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Brown cumple un año en Downing Street en sus horas más bajas

  • Las encuestas le sitúan 20 puntos por debajo de los conservadores
  • Un sector del Partido Laborista cuestiona su liderazgo para las próximas elecciones
  • La mala situación de la economía ha disparado su impopularidad

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Tras diez años esperando a ser primer ministro, a Gordon Brown le ha costado tan solo uno para probar el lado más amargo del cargo.

El hombre en la sombra de Tony Blair, el canciller del Tesoro en la época de bonanza económica tenía fácil mejorar la impopularidad de su predecesor por la Guerra de Irak.

De hecho, en los primeros meses logró aventajar a los conservadores por cuatro puntos, la mayor distancia desde que estalló el conflicto bélico, en 2003, gracias a su respuesta eficaz ante un intento de atentado terrorista en el centro de Londres y, sobre todo, a las inundaciones que azotaron el centro de la isla en agosto, las peores en 30 años.

Tan buena fue su situación que se planteó adelantar las elecciones para aprovechar el tirón popular, pero sus dudas fueron el comienzo del cambio de tendencia. En septiembre la crisis crediticia llegó al banco Northern Rock, junto con una mayor inflación, altos tipos de interés y precios de los alimentos por las nubes.

Crisis económica y desastre electoral

La respuesta de Brown y su canciller, Alistair Darling, fue una reforma fiscal que aumentó un 10% los impuestos a los más pobres. 

La escalada de impopularidad siguió con la huelga de funcionarios y las críticas por la nacionalización de Northern Rock.

Para el mes de mayo, la situación era tan crítica que los resultados de las elecciones municipales hacían temer lo peor...y llegó.

Los laboristas quedaron 20 puntos por debajo de los conservadores, se convirtieron en la tercera fuerza política y perdieron la ciudad símbolo de su dominio municipal, la capital, Londres, que será dirigida por el conservador Boris Johnson hasta los meses previos a las olimpiadas. 

Coincidiendo con el primer año de mandato, el periódico The Guardian ha publicado un sondeo de intención de voto que no deja lugar a dudas: Brown está 20 puntos por detrás de su rival, David Cameron. Mientras, sus compañeros laboristas empiezan a moverle disimuladamente la silla.