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Los grupos parlamentarios dan la espalda al techo de gasto para 2009

  • El límite de gasto no financiero asciende a 160.158 millones de euros
  • Montoro cree que las cosas "van muy mal y pueden empeorar"
  • CiU pide al Ejecutivo que actúe con "eficacia, rapidez y sin miedo"

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El estado tendrá 160 mil millones de euros para gastar en el 2009

Los grupos parlamentarios han mostrado su disconformidad con el techo de gasto para 2009 y los objetivos de estabilidad presupuestaria para el próximo trienio, por considerar que no reflejan la realidad y que las previsiones no pueden cumplirse con la coyuntura económica actual, aunque finalmente la votación ha salido adelante sólo con los votos socialistas.

En el debate Solbes ha subrayado que la política económica del Gobierno va encaminada a hacer frente a una coyuntura desfavorable y a ampliar la capacidad de crecimiento. Asimismo, adelantó que el gasto social va a seguir ocupando "un lugar prioritario" en los presupuestos generales de 2009, que además reflejarán medidas de reactivación económica a través de la inversión en infraestructuras, I+D+i y educación.

El vicepresidente recordó que el límite de gasto no financiero fijado para 2009 asciende a 160.158 millones de euros, un 5% más respecto a 2008, por lo que, en su opinión, como en ejercicios anteriores, el Ejecutivo mantendrá el compromiso de que crezca en proporción al PIB nominal.

El PP en contra

El responsable de Economía del PP, Cristóbal Montoro, cuyo grupo ha votado en contra en el debate ha subrayado que "la crisis está en la calle, porque la gente está preocupada por su economía, ve que las cosas van muy mal y que pueden empeorar".

Además insistió en que Solbes es "otra vez" el referente de la crisis, "porque no se ha dedicado a preparar a España, ya que había otras prioridades en la anterior legislatura".

Montoro ha admitido que existe una crisis financiera, energética y de subida de alimentos a nivel internacional, pero añadió que "España está peor preparada que el resto de los países europeos". A su juicio, en la política económica del Gobierno falta "diagnóstico y criterio" porque no responde a la crisis y critica que Solbes nunca se ha caracterizado por su austeridad presupuestaria.

Montoro opina que el vicepresidente económico "ha fiado un saldo presupuestario positivo a la subida de los impuestos, y ahora espera que la coyuntura le siga ayudando". Finalmente, ha pedido a todos los grupos parlamentarios que se unieran ante esta situación y demostraran su capacidad de reaccionar y poner fin a los enfrentamientos.

Abstenciones críticas

Desde CiU, Josep Sánchez-Llibre ha solicitado al Gobierno un cambio de actitud ante la situación económica actual, una estrategia adecuada y que escuche los problemas de las familias y de los sectores productivos. Además, pide al Ejecutivo que actúe "con eficacia, rapidez, sin miedo y tomando un papel activo".

Asimismo, abogó porque la austeridad no se traslade sólo a los mileuristas, por una política energética sólida y por un diálogo social, que, en su opinión, llega ya un poco tarde. El diputado de CiU defendió incrementar la liberalización de la economía, aumentar la competitividad y generar oportunidades para las nuevas empresas.

A su juicio, España está en un túnel, al que no se ve una salida, con un Gobierno que hasta ahora ha demostrado que es incapaz de gestionar con eficacia esta situación, aunque finalmente se ha abstenido.

Lo mismo ha hecho el portavoz de Economía del PNV, Pedro Azpiazu, tras pedir al Ejecutivo que elabore un cuadro macroeconómico realista, que refleje de verdad lo que está pasando, haciendo una reflexión "sin tapujos y sin ocultar los problemas".

Azpiazu mostró su preocupación profunda por la situación económica actual, con un deterioro "paulatino" que ya se está manifestando en la calle. Por ello, abogó por realizar un diagnóstico "atinado" de los problemas de fondo que no proceden del exterior y por que se tomen medidas para resolver los graves problemas de la productividad y de la competitividad.

El portavoz de ICV, Joan Herrera, acusó al Gobierno de diseñar un escenario "poco o nada realista, no ajustado al deterioro económico" y criticó que la deducción fiscal de 400 euros suponga el fin de la medidas extraordinarias para hacer frente a la crisis.

Desde ERC, Joan Tardá criticó la improvisación del Gobierno, "que despidió la legislatura con actuaciones propias de la derecha, como el cheque-bebé o la deducción fiscal de 400 euros".

Olaia Fernández, del BNG, ha pedido unos presupuestos que, ante el estancamiento económico, sirvan para estimular y para ayudar a los sectores más perjudicados pero se ha abstenido en la votación.

Ana Oramas, de CC, aseguró que el cuadro macroeconómico diseñado por el Gobierno "peca de exceso de optimismo, con previsiones totalmente desfasadas y que el próximo año serán peores".

En la misma línea se manifestó desde UPyD, Rosa Díez, quien justificó su voto en contra por considerar que las previsiones gubernamentales "son meros deseos, frente a una realidad que se impone".

Desde NaBai, Uxúe Barkos, afirmó que en la calle lo que se vive es una crisis, mientras el Gobierno continúa buscando la acepción más adecuada.