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La titánica aventura del héroe en solitario o cómo levantar un videojuego uno mismo

  • The Bearer & The Last Flame es uno de los videojuegos españoles de la temporada
  • Se inspira en los videojuegos de Hidetaka MIyazaki y su desarrollo ha llevado cinco años
En el centro de una cúpula, un guerrero con armadura y báculo se encuentra sobre una plataforma circular, rodeado de figuras en llamas y columnas. La iluminación cálida crea una atmósfera épica.
MANUEL GONZÁLEZ

A primera vista, el videojuego “The Bearer & The Last Flame” (El portador y la última llama) aparenta más de lo mismo. No deja de ser un videojuego de rol y fantasía, ambientado en un mundo asolado por la muerte. Se enmarca dentro del subgénero “soulslike”, juegos inspirados en la saga Dark Souls creada por Hidetaka Miyazaki, y que destacan, por ejemplo, por su alto nivel de dificultad, escenarios interconectados o combates que siguen patrones metódicos. Exigen mucha atención y precisión por parte del jugador a riesgo de perder todo el progreso conseguido durante la partida.

El hito de “The Bearer & The Last Flame” es que ha sido creado por una persona, Javier Castilla. Él es el único miembro de Dark Reaper Studio. 

La eterna lucha de la luz y la oscuridad

Castilla no se ha amilanado ante el reto de poner en pie él solito un universo de gran envergadura que toma como punto de partida la leyenda del rey Arturo. La historia nos lleva a la tierra de Hyperborea, arrasada por una versión oscura del mago Merlín. Allí un alma viva debe portar la última llama, alumbrar las tierras de la noche y devolver las temibles criaturas al reino de las tinieblas. 

Un dragón sobre una pasarela con antorchas del videojuego “The Bearer & The Last Flame”

Una aventura de proporciones épicas que no ha impedido que su autor tire la casa por la ventana en cuanto a las opciones que brinda el juego. Se puede elegir entre diez tipos de personajes, hay más de 200 armas disponibles y cinco ambientaciones diferentes. No es de extrañar que Javier Castilla haya tardado cinco años en completarlo, y sin echar mano de la inteligencia artificial generativa.

Un comienzo sin contemplaciones

Tras una secuencia inicial que deja claro que nos adentramos en una tierra definida por sus comarcas y facciones, el videojuego nos introduce de lleno, sin contemplaciones, en el primer combate, que ya nos da una pista del nivel de complejidad que nos espera. Una vez superado, “The Bearer & The Last Flame” nos invita a perdernos por los escenarios, encontrar infinidad de objetos ocultos y descubrir mazmorras. 

Una de sus principales virtudes es la innumerable combinación de armas (pueden equiparse dos de forma simultánea), magias y hechizos, lo que invita a explorar nuevas formas de derrotar a los enemigos. El mimo y el cuidado están muy presentes en todo momento, sobre todo en el diseño de los niveles, que recuerda a un clásico del videojuego español, Blade: The Edge of Darkness (2001, Rebel Act).

Un guerrero en una catedral armado con una lanza del videojuego “The Bearer & The Last Flame”

Habrá quién se acerque a “The Bearer & The Last Flame” por su toque “soulslike”, o porque viene doblado en español e inglés, o por sus cuidadas ediciones físicas, pero pocos lo comprarán sin saber si detrás hay un equipo de 300 personas o solo una.

Javier Castilla ha declarado en varias entrevistas que su idea desde un principio era recopilar en “The Bearer & The Last Flame” lo mejor de los juegos tipo “souls”, intentando crear una experiencia menos frustrante y facilitar la exploración. Y lo ha conseguido, aunque se notan las carencias del desarrollo en solitario, principalmente en el apartado visual, los efectos de sonido y los movimientos de cámara.

El periplo de los “solo devs”

No es el primer videojuego de Javier Castilla. Lleva más de diez años haciendo juegos para móviles. Con la experiencia adquirida, un día decidió que había llegado el momento de dar el salto al mundo de las consolas y el PC. Se suma así al elenco de “solo devs” de la escena independiente del videojuego español. El término –“solo dev” (de la contracción del inglés “solo developer”- se atribuye a aquellos desarrolladores capaces de hacer un juego por sí mismos.

A veces reciben ayuda externa para el diseño de menús del juego, la interfaz gráfica, la ambientación sonora o la música (en este caso, firmada por Francisco Arroyo). Más allá de eso, escenarios, mecánicas, diseño de niveles y personajes, y todo el código de programación, ha sido creado por una sola persona.

En la industria del videojuego español hay “solo devs” referentes. El más conocido es Carlos Coronado que desde 2018 ha publicado cuatro videojuegos –y un quinto está en camino-, caracterizados por una gran calidad gráfica y que apuestan por el uso de la primera persona y la resolución de puzles. Ahora está en pleno desarrollo de una aventura cooperativa que transcurre en la superficie lunar, protagonizada por dos astronautas, “Together: Moon Escape”

Otros casos a destacar de la escena “indie” son los de Francisco Téllez, famoso por “Unepic” (2011), mezcla de rol, plataformas y humor, o el de Luis Díaz Peralta “Ludipe”, que tiene en su haber más de un centenar de juegos independientes. Y en los primeros compases de 2026, ha debutado David Kampa “Jookitooz” con “A-Red Walking Robot”, un simpático plataformas de robots y físicas.  

Imagen de un guerrero armado y con armadura frente a un edificio gótico del videojuego “The Bearer & The Last Flame”

También hay nombres femeninos en esta lista de “solo devs”, como Rocío Tomé “Rothio”, que tiene debilidad por lo experimental, o Anaïs Salla, que ha estrenado su ópera prima, “Nom Nom: Cozy Forest Café”, un juego relajante donde hay que gestionar y decorar un café que tiene como clientela a los animales de un bosque.

El desafío y sacrificio a la hora de realizar un videojuego en solitario son, a veces, la única manera que tienen estos creadores de sacar adelante su propio proyecto en una industria donde la mayoría de estudios están compuestos por equipos de 5-6 personas que luchan por sobrevivir a su primer lanzamiento.

Javier Castilla asegura que, si The Bearer & The Last Flame tiene éxito, aún tiene muchas historias en la recámara más allá de la tierra de Hyperborea. “The Bearer & The Last Flame” cuenta con textos y doblajes en español e inglés. Ya está disponible para PlayStation 5 y PC (Steam).