héroe de esta historia al aportar la información necesaria para conocer el paradero exacto del campamento donde se encontraba la ex candidata a la presidencia colombiana.

Con esa información, el Ejército preparó un operativo para infiltrar a dos destacados miembros de la cúpula militar -cuya indentidad se desconoce por motivos de seguridad- dentro de las filas de la guerrilla. Poco a poco, se hicieron la confianza del carcelero de las FARC, Gerardo Antonio Aguilar, alias Cesar bajo cuya vigilancia se encontraban Betancourt y parte de sus compañeros.

Una infiltración, la base de la operación

Los dos militares infiltrados reunieron información suficiente como para confirmar la incomunicación existente entre los mandos de las FARC por temor a bombardeos. Los militares supieron jugar esa baza y planearon una osada y peligrosa operación.

Hicieron creer a Cesar que recibía órdenes de sus camaradas, y le instaron a reunir a los rehenes ahora liberados -que se encontraban en tres campamentos distintos- en una sola localización. El objetivo: preparar un supuesto encuentro con el máximo jefe de las FARC, alias Alfonso Cano, quien estaba interesado en tener bajo su vigilancia personal a Ingrid y sus compañeros.

A simple vista parece que los militares aprovecharon en flaco momento que vivía la cúpula de la guerrillatras la muerte del histórico jefe, Manuel Marulanda, alias Tirofijo y el traspaso de poderes a 'Alfonso Cano' para lanzar la mayor operación de rescate de la historia.

Una vez convencido 'Cesar' de que recibía órdenes del entorno de 'Alfonso Cano', el carcelero accedió a unificar los tres campamentos. El plan era trasladar a los rehenes hasta el escondite del Cano utilizando el helicóptero de un supuesta ONG que se encontraba en misión humanitaria.

Esposados y uniformados de blanco

Antes de que los rehenes subieran al helicóptero -de colores rojo y blanco, muy distintos a los camuflados habitualmente utilizados por el Ejército., los infiltrados exigieron a los rebeledes que los esposaran y que les pusieran chaquetas de abrigo blancas, afirmando que se dirigían a una zona fría. Al ver lo perfecta que fue la operación, parece que la petición de uniformarlos con chaquetas era una estrategia para identificar claramente a los rehenes de los rebeldes en caso de que la operación saliese mal y se desatara un tiroteo.

Aunque en un principio iban a ser cuatro los guerrilleros que acompañaran a los secuestrados en el viaje hasta el campamento de Alfonso Cano, los infiltrados convencieron a 'Cesar' de que no había suficiente sitio en la aeronave y sólo subieron dos rebeldes a bordo, entre ellos el pripio 'Cesar', a quien Betancourt ha descrito como "cruel, déspota y humillante."

Ése fue, según palabras del propio ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, el momento más delicado de toda la operación. Mientras despegaba el helicóptero, más de 60 guerrilleros armados veían alejarse a los secuestrados sin sospechar que quienes realmente pilotaban la nave eran miembros del Ejército Nacional.

Una vez ya había despegado, los infiltrados instaron a los dos guerrilleros que se encontraban a bordo a desarmarse ya que era un avión de una misión extranjera. Tras quitarles las armas, les neutralizaron. Fue entonces cuando se oyó una voz que decía: "Somos el Ejército Nacional. Están libres".

Según desveló Santos, los dos guerrilleros fueron puestos en libertad como muestra de buena voluntad, para un futuro proceso de paz. "Hubiéramos podido matarlos porque los teníamos en la mira y rodeados, pero les respetamos la vida y les dejamos en libertad como muestra de paz y esperamos una respuesta positiva ante este gesto", afirmó el ministro de Defensa.

El  Plan B

El propio Santos desveló durante la recepción ofrecida por Álvaro Uribe a los secuestrados liberados, que la operación constaba de un Plan B en caso de que algo hubiera salido mal. En las proximidades del campamentos había un segundo helicóptero con el que establecer un cordón humanitario para liberar a los secuestrados. Pero el plan, trazado al milímetro durante el último mes, no falló.

Las informaciones acerca del destino de Gerardo Antonio Aguilar, alias Cesar, son contradictorias. Mientras que el ministro de Defensa asegura que le dejaron en libertad, la información que recoge El Tiempo asegura que tendrá que responder "ante un fiscal de Derechos Humanos" este mismo jueves.

Tras el éxito de la operación y ante la información aparecida en The New York Times acerca de la colaboración del Pentágono en el plan, Juan Manuel Santos ha asegurado que la operación fue 100% colombiana, aunque sí informaron del plan al emabajador estadounidense en Colombia antes de la operación.

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